February 25, 2005

Un viaje guiado por los murales de Diego Rivera

Por Luis Alonso Pérez

“Estamos a punto de presenciar el trabajo de un coloso”, anunció Gregorio Luke, segundos antes de que el teatro se oscureciera, para que los asistentes pudieran admirar, casi en tamaño real, lo que el conferencista describió como “la fuerza expresiva de la cultura mexicana”.

La conferencia y proyección de la obra del pintor Diego Rivera fue llevada a cabo el pasado viernes 18 de febrero en el salón de paz y justicia de la Universidad de San Diego. Gregorio Luke fue invitado a San Diego por el Instituto Cultural Mexicano de San Diego y el Consulado General de México en San Diego como parte de su ciclo de conferencias llamado “Los Rostros de México”.


Gregorio Luke y mural de Rivera al fondo.

Para Luke la ciudad de San Diego le hace sentir como en casa, ya que vive y trabaja en la ciudad de Los Angeles como director del Museo de Arte Latinoamericano (MOLA) de Long Beach. Sin embargo el conferencista invitado cuenta con más de veinte años de experiencia como promotor cultural y presentador de arte, así como un gran conocimiento de la cultura latinoamericana al haber trabajado por más de diez años como Cónsul de asuntos culturales mexicanos en Estados Unidos.

Una vasta colección de material fotográfico en diapo-sitivas de la vida artística de Diego Rivera fue proyectada en una gran pantalla, al mismo tiempo que el conferencista narraba una recapitulación adecuadamente seleccionada de los capítulos más intere-santes de la vida personal del pintor mexicano.

Las obras proyectadas mostraron el eclecticismo de sus volubles influencias y la incesante búsqueda de Rivera por dominar estilos innova-dores. Esta búsqueda, sumada a su espíritu explorador, un temperamento rebelde y sus sólidas convicciones ideológicas, lo llevaron a recorrer el mundo, a trabajar con grandes maestros de la pintura y vivir una vida intensa, llena de sucesos triunfantes y etapas depresivas, que le causaron un gran dolor, pero le provocaron el deseo de expresar el sufri-miento ajeno y lo llevaron a la creación de una obra útil a la sociedad.

En la conferencia se habló sobre el regreso a México de Rivera, después de más de quince años de autoexilio “Mi regreso a casa me produjo un júbilo estético vuelto a nacer… todo fue una revelación” comentó Luke, en las mismas palabras del pintor. Diego Rivera había regresado a un México muy cambiado y al terminar la revolución, pasó a formar parte de una corriente artística que intentaba revolucionar la cultura y la educación: El Muralismo. Su objetivo era presentar la historia y lucha de México en los lugares públicos más importantes del país, para que estuvieran al alcance y com-prensión de las masas.

Por más de una hora se proyectaron algunos de los murales más reconocidos de su carrera, algunos fueron com-puestos al unir las imágenes de tres proyectores de diapositivas, formando un gran rectángulo, lo cual permitía admirar varios de los murales casi del mismo tamaño que los originales.

El conferencista dejó para el final uno de los murales más famosos de Rivera, la cual considera una de las obras de arte más importantes del arte mexicano: “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, una obra de 78 metros cuadrados, soñado y creado en 1947, que según Gregorio Luke “representa la historia de un país entero en un solo muro”.

La siguiente conferencia de la serie Los Rostros de México se llevará a cabo el 7 de marzo y contará con la presencia del escritor Carlos Monsiváis, el cual impartirá una plática sobre los grandes actores de la “época de oro” del cine mexicano llamada “Los rostros del cine mexicano”.

Para mayores informes visite la página Web www.losrostrosdemexico.com o al teléfono (619) 308-9920.

Return to the Frontpage