January 13, 2006

Comentario:

America Latina se Aleja de EU.

Por Manuel R. Villacorta O.

Era evidente y lógico que las relaciones económicas y políticas entre EU y América Latina se estaban deteriorando paulatinamente, básicamente porque la política exterior del departamento de Estado enfocó su interés principal en Medio Oriente. Ha habido un grave error de subestimación.

Se pensó en Washington que los gobiernos de la región seguirían siendo aliados permanentes y que los pueblos simpatizaban con la política de EU orientada a promover el libre comercio, apoyar el fortalecimiento institucional con énfasis en los sistemas democráticos y la lucha por preservar los derechos humanos.

Pero transcurrido el tiempo necesario, la realidad ha demostrado lo contrario: la insa-tisfacción política hacia EU creció y no sólo se incubó dentro de la clase política latinoamericana sino al interior de sus pueblos, fruto de ello, es el apoyo popular y posterior triunfo de gobiernos abiertamente antiestadounidenses.

El caso principal lo registra Venezuela con su gobernante Hugo Chávez. Ya algunos expertos consideran que éste, superó al presidente cubano Fidel Castro en la manutención del liderazgo “antiimperialista” en América Latina. Las razones son evidentes: Chávez es un hombre joven con grandes posibilidades de preservarse en el poder por mucho tiempo, posee un país con un potencial económico mucho más significativo que el cubano, particularmente debido a las grandes reservas petroleras que Venezuela posee.

Chávez ha mantenido últimamente una actitud estratégica muy efectiva: se apartó de la escena pública internacional temporalmente, para darle ese espacio a un nuevo e incondicional aliado: Evo Morales, el próximo presidente de Bolivia, de evidenciada tendencia antiestadounidense.

En síntesis el cono sur prácticamente en su totalidad, ha ido dando paso a gobiernos que se han desmarcado claramente de la política de Washington, siendo quizás la sistemática oposicion al Tratado de Libre Comercio (TLC) la principal característica, por lo que la llamada “Alternativa Bolivariana” promovida por Chávez y la consolidación y ampliación del Mercosur, se convierten en la alternativa real que apunta a imponerse en esa zona del continente.

En el otro extremo está México. El presidente Vicente Fox trató desde siempre de mejorar las relaciones políticas, comerciales y económicas con Estados Unidos. Siendo incluso la política migratoria una de las principales líneas de acción prioritarias que el presidente Fox tenía desde el inicio de su gestión.

Pero transcurrido el tiempo el gobierno mexicano fue sintiendo la indiferencia y la poca voluntad de la administración Bush para consolidar esos objetivos. A pesar de que el presidente de México prácticamente defendió en varias ocasiones las políticas emanadas desde la Casa Blanca, últimamente ha marcado una tendencia diferente. Y ha sido la posible construcción de un muro a lo largo de una imporante zona de la frontera entre ambos países el detonante: tarde, muy al final de su período el presidente Fox decidió alejarse de Washington.

Todo esto favoreció –entre otros factores-   la consolidación interna de un candidato opositor proveniente de la izquierda democrática mexicana: Manuel Andrés López Obrador, con el respaldo del PRD.

Un posible gobierno de López Obrador no sería quizás tan radical como el que se instituyó en Venezuela y que está por consolidarse en Bolivia, pero es evidente que siendo López Obrador un hombre de izquierda y un muy hábil político, habrá de favorecer ese eje continental que marcaría por primera vez en la historia del continente, un esquema politico en donde Washington queda con una baja cuota de poder regional, o sea, que lo que se escucha a lo largo y ancho de la región en decenas de manifestaciones se estaría convirtiendo en realidad: “la consolidación del antiimperialismo, la autodeterminación de los pueblos y el no alineamiento”.

Esto por tanto, es grave para el departamento de Estado, y en terminos generales para el gobierno de Estados Unidos, porque revertir esa realidad será prácticamente imposible.

La izquerda alcanzó el  poder en muchos países del área y todo apunta que llegó para quedarse por largo tiempo.

China y Europa podrían beneficiarse pronto al captar grandes cuotas del mercado eco-nómico latinoamericano, lo que a su vez generaría un apoyo político de éstos a favor de los nuevos regímenes de la región.

Pero el esquema planteado  podría cambiar sensiblemente. Quizás el primer aspecto a cumplir sería el retorno del Partido Demócrata al poder en Estados Unidos, con un gobierno dispuesto a replantear las relaciones con América Latina, y luego, a partir del nivel de  reciprocidad que se genere de la region latina hacia Estados Unidos. Una tarea no imposible pero si  extremadamente complicada.  Que para el caso de EU se torna imprescindible.

Manuel R. Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta at manuelvillacorta@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage