January 13, 2006

Lo que necesitas saber para lograr tu propósito este año 2006

Por Doctora Luz

“No eres tan incapaz. Si tú quieres, ¡tú puedes!”

Otro año más y con el mismo propósito: “voy a bajar de peso”, “voy a dejar de fumar”, “voy a ahorrar”, “voy a hacer ejercicio”, “voy a entrar a la escuela”, etc., etc...

Piensas bajar 50 libras cuando a diario te reúnes con tus amigas a desayunar. Lo que cocinas en casa contiene mucha grasa y no sabes preparar ricos guisados ni variados de verdura. Empiezas el año sólo comiendo ensaladas y sigues una dieta rigurosa que a las pocas semanas ya te enfadaste. El ejercicio lo descartas con mil excusas. Piensas en dejar de fumar, pero no estás dispuesto en sentir los efectos secundarios del cigarro. Piensas trabajar y ganar este año un millón de dólares, cuando el año pasado sólo ganaste 20 mil dólares. Piensas ahorrar mil dólares cada mes cuando ganaste dos mil dólares y tienes gastos de 1,500 dólares.

Si tus propósitos son incongruentes diariamente con tus acciones, o si tus deseos son irreales y fastidiosos y además no tienes un plan bien establecido, entonces tu propuesta de este año 2006 te garantiza un fracaso rotundo.

El preguntarte cuál es el motivo por el cual quieres conseguir tu propósito te ayuda a conocer qué tantas ganas tienes de cumplirlo. Pregúntate si este propósito es provisional o para toda la vida, y en qué manera afectará o beneficiará tu calidad de vida.

Como puedes darte cuenta, es importante hacerte este tipo de preguntas para planear y lograr tu propósito.

Ahora, si tú eres una de las personas que ni siquiera consigues llevar a cabo tu propósito por una semana es porque únicamente te enfocas en lo difícil.

Si la meta que te propones no la basas en lo que tú quieres; pero la fundamentas en lo que los demás piensan de ti para sentirte aceptado, de antemano puedes ver que vas a fallar.

Uno de los mayores problemas son las distracciones que existen y que permitimos que se interpongan para que no podamos lograr nuestro propósito. Es importante identificar la serie de distracciones para que, cuando se presenten, tengas un plan de acción para evitar que éstas no interfieran con nuestros propósitos. Por ejemplo, si planeas hacer ejercicio y el clima te detiene o una invitación te desvía, o el quehacer se convierte en un anzuelo para estar en casa y todo lo justificas, definitivamente no vas a cumplir con el plan establecido que es realizar una rutina de ejercicio y por supuesto lo justificaras haciéndote la mártir.

Hay personas que quieren quitarse hábitos que son dañinos para su salud y sin darse cuenta estos hábitos están relacionados con problemas emocionales, como la gula. Muchas personas comen por ansiedad, aburrimiento, tristeza, vacío, estrés, coraje o bien, por querer integrarse a un grupo. Cuando hay un hábito acompañado de una emoción es más difícil de romper. Lo que necesitas hacer es preguntarte (en el momento en que pensaste en la comida): “¿Qué es lo que estoy sintiendo y en qué estoy pensando? ¿Es que realmente tengo hambre? ¿Solamente como porque es hora o realmente porque mi estómago necesita comida? ¿Es que con sólo mirar un puesto de comida (o un comercial en la televisión) quiero comer?” Pregúntate: “¿tengo sed o tengo hambre?”. El hablar y el preguntarte a ti mismo te ayudará a detener el comer y entender la ansiedad y crearás así un plan para redirigir tu intención de hacerlo.

Ahora, hay hábitos como los de fumar, drogadicción y alcoholismo que requieren en unos casos ayuda profesional. Algunas personas logran de la noche a la mañana dejar por completo un mal hábito. No importa cómo lo consigas —con ayuda o sin ayuda—, lo primordial es LOGRARLO.

En ocasiones te vas a encontrar saturado con tantos problemas que probablemente lo mejor será resolverlos y después enfocarte en tu propuesta del año. Lo que es importante es ver tu vida con realidad, sin minimizarla o victimizarte. Lo valioso es que seas un triunfador y lo sentirás al ir removiendo y conquistando metas importantes para tí.

El culpar a los demás por no conseguir tu meta también es común. Busca apoyo en los demás para conseguir tu propósito; pero que ésto no sea el eje para que cumplas tu meta. Tú necesitas ser dueño de tu destino. Toma el tiempo para observarte a ti mismo y hallarás cuáles son los obstáculos que tú pones para no lograr tu meta. NO TE ATORMENTES. ¡SI TÚ QUIERES, TÚ PUEDES!

No esperes empezar el lunes o bien, cuando tengas una hora libre. Comienza hoy con el tiempo que tengas disponible, porque con el transcurso de los días empezarás a formar las rutinas para conseguir tu meta. Y si fallaste hoy, no te des por vencido; cumple mañana.

Para implementar un nuevo hábito o dejar un hábito necesitas implementarlo por 21 días consecutivos y si fallaste en el proceso empieza a contar de nuevo.

Durante el proceso para conseguir tu meta es importante que lo hagas lo más gratificante posible al enfocarte en los pequeños logros y pensamientos positivos. “Aprendiste un guisado muy sabroso, bajo en calorías y lleno de valores nutritivos”: “BRAVO”, celébralo.

En muchas ocasiones, para obtener algo hay que soltar algo.

Organiza y planea cómo es que vas a llevar a cabo tu propuesta; al planearlo, considera que no te vaya a esclavizar y lo puedas aplicar en tu vida cotidiana. Es necesario que escribas todos los proyectos o propósitos a realizar o bien, crear un mapa mental desmenuzando todos los pasos que necesitas seguir para lograr tu objetivo; de esta manera, te quedará más claro lo que te vas a proponer. Visualiza logrando tu propósito.

“Tus pequeños logros de hoy hacen un gran mañana”.

Se pueden comunicar con la Doctora Luz María Villanueva González MA, PhD, VCS Seminars (619) 434-7779.

Return to the Frontpage