January 13, 2006

Comentario:

La Picardía de Alito

Por Humberto Caspa, Ph.D

Samuel A. Alito Jr. sigue volando y continúa aleteando con fervor rumbo a la Corte Suprema de Justicia. Durante el proceso de confirmación, los senadores demócratas no le han podido cortar las alas a pesar de una ronda de preguntas fulminantes. A veces hicieron estremecer el semblante agitado del juez ítaloamericano, pero al final él siempre ha sabido recomponerse. Si los demócratas no utilizan la carta del filibusterismo, es muy probable que Alito encuentre un puesto en la mesa redonda de la máxima corte jurídica del país. Su curul está exactamente ubicada en un extremo del lado derecho de la mesa.

Es evidente que Alito no tiene el hermetismo conservador que caracteriza a sus posibles colegas Clarence Thomas y Antonin Scalía, tampoco tiene la supuesta postura apolítica de John G. Roberts, actual jefe de la Corte Suprema de Justicia. Y si alguna similitud existe entre él y Sandra Day O´Connor –la juez a quien va a reemplazar— es la pasión y la entrega hacia la jurisprudencia. Por lo demás, los dos son tan diferentes como las Chivas del Guadalajara y el América del Distrito Federal de México.

Para empezar, O´Connor es mujer y Alito no es simplemente hombre, sino que tiene lo macho estampado en la frente. De acuerdo a algunas versiones recién encontradas, durante sus estudios de licenciatura en la Universidad de Princeton, Alito perteneció a un grupo llamado Concerned Alumni of Princeton (PAC). La agenda más importante de este grupo de estudiantes fue la de limitar el número de mujeres y grupos minoritarios en esa universidad.

Según Stephen R. Rujack, experto en el historial de PAC, algunos miembros de esta organización tuvieron la osadía de escribir artículos en contra de los latinos, negros y otros grupos minoritarios de este establecimiento educativo. Cuestionaron sus capacidades intelectuales y también su estadía. Recordemos que la universidad de Princeton fue el forum donde Albert Einstein generó parte de la teoría de la relatividad. “Algunos simplemente no saben ubicarse en el lugar que les corresponde”, censuraron componentes del PAC, haciendo entrever que los alumnos pertenecientes a los grupos étnicos, incluyendo a mujeres, no deberían estar tomando clases en ese recinto universitario de prestigio.

Mas allá de la trivialidad y magra experiencia durante sus años mozos como estudiante de licenciatura, Alito se jactó ante el Presidente Ronald Reagan de pertenecer a este grupo misógino y xenófobo para adquirir una promoción laboral dentro del Departamento de Justicia. No simplemente el presidente Reagan accedió a su solicitud, sino que Alito escaló puestos durante su administración. Y hoy se encuentra en pleno umbral de la corte más poderosa del mundo.

Asimismo, en 1980 y también como empleado del Departamento de Justicia, Alito sostuvo que la decisión de Roe vs. Wade no fue un fallo congruente. Este caso permite a las mujeres el derecho al aborto por razones de privacidad. En base a los hechos y lo atestiguado por el juez Alito, el derecho al aborto sería revertido por una mayoría conservadora en la Corte Suprema de Justicia. Clarence Thomas y Antonin Scalía ya apoyaron esta medida. La historia dice que John Roberts y Alito (si es confirmado) apoyaran la versión de los dos anteriores.

Por otra parte, en 1986 Alito negó la protección constitucional a unas personas indocumentadas. Algunos norteamericanos como los “hombres del minuto” y obviamente Alito, creen que esta gente extranjera, quienes en su mayoría pertenecen a familias latinoamericanas, no merecen que las leyes norteamericanas los ampare. Prefieren que los derechos humanos y especialmente los derechos individuales de los indocumentados sean violentados arbitrariamente. Lo anterior es un acto flagrante contra la Constitución del Estado y las normas racionales de una sociedad moderna.

En todo caso, a pesar de que no ha querido hacer notar su posición política e ideológica durante su confirmación, la historia establece que Alito es tan conservador como Antonin Scalía. Sus fallos y su comportamiento también han seguido una corriente ideológica que se parece mucho a la del magistrado Clarence Thomas.

En cuestiones de macho, no creo que Alito tenga problemas en competir con el gobernador de California Arnold Schwarzenegger. No sería una coincidencia que la canción preferida de Alito sea “Macho Man” de YMCA. Eso habría que preguntarle a su esposa.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage