February 27, 2004

La alucinación más perversa

La Pasión de Cristo No es Apta Para Menores de Edad

Por Jose Daniel Bort

No existe ninguna excusa, ni siquiera la religión, para justificar la violencia de las escenas de La Pasión de Cristo. Cualquier persona con una sensibilidad a “flor de piel” encontrará esta depicción de las últimas horas de Cristo como la película más cruel y violenta que se haya hecho hasta la fecha.

Como creador, yo soy defensor de la libertad de opinión de cualquier artista. Su visión debe ser respetada y asimilada por la audiencia. Cuando era joven, (no que ahora soy un viejo, pero ya pasé la mayoría de edad), me molestaba muchísimo la censura porque no entendía por qué otra persona tenía que juzgar lo que yo pueda o no pueda ver. Yo debía ser la persona que decidiera eso últimadamente.

De hecho, considero que muchos adolescentes están en mejor capacidad para entender escenas censuradas que muchos adultos. Tiene que ver con el desenvolvimiento de la personalidad. Hay personas preparadas para temas mejor que otras.


Jim Caviezel en una emotiva escena de la película ‘La Pasión de Cristo’.

En países donde hay libertad de cultos e ideologías, como éste, la censura no se otorga tanto a la ideología o política de una obra (como sucede en sitios donde existen dictaduras) sino que se concentra en sexo y violencia. Aunque el sistema de clasificación condena aquí más al sexo que la violencia, yo pienso que ella es la más difícil de las dos, y que no se justifica que personas que no estén preparadas para ella la tengan que sufrir.

Si, sufrimiento. La palabra pasión viene literalmente del latin, y quiere decir sufrir. Y los niveles de abuso (no hay otra palabra para explicarlo) a lo que Mel Gibson pone a Jesucristo en su pasión son tan grandes y tan sadísticos que es prácticamente imposible de sentarse a verlos en la pantalla.

Ninguna de las películas con violencia gráfica que he visto en mi vida (Saló o los ciento veinte días de Sodoma, Natural Born Killers, Reservoir Dogs o Las edades de Lulú son las que me vienen a la cabeza) se pueden comparar a esta Pasión de Cristo.

En ella, a Jesús se le disloca el brazo en cámara para poder adaptarse a los clavos de la cruz. La escena de los latigazos empieza con varas y termina con garrotes llenos de púas destinados a desgarrar la piel, lo que produce un baño de sangre alrededor del cuerpo completamente avasallado de Jesús. Cuando se le pone la corona de espinas o los clavos, se aseguran de que el chorro de sangre salga de la forma más realista posible.

Un ejemplo de violencia es la pasada Kill Bill. En ella es posible que haya más sangre que en esta Pasión, pero la diferencia es cómo el efecto es utilizado. Cuando le cortan la cabeza a los secuaces de “Cottonmouth” (Lucy Liu) el chorrero de sangre es imposible de creerse, es casi como una caricatura.

No hay nada de caricaturesco en el azotamiento de Jesucristo. Es cruel y despiadado, con ánimo de mutilar y vejar al cuerpo. A mi juicio, es demasiado cruel.

Soy de la opinión que no existe cuerpo humano capaz de recibir tal paliza y mantenerse vivo. Los golpes empiezan desde el inicio de la película y raramente pasa un minuto donde Jesucristo no sea azotado y vejado.

El mito de las películas de “Snuff” sugiere que un ser vivo es amordazado y vejado hasta que muere en cámara. En La Pasión de Cristo, Jim Caviezel (el actor que hace de Jesucristo) no muere en escena, pero esta película es peor que una película de snuff por la misma razón de que su violencia es inaguantable para ningún ser humano. Está reportado que el mismo Caviezel se dislocó el brazo y sufrió heridas de verdad.

La decisión es ultimádamente de cada quien. Lo que quiero que piensen es que, si ustedes consideran que no están preparados para ver esta película, no dejen que NADIE los lleve a verla. Ni siquiera la escuela o la iglesia a la que pertenecen. Muchos pecados se han cometido en nombre de la religión, y el llevar a un menor de edad a ver esta película es uno de ellos.

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