February 25, 2005

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Karina Flores-Hurley

Identidad Robada

Ana y Sergio no podían contener su emoción. Después de tantos años de trabajo por fin habían conseguido unos ahorros y la posibilidad de pedir un préstamo de vivienda. Al parecer, el sueño de la casa propia se volvería realidad. Sin embargo, cual sería su sorpresa cuando, al llegar al banco, el crédito les fue negado pues su reporte de crédito reflejaba un fraude financiero.

Ante tal desconcierto, ¿quién apela a la razón para entender que está pasando? Siempre habían pagado las cuentas a tiempo, nunca dejaron de pagar la renta y siempre declararon sus impuestos como es debido. Lo cierto es que este tipo de situaciones ocurren a diario y muchas veces por un motivo poco conocido: el robo de identidad.

¿Qué quiere decir que alguien robe nuestra identidad? Ciertamente, no se trata del sentido literal del término, donde al igual que en las películas, alguien se transforma en nosotros imitando cómo vestimos, caminamos y hasta hablamos. Puede llegar a ser, sin embargo, un robo mucho más peligroso que el de la ficción. Se dice que nuestra identidad ‘es robada’ cuando alguien utiliza nuestra información personal, como nuestro nombre, número de seguro social o número de tarjeta de crédito —sin nuestra autorización— para cometer un fraude financiero. De ésta manera, según nuestras tran-sacciones bancarias, podría parecer que nos encontramos despilfarrando nuestro dinero en un casino, cuando en realidad nos encontramos en casa viendo la novela de las ocho.

Aún  muchas personas no caen en la seriedad del asunto. Se trata de un delito grave, por el cual los afectados pueden perder oportunidades de empleo, ser rechazados para cualquier tipo de préstamo bancario y, en el peor de los casos, terminar en la cárcel.

Lo más importante para protegernos del robo de iden-tidad es mantener en estricta privacidad nuestra información confidencial. Por ejemplo, nunca se debe brindar información a personas desconocidas por teléfono y siempre debemos cuidar documentos como estados bancarios, facturas de tarjetas de crédito, la información que transmitimos por la Internet, historiales de crédito, entre otros. Pero la cosa no termina allí; al desechar esos documentos, hay que asegurarse siempre de destruirlos totalmente y vigilar el paradero de nuestra correspondencia.

El gobierno, por su parte, también está tomando medidas para protegernos contra este creciente problema. La ley de Informe Justo de Crédito (Fair Credit Reporting Act), ha aumentado la interacción y comunicación entre las compañías de informe al consumidor y los clientes. En consecuencia, estas se ven obligadas a  enviar a sus clientes una copia gratuita de su informe de crédito anualmente, cuando les sea requerido. Este documento contiene información sobre  lugar de residencia, transacciones financieras —como el pago de facturas— si ha habido alguna violación de la ley y si el cliente se ha declarado en bancarrota.

El estar actualizado respecto a la información que aparece en el informe de crédito sirve para estar al tanto de las transacciones que hacemos y, de esta manera, asegurarnos de que la información registrada es correcta antes de pedir un préstamo. Recuerda que las compañías venden el informe de crédito a los bancos, aseguradores, empleadores o cualquier negocio al que le solicites un préstamo. Si crees que has sido víctima de robo de identidad y crees que esto se refleja en tu informe, tienes derecho a pedir que la compañía no se lo envíe a ninguna organización hasta que no se haya bloqueado la información errónea.

Por otro lado, esta ley también protege a quienes ya hayan sido víctimas del robo de identidad. Si el préstamo te fue denegado debido a un fraude en tu reporte de crédito que no cometiste y que no pudiste detectar a tiempo, tienes sesenta días a partir de la fecha para pedir una copia gratuita del mismo. Asimismo, tenemos derecho a pedirle a las agencias de informe al consumidor que coloquen en nuestro expediente lo que se conoce como ‘alertas de fraude’. Y, por supuesto, de existir una operación fraudulenta que no cometiste, la ley establece que tienes derecho a enmendarla.

Para más información, comunícate con la Línea de Ayuda en español de la Fundación Self Reliance. La llamada es totalmente gratis. 1-800-473-3003.

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