January 7, 2005

Comentario

El Nombramiento de Gonzáles

Por Humberto Caspa, Ph.D

En esta semana, un comité de asuntos jurídicos en el Senado de la República empieza a deliberar el nombramiento de Alberto R Gonzáles. Este forum es el primer escollo que el candidato del Presidente George W. Bush tendrá que lidiar para convertirse en el primer latino como Procurador de Justicia en la historia de Estados Unidos.

Gonzáles evidentemente demuestra ser el producto de una agenda maquiavélica de Bush de tener a su alcance personas cercanas con los mismos tintes políticos e ideológicos. Empero, Gonzáles no es el típico conservador aguerrido e irracional que claudica ante la ingenuidad del Presidente. Se parece más a Colin Powell que a Condeleezza Rice o Donald Rumsfeld en este sentido. En todo caso su nombramiento es un paso efectivo a la pluralidad democrática de este país.

En consecuencia, su aprobación es importante aunque no necesaria. Los demócratas deben entenderla y aceptarla como tal. De lo contrario, se prevé que un contingente altísimo de los Latinos, especialmente de la masa popular, procederá a cambiar de camiseta política. Esto, por supuesto, beneficiaría al flanco ultra conservador de los republicanos, y empeoraría la situación de los demócratas en las próximas elecciones locales y federales.

Como siempre, los méritos de una persona que busca un puesto político de prestigio es revisado minuciosamente por el partido opositor. Lo anterior para cumplir con un proceso ético y especialmente político del sistema. Normalmente, se encuentran trabas políticas o de tipo personal en el currículum del candidato, las cuales a menudo inciden en su nombramiento y muchas veces son factores determinantes para el retiro de su nombre en forma voluntaria. Así sucedió con otro latino a quién el Presidente Bush trató de ubicarlo en la Corte Federal de Apelaciones. Eventualmente esta persona rescindió a su nombramiento por falta de apoyo en el senado.

Recientemente personas allegadas a grupos del partido demócrata pusieron en tela de juicio la candidatura de Gonzáles. Se está cuestionando, y probablemente con algo de validez, la capacidad ética y profesional en la interpretación de asuntos netamente jurídicos, especialmente en torno a la cuestión de los presos políticos en Afganistán y de la Bahía de Guantánamo, Cuba. Aparentemente, Gonzáles apoyó la versión de que los combatientes enemigos en Afganistán no calificaban como “enemigos de guerra”. Por lo tanto, la inmunidad y el trato humano de estos contingentes militares bajo el acuerdo internacional de la Convención de Génova no precedieron. Se los dejó desamparados, sin derecho alguno, bajo la tutela de oficiales militares de la Bahía de Guantánamo, en donde se cree que fueron torturados y sus derechos humanos fueron también mancillados. La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos halló a esta interpretación inconstitucional.

Evidentemente, este hecho dejó una mancha imborrable en el curriculum de Gonzáles. De todos modos no se debe demeritar el trabajo de muchos años de sacrificio estudiando y trabajando sin tesón para bienes personales y para la comunidad hispana.

A pesar de que sus ideales políticos y filosóficos no coinciden con la mayoría de los latinos, su nombramiento rajaría las paredes rígidas de un establecimiento político que se niega al cambio. Por lo menos, las nuevas generaciones de latinos mirarán hacia arriba y pensarán que “si se puede” llegar a los peldaños del gobierno y del poder.

El país, de todos modos, no cambiaría radicalmente por el nombramiento de un latino en el gabinete de Bush. Los cambios ya se operaron cuando la mayoría de los nor-teamericanos aceptamos tácitamente un tipo de economía neoliberal de mercado y la subida al poder de los grupos conservadores. La combinación de estos dos dio a luz al presente régimen seudo-autoritario del Presidente Bush.

Por lo menos un latino en el gabinete del gobierno, de la talla del actual Secretario de Estado, Colin Powell, daría un respeto implícito hacia la comunidad latina. En el periodo anterior del presidente Bush, Powell se convirtió relativamente en la persona que balanceaba a los duros de su gabinete. Gonzáles puede actuar de esa manera.

Está por contado subrayar que Gonzáles haría un mejor papel que el ex procurador de justicia John Ashcroft. Por lo menos no encajará en la agenda dura del presidente en torno a las cuestiones migratorias. En situaciones como la que se presenta en el actual gobierno es importante la incorporación de sangre nueva en el sistema. Lo viejo está dando muchos dolores de cabeza. Es necesario el cambio.

Humberto Caspa, Ph.D., Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos.

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