January 3, 2003

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

En el año nuevo

Felicidad y prosperidad, son generalmente los dos deseos que queremos se hagan rea lidad cuando llega un año nuevo. Son esos deseos  quizás, los responsables de habernos extraído de nuestras tierra natal para transplantarnos en el país donde los sueños se realizan. Sabemos que eso es cierto porque a diario escuchamos de historias de hispanos o latinos que triunfan.

Sin embargo cuando nos preparamos a respirar el nuevo aire del año nuevo sentimos cierto sinsabor que nos alerta  que nuestro esfuerzo, nuestra árdua tarea diaria, no está brindando los frutos que añoramos, no a proporción de nuestro crecimiento poblacional.

Cada día que pasa somos más en el país, y aunque las historias de éxito se multiplican, también crecen los problemas que pesan en todos y cada uno de nosotros como miembros de esta enorme familia latinoamericana; la deserción escolar, las pandillas, las enfermedades, en fin, la lista de problemas es larga y complicada.

Desde el momento en que cruzamos la frontera, desde que posamos los pies en nuestro nuevo hogar, sabemos que el camino no es llano. Sabemos demasiado bien lo que cuesta el haber dicho adios a nuestra tierra y a los nuestros. Más de uno lo habrá dejado todo. Más de uno habrá vestido dignamente el cuello azul del obrero y habrá tenido que literalmente, poner las manos en el lodo o en la masa, para ganarse el pan de cada día y venir a realizar ese sueño de cualquier inmigrante, en cualquier lugar del mundo, comenzar una nueva vida.

Sabemos mejor que nadie que nuestra comunidad trabaja y en todos los ramos. Pero ¿por qué entonces nuestro progreso no crece a la par de nuestra población? Quizás porque en la cima yace el gran monstruo, que ataca y conquista al más humano: la indiferencia.

Así,  paso a paso vamos  dejando al pie de la montaña a quienes recien llegan. Así nos olvidamos cuánto a nosotros mismo nos ha tocado el trayecto; olvidamos de dónde vinimos, e inclusive qué idioma hablamos.

Duele cuando un extraño no nos tiende la mano, pero nada se compara al dolor que causa la antipatía de uno de los nuestros. Duele escuchar que es un propio hispano que discrimina a otro; como es doloroso también que olvidemos que gracias al trabajo de obreros de nuestros padres, podemos colgar en la pared un diploma universitario.

Solo podremos llegar a ser una comunidad realmente próspera cuando nosotros mismos nos preocupemos por los nuestros. La solución a todos nuestros problemas está en nuestras dos manos y sobretodo en nuestro corazón.

Hollywood y Jennifer López nos pueden mostrar en la pantalla gigante que todavía existen Cenicientas que con el beso de un príncipe podrán conformar la élite de éste país.

La realidad es un poco más complicada. Evidentemente son muchos de los nuestros los que vienen a barrer las cenizas ajenas; el trabajo no denigra. Lo denigrante es no advertir a los nuestros de todo lo que juntos podemos logar.

En el nuevo año brindemos por la felicidad y por la prósperidad, pero no nos olvidemos de brindar también por el orgullo que sólo puede nacer y multiplicarse dentro de nuestro hogar hispano. El éxito de uno es el éxito de nuestra COLUMNA comunidad; pero lo mismo ocurre con las derrotas. Y es por eso que no está demás repetir esa frase tan conocida pero la que con tan poca frecuencia ponemos en práctica, “la unión hace la fuerza”.

¡Feliz año 2003! Y recuerde que su línea de ayuda el 1-800-473-3003 está comprometida con el progreso de nuestra comunidad. Llame a la línea para obtener recursos comunitarios en su área.

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