January 30, 2004

Angustia Adolescente

“A perfect score” revisa la tradición de las películas juveniles

Por Jose Daniel Bort

Se dice que las décadas se visitan en la televisión y el cine cuando los que crecieron en ella llegan a posiciones de poder en Hollywood. La nueva película de Brian Robbins, “A perfect score”, cuadra sistemáticamente con esta premisa.

Score es groseramente “inspirada” en The Breakfast club, tanto, que es inevitable su referencia en la escena principal que define a sus personajes. Esta película es un simpático intento de colonizar en la experiencia de la generación “Z” a través del trabajo de John Hughes, el genio creador de prácticamente todos los clásicos juveniles de los ochenta: “Sixteen Candles”, “Pretty in Pink”, “Ferris Bueller’s Day off”. Los resultados son mixtos. Sin embargo, el alma de la película está en el lugar indicado.

Hay pocas cosas mas frustrantes y caóticas en la vida del joven del high school que los exámenes del SAT. Destinados a “standarizar” los conocimientos del alum-nado, sus resultados pueden resultar definitorios en el futuro universitario de estudiantes con experiencias académicas radicalmente diferentes, desde el valedictorio hasta el último de la clase. Esta es la premisa de “perfect score”, seis jóvenes se juntan para robar los resultados de los exámenes y lograr sus sueños.

Sin ninguna intención de profundizar en los rivetes de sus personajes, “A perfect Score” se basa en dejar a los personajes estereotipos correr su curso y atraparlos al final con mensajes moralistas.

Está el “cerebro” que tiene miedo de empujarse hasta el deseo de sus padres de ir a la universidad de “Brown”, el Basketbolista estrella que sin el examen no podría entrar en la universidad y culminar su carrera en la NBA; el tonto galán que tan solo espera reunirse con su novia en Maryland; El aspirante a Arquitecto que necesita el último empuje para llegar a sus aspiraciones. Todos concuerdan que necesitan los resultados y apuestan su futuro al robo de los exámenes en la oficina del departamento de educación.

Todos los personajes son perfectos paralelos a The Breakfast club, con la inclusión de lo único innovador que brinda el libreto: el chistoso, el cual es asiático, brillante pero incompren-dido, que cura su exclusión de cualquier grupo de amigos con abundantes dosis de yerba. Sus ojos achinados le permite la condición de minoría desde el principio.

Robbins tambien juega con el concepto de que este “nuevo” estereotipo de personaje es de facto un genio en la computación (porque es asiático), capaz de descifrar los más intrincados lenguajes de “web sites” y adivinar las contraseñas de extraños, aunque este “amigo” solo tenga referencias lascivas hacia el sexo femenino y sueñe en convertirse en el héroe de sus juegos de video. Vaticino incontables permutaciones de este personaje en cualquier cinta que huela a juvenil.

Es así como Roy (Leonard Nam, con estupendo tiempo cómico) se convierte en nuestro narrador y en el corazón de la historia. El desenvolvimiento de la trama es inocuo, el plan para robar los resultados es más infantil que adolescente y la predictabilidad define las relaciones entre los personajes, pero uno puede evitar sonreir ante el diálogo inteligente y despojado de humor de toilette (a pesar de que Roy se esfuerza en demostrar su líbido) y ante las actuaciones honestas de sus integrantes.

Darius Miles es un basketbolista profesional y demuestra que es mejor que se quede en la NBA en muchas escenas (contrario a su personaje, el actor paso al deporte sin necesidad de ir a la universidad). Erika Christensen y Scarlet Johanson tienen el carisma para llevar adelante una película por sí solas sin mayor problema, y Chris Evans and Bryan Greenberg son refrescantes en sus personajes. Al final, nostalgia mata cualquier problema y a idiotas como los que crecimos en los ochenta salimos reconfortados y sonrientes de volver a ver las películas que nos hicieron soñar, ahora en clave de nueva generación.

“A Perfect Score”
Con: Erika Christensen, Scarlet Johanson, Leonard Nam, Chris Evans.
Dirigida por: Brian Robbins
Clasificacion: PG-13
Chiles: 3 de 5.

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