February 28, 2003

La matrícula consular mexicana : un acto de soberanía

Por Emmanuelle Le Texier

El consulado mexicano de San Diego se mudó temporalmente a Solana el día Sabado 22 de Febrero. Casi la mitad del personal se instaló en un centro de la Iglesia Saint James para atender a 500 Mexicanos. El “consulado móvil” expidió matrículas consulares y pasaportes; repartió información sobre el programa de comunidades mexicanas en el exterior y eventualmente dio asesoría legal a los conacionales del condado norte de San Diego. La mayoría de los que fueron atendidos eran oriundos del estado de Oaxaca, trabajadores del campo o de los servicios, ya que subrayó Veronica Uribe responsable consular: “como no pueden llegar a nosotros, es nuestro deber llegar hacia ellos. Muchos de nuestros conacionales no tienen carros, trabajan a lo largo del día y no alcanzan pagar el transporte”. El Frente Indigena Oaxaqueño Binacional estuvo abogando por este evento durante varias juntas con el consulado. Enfatizó la necesidad de protección de los Oaxaqueños que viven en el Norte del Condado. Proveyó medios de transporte y traducción al Mixteco, en coordinación con el Program Educación Migrante, la Clinica Comunitaria de Vista y el American Friends Service Committee. Aún así, dijo Sergio Mendez, coordinador estatal del FIOB en Tijuana: “más de 20 personas no pudieron venir por falta de dinero. La matrícula cuesta $28 y esto representa mucho para campesinos que viven en condiciones dificilísimas y aisladas”. Sin embargo, la tranquilidad y organización en la cual se llevó este evento lleva para más debate de lo que parece. Desde principios de año, la matricula esta atacada por críticas violentas de grupos anti-inmigración.

Grupos anti-inmigración acusan el gobierno mexicano de promover la legalización de los inmigrantes “ilegales” al forzar el reconocimiento de la matrícula por instituciones americanas. El Center for Immigration Studies de Washington (CIS) acaba de publicar un informe donde enfatiza el “peligro (que representa la matrícula) para la seguridad de los ciudadanos americanos en tiempo de actas terroristas” y “la tentativa del gobierno mexicano de obligar a firmar un acuerdo de amnistía para los trabajadores indocumentados”. Junto con el Nixon Center, Federation for American Immigration Reform, o Immigraton Reform Caucus, encabezado por Tom Tancredo, el CIS avanza que “México está violando la soberanía de los EEUU, al dar existencia oficial a los que no la deberían de tener”. La campaña lanzada en contra de la matrícula ya está dando sus frutos. En Arizona, se está discutiendo la medida HB2316 para prohibir el reconocimiento de toda forma de identificación que no sea expedida por un gobierno estatal o federal americano. En Illinois, el diputado Don Lee está abogando por la propuesta 1224, mientras que en Colorado, Tom Tancredo introdujo una medida similar, la HR 502, para limitar los escasos beneficios que se obtienen con la matrícula. Los argumentos, más que discutibles, reflejan una campaña de marginación de los inmigrantes sin documentos, con repercusión sobre toda la comunidad latina.

Primero, fue el éxito mismo de la matrícula que provocó la reacción de los grupos anti-inmigración. Desde los años 1870, los consulados mexicanos expiden un documento de identificación, conocido como matrícula consular, a los conacionales que residen en el extranjero. Este acto de soberanía - identificar a sus conacionales y proveerles protección consular - nunca fue discutido por el gobierno federal estadunidense. En el 2002, se expidieron más de 808.000 matrículas superando el número de 670.000 en el 2001. Desde 1995, se expidieron más de 2.5 millones de matrículas. El trabajo conjunto de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y de los consulados logró garantizar la seguridad del documento por medio de una tecnología de alto nivel. La matrícula no hace más que especifica lugar y fecha de nacimiento del ciudadano mexicano, proveer su foto y su dirección en los EEUU. Pero en el contexto de la guerra en contra del terrorismo, grupos como el CIS ven en la matrícula un ejemplo de la incapacidad del Estado americano a controlar la identidad de sus residentes. De hecho, la facilita porque por un lado permite al estado mexicano tener una base demográfica de su población residente en el extranjero. Por otro lado, en los EEUU asegura la identidad de los que no tenían ninguna hasta hoy.

Segundo, la matrícula ganó la confianza de más de 74 bancos en California, Texas, Georgia… Entre 2001 y 2002, Wells Fargo unas 50.000 cuentas. En 13 estados, la matrícula sirve como uno de los documentos (entre otros requisitos) para expedir una licencia de conducir. También se acepta para entrar a bibliotecas públicas u oficinas gubernamentales. Finalmente, más de 800 departamentos de policía reconocen la matrícula como forma de identificación. Es cierto, la matrícula no hace más que convertir lo implicito en lo explicito: los trabajadores mexicanos, residentes legales o sin documentos, están arraigados en la economia americana y en la vida de sus comunidades. Abrir una cuenta bancaria es proteger su dinero, mandar remesas a sus familiares, y participar en la economía estadunidense. Sacar libros en la biblioteca es un acto de participación e integración comunitaria. Ahora, la campaña en contra de la matrícula logró convertir estos actos de la vida cotidiana en riesgos permanentes. La matricula es automaticamente asociada con el estatuto migratorio de la persona que la trae. Aunque la matrícula sirva también a los residentes para viajar a México, en lugar de tener un pasaporte, o como forma de mostrar que uno se beneficia con la proteccion consular. Se extiende la marginación a toda la comunidad latina.

Finalmente, es imposible argumentar que la matrícula es un paso hacia la amnistía. La regularización de 1988 requirió mucho más a los candidatos que su solo nombre y dirección. La matrícula no es prueba de residencia, ni de trabajo, ni de cualquier otro requisito que se le podría exigir a un individuo que desee cambiar su situación migratoria. La matricula consular solo dice : Yo Soy Mexicano y como tal recibo la proteccion del Estado mexicano. Es un acto de soberanía que no cuestiona la soberanía de los EEUU. Si tal fuese el caso, el gobierno estadunidense hubiera sancionado la matrícula desde hace… 130 años.

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