February 27, 2004

Comentario

Candidatos del Tercer Partido

By Andrés Lozano

La historia electoral americana es rica en ejemplos de terceros candidatos intentan ganar elecciones nacionales, no lo logran y ladean sufragios a favor del aspirante improbable. Ocurrió cuatro veces en menos de cien años, con más frecuencia antes.

1. En 1912, la fractura dentro del partido republicano ocasionó que Theodore Roosevelt se postulara como candidato tercero, arrancara a William H. Taft el margen de la victoria y ganara Woodrow Wilson.

2. En 1968, la candidatura independiente de George Wallace restó margen de victoria al demócrata Hubert H. Humphrey y ganó el republicano Richard M. Nixon.

3. En 1992, H. Ross Perot, frustró la reelección de George H. Bush e indujo la victoria del demócrata William J. Clinton.

4. En el 2000, la candidatura de Ralph Nader arrebató la victoria a Albert Gore Jr y se la cedió al republicano George W. Bush.

Las candidaturas por partido se ganaron o perdieron, como quiera verse, dos veces por ala. El quinto es desempate.

El 22 de febrero del 2004, Ralph Nader anunció sería candidato independiente por segunda vez. Los republicanos están encantados. Si Ralph Nader no hubiera sido candidato en el 2000, sus 97 mil votos populares obtenidos en Florida hubieran sido de Albert Gore y convertidos en 25 votos electorales, suficientes para ganar las elecciones. La tragedia del once de septiembre habría ocurrido bajo la tutela de Gore y, desde luego, éste hubiera hecho lo mismo hizo Bush en Afganistán e Iraq con una ventaja: los republicanos habrían apoyado acciones para liquidar al ‘eje del mal’ traducidas en dividendos electorales demócratas en el 2002. En toda probabilidad los demócratas controlarían el Senado, quizá la Cámara de Representantes. En el ámbito internacional, Francia y Alemania habrían reaccionado igual en la ONU, más México apoyado en vez de entorpecer la postura americana. Los manipuladores de Fox: Castañeda y Aguilar Zinser, habrían inducido al lenguaraz e irreflexivo presidente mexicano a apoyar la intervención liberal en Iraq con la misma lógica o falta de ésta, como quiera verse, con la cual pomposamente se opuso.

Con ímpetu propio y apoyo republicano en el Congreso, a lo mejor, Gore se habría decidido a acabar con gobiernos patrocinadores del terrorismo como los de: Libia, Siria, Irán y Corea del Norte. Frente a las elecciones del 2004, Gore y demócratas serían imbatibles e Hillary tendría su muralla en la frontera sur para evitar entrada de mexicanos. Es ser simplón desvincular la pataleta demócrata del hecho Bush, gracias a Nader, haya sido el beneficiario. Los papeles están al revés a cómo estarían si Nader no le hubiera quitado la victoria a Gore en Florida en el 2000 y tal hecho tiene furiosos a los demócratas.

Para complicarle la vida al partido demócrata en el 2004, Ralph Nader amenaza otra vez con su candidatura. Nader es ecopopulista monotemático. Ha hecho fama y fortuna soliviantando ignorancia, aprehensiones y envidias entre segmentos de incautos creyentes en “que el cielo se va a caer” y provocado alzas absurdas de precios al consumidor en el proceso. Sí, al consumidor. Empresas, automotrices en particular, obligadas a incorporar adminículos, en su mayoría, superfluos se limitan a transferir costos a compradores. Nader argumenta, con éxito, tal o cual medida no comprobada de seguridad es necesaria para proteger automovilistas y pasajeros. Sus leales activistas logran modificaciones en ordenanzas y el modelo siguiente cuesta al consumidor cientos o miles de dólares más por la incorporación de ‘protecciones Nader’. Credulidad e inopia son costosas. Las tropas de asalto de Nader estimulan la intervención estatal en todo. Son milicias bien entrenadas con inaudita capacidad de barullo. Disfrutan acceso fácil a los medios y denominan el discurso de la izquierda.

Candidatos conservadores no son afectados por este activismo izquierdista. Por el contrario, decide a su favor infinitos votos indecisos en cuanto alternativa. Empero, candidatos liberales propensos al populismo quedan entrampados en la encrucijada: Si se oponen a las propuestas de Nader, dizque a favor de consumidores, son acusados de traicionar principios. Los obliga a acentuar el discurso para contrarrestar a Nader, sin lograrlo. Nader tiene la iniciativa y extrema posiciones a su conveniencia. Los candidatos liberales pierden votos radicales y, sobre todo, moderados al subrayar propuestas forzadas por Nader. Enseguida, con éxito, los candidatos conservadores argumentan los liberales se radicalizan. La candidatura de Nader atrapa y deja sin salida a candidatos demócratas, lo último necesitan frente a elecciones embrolladas en noviembre.

¿Qué busca Nader? Nader es un fanático. Hace décadas tiene entablada cruzada personal contra grandes empresas, por el sólo hecho de detestarlas. También es obrador astuto. Sabe carece de tema entre el electorado medio. Su estrategia es, pues, explotar el populismo demócrata y así avanzar su agenda radical con ofertas drásticas. ¿Cuál es o podría ser el antídoto demócrata a Nader? En terminología del Póquer, sería “revirarle el petate”. Demostrar sus propuestas son absurdas. ¿Podrían los demócratas correr el riesgo de revirarle el petate a Nader? Improbable. Al hacerlo exponen sus ardides en materia ambientalista y, por reacción en cadena, en otras áreas como política externa e impuestos. Como se apunta líneas arriba, la desdicha de los demócratas es defender posiciones en las cuales no creen y haberse arrinconado solos en el proceso.

Andrés Lozano alozanoh@msn.com

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