January 5, 2001


Debacle.com

Por Pablo Padula

Yupi ya no suena más como una expresión de alegría. Al menos no para cientos de ex-empleados de Yupi.com que acaban de pasar una de las peores navidades de su vida. Los despidieron la semana anterior a las fiestas.

Quepasa? Nohayplata. No, no me olvidé de apretar la barra de espacio en mi computadora. Quepasa.com es otra de las grandes victimas de lo que he dado por llamar: debacle.com

Las recientes noticias de que varios punto-coms hispanos en los Estados Unidos despidieron a cientos de sus empleados, cerraron sus puertas o están buscando alguien que los compre no hizo más que confirmar una sospecha que he tenido por mucho tiempo: el mercado latinoamericano no está ciber-preparado aún para la era informática. Al menos económicamente, no lo está.

Y eso tiene una explicación lógica.

Desde que se inventó ésta maravilla llamada Internet, millones de personas han comprobado lo fácil que es comunicarse, buscar y encontrar con tan sólo sentarse frente a una computadora. Hemos recorrido un abismo desde los días de las carretas tiradas a caballo como único medio para "navegar", la de los juglares que llevaban las noticias de pueblo en pueblo o las señales de humo. Pero hay algo que no ha cambiado: los hispano-parlantes del continente americano estamos aún muy atrasados con respecto a nuestros amigos del norte. No importa el lugar de residencia.

Venir a vivir a los Estados Unidos no significa formar parte automáticamente de la economía más poderosa del mundo. Traemos en nuestras maletas temores y expectativas que no siempre hacemos desaparecer. Pronto la desconfianza y la cautela pasan a ser nuestros mejores aliados. Es verdad, aquí se vive mejor que en muchos otros lados, pero no es tan fácil ni desahogado como muchos piensan. Pero ese es otro tema que abordaré en el futuro.

La reciente debacle de los punto-com en español es una muestra cabal de estos factores que acabo de describir: para que estos portales funcionen y produzcan dinero tienen que vender productos o publicidad. Quepasa.com facturó casi un millón de dólares en el 2000, una fortuna para la mayoría de los mortales. Pero hay un pequeño detalle. Gastaron 12 millones en costos operativos.

Y sucede que los latinoamericanos no tienen ni el poder adquisitivo ni la confianza necesaria para gastar dinero comprando artículos o servicios "online". Las crisis económicas de los que viven al sur ya son conocidas, nadie necesita que se las recuerde aquí. Pero lo que tiene a los expertos rascándose la cabeza es por qué estos no pueden tener éxito con los que vivimos al norte del rio Bravo. Muy simple: los que crearon o compraron estos sitios pensaron que sería igual que abrir un portal para los "yankies" porque asumieron, erróneamente, que los hispanos que viven en los Estados Unidos son iguales a cualquier otro norteamericano, que "Juan Pérez" gasta y piensa como "Joe Smith". Pero a pesar de que somos una comunidad numerosísima, se equivocaron.

desconfianzaypocaplata.com

La misma desconfianza con la que cruzamos la frontera se manifiesta en nuestros dedos cuando estamos navegando la red. El dinero no sobra y si, además, le sumamos el hecho de que los hispanos preferimos viajar 15 minutos por la auto-pista para ver lo que vamos a comprar en vez de pedírselo a una pantalla, la ecuación dá exacta.

También hay un factor importante: muchos latinos accuden al internet más a menudo en la oficina donde trabajan que en sus casas, donde les resulta más fácil que saquen una tarjeta de crédito para efectuar una compra. Sea por cuestiones de tiempo o porque no tienen computadora en su hogar, el hecho es que, basado en estadísticas que conozco por un portal astrológico que maneja la empresa de mi esposa, la mayoría de las visitas se producen durante el día pero las compras llegan de noche.

Además no quiero ser insolente, pero no se hasta que punto los dueños o responsables de estos portales conocen en profundidad la mentalidad del inmigrante. Se que algunos de ellos son hombres de negocios que vieron como uno de sus emprendimientos comenzó a crecer en forma desmesurada en la época en que otros portales florecían y por eso pudieron convencer a grandes inversores para que les dieran muchos verdes. Pero el hablar español o haber nacido en el extranjero pero crecido aquí no es garantía de que conocen nuestra idioscincracia, la de los inmigrantes que llegamos ya adultos.

La fiebre del Internet es comprensible y creo que muchos hubieran hecho lo mismo si se les daba la oportunidad. Inclusive conozco a personas que, luego de escu-char las historias de los empleados-vueltos-millonarios de Microsoft y Amazon.com, dejaron sus empleos regulares y se fueron a lugares remotos para trabajar por un salario mínimo y acciones bursátiles. Me pregunto que será de sus vidas o que estarán pensando ahora.

Crisis.com

Debemos reconocer que la crisis.com no es exclusiva de los portales hispanos. Muchos otros han perecido víctimas de su desmesurado crecimiento y una economía impredecible, de ser los pioneros en tomarle la temperatura al mercado. Pero queda comprobado que actualmente solo los gigantes pudieron y podrán sobrevivir la debacle.com. Terra, de la Telefónica de España, Aol en español (no hace falta aclarar el poder de America Online) y otros poderosos de la era Internet han demostrado ser los únicos que tienen la infraestructura como para "aguantar" hasta que las cosas cambien en el mercado latinoamericano.

Mientras tanto, las expectativas e ilusiones no se pierden. Se espera que el crecimiento continúe y que muy pronto cientos de millones de "los nuestros" tengan acceso a la red y adquieran la experiencia y confianza como para que la rueda comience a dar vueltas.

Por ahora, lo quepasa con yupi tiene sentido.

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