January 6, 2006

El sueño de Guillermo truncado por bala de la ‘migra’

Por Pablo Jaime Sainz

Uno de los propositos de Año Nuevo de Guillermo Martínez Rodríguez era cruzar a Estados Unidos.

Sin embargo, Guillermo ni siquiera pudo terminar el 2005 con vida.

Murió el sábado 31 de diciembre alrededor de las 12:00 p.m. en la Cruz Roja de Tijuana, unas 16 horas después que fuera baleado por un agente de la Patrulla Fronteriza.

Así que los sueños de Guillermo, quien apenas tenía 18 años de edad, terminaron junto con el 2005.

Según una investigación del Departamento de Policía de San Diego, los hechos ocurrieron así:

La balacera sucedió alrededor de las 7:25 p.m. del viernes 30 de diciembre en el área ubicada entre las dos bardas fronterizas, a una media milla al este de la garita de San Ysidro, cerca de la Colonia Libertad de Tijuana, indica un comunicado de prensa del Teniente de Homicidios de la Policía Kevin Rooney.

El uniformado estaba veri-ficando el reporte de un inmigrante indocumentado en la zona.

Al llegar, vió a un hombre con una escalera casera. El agente corrió hacía él y miró que el hombre se fue hacia el sur y levantó lo que el agente pensó eran varías piedras, indica el comunicado.

Cuando el agente intentó sacar su arma, el hombre al parecer hizo movimientos como si lanzara un objeto hacia el agente. El agente le disparó al hombre, quien se agarró el brazo y corrió hacía la primera barda fronteriza, añade el comunicado.

Guillermo, quien intentaba cruzar la frontera con su hermano, fue llevado de urgencia a la Cruz Roja de Tijuana, donde los médicos no pudieron salvarle la vida.

Murió al día siguiente, último día del 2005, último día de la vida de este joven.

La muerte de Guillermo ha causado gran consternación en el gobierno de México.

El Consulado General de México en San Diego ha solicitado un informe puntual de los hechos, así como una investigación tanto al Departamento de Policía de San Diego como a la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia.

“Lamentamos profundamente la muerte de este connacional, y condenamos enérgicamente el uso de la violencia y este tipo de incidentes, queremos dejar claro que no vamos a escatimar esfuerzos en la protección de mexicanos y en el esclarecimiento de los hechos”, indicó en conferencia de prensa Luis Cabrera, consul general de México en San Diego.

“[El fenómeno de la inmigración] no será resuelto por los agentes armados y por el uso de la fuerza. Ambos países queremos una frontera más segura y mejor asegurada, y no será a través del uso de la fuerza que lograremos esto”, añadió.

El presidente Vicente Fox a través de su portavoz, Rubén Aguilar condenó enérgicamente el hecho y lamentó la muerte del joven mexicano.

“Este hecho no hace más que poner en evidencia que sólo una ley, que garantice el ingreso ordenado y legal y que sea respetuosa de los derechos humanos, puede resolver el problema migratorio que es tan importante para los dos países”, demandó Aguilar.

Lo peor es que una investigación de la Procuraduria General del Estado de Baja California arrojó que Guillermo fue herido por la espalda y a escasos 5 metros de distancia con un arma de 9 mm.

Raúl Martínez, vocero de la Patrulla Fronteriza sector San Diego, indicó que el agente se sintió amenazado por el migrante, quien le arrojó varías piedras.

“Temía por su vida”, dijo.

Martínez añadió que en últimos tiempos los agentes que patrullan la frontera han recibido más y más ataques por parte de personas en lado mexicano. Estas usan botellas, palos, piedras y otros objetos que podrían herir o hasta matar a los agentes de la Patrulla Fronteriza, afirmó el vocero.

Mientras tanto, los familiares de Guillermo, quienes son originarios de Jalisco pero radican en Tijuana, lamentan lo sucedido.

“Guillermo trabajaba en un lavado de carros, era el menor de 8 hermanos y era una persona muy responsable y buena, sobre todo era muy buen padre y nadie tenía el derecho de quitarle la vida”, dijo Rosa Araceli Martínez, hermana de Guillermo.

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