February 24, 2006

Corriendo de las salas

Running scared presenta serios retos al espectador

Por Jose Daniel Bort

De vez en cuando llega a las carteleras una de esas películas que es tan mala que hay que verla. Running scared es definitivamente la película a batir por esa corona.

De hecho, la pequeña audiencia (la mayoría críticos de cine) en la sala no podía contener las risas y llevarse la boca a la mano en asombro por lo que estaban viendo. La acción es tan incongruente, excesiva y maniqueada que provoca la reacción contraria a lo que trata de decir.

Sin embargo es una reacción, lo que no se puede esperar de cualquier producto de Hollywood. Aquí el protagonista es Paul Walker, famoso por correr “Fast and furious” y por sumergirse “into the blue”. Aquí tiene más oportunidad de salirse de la norma y presentar un personaje complicado, aunque tomado por los pelos.

Walker es Joey, un mafioso freelance que vive en los jardines de New Jersey. El viaje empieza cuando su joven vecino, hijo a su vez de mafiosos, se mete en serios problemas, lo que procura que la ley y el orden mafioso establecido lo persiga por igual.

El resultado es una colección de secuencias una más agresiva y bestial que la otra, con unos niveles de violencia empedernidos, pero que caen en lo ridículochistoso. No ayudan para nada la colección de diálogos que intentan ser de la calle y terminan más explícitos que el más bajo titulo directo-al-video.

Que esta película venga a través de Wayne Kramer sorprende. El director hizo anteriormente “The cooler”, la cual estaba perfectamente correcta en tono y en tenor. Aquí la violencia era extrema a su vez, pero las situaciones no generaban el escarnio público.

Aquí Kramer experimenta con la imagen a través de filtros azules y graneados que producen un efecto irreal y confuso. También experimenta con la forma dramática, haciendo “giros” de trama diseñados para confundir al espectador y tratar de sorprenderlo (muertes ficticias, disparos escondidos donde no se sabe quien mató a quien, etc.) que más bien ensucian la acción y rayan en lo patético.

Walker hace lo que puede, pero el actor no tiene la menor idea de cómo crear un personaje iconoclasta al estilo De Niro o Pacino, lo cual hubiese podido darle firmeza a la historia. El resto de los actores degeneran sus estereotipos copiándolos de los actuales ejemplos (Los Soprano y otras historias de mafiosos) sin ningún resultado eficaz. El mejor trabajo de actuación lo hace Cameron Bright como el niño perseguido por la mafia, el cual tiene una presencia enigmática que funciona efectivamente para desarrollar la trama.

Si es una de esas personas que puede disfrutar cuando nada funciona en una película, no se pierda Running Scared. Es una de esas que es tan mala que se hace buena de ver, tan solo por razones de entretenimiento.

Running Scared
Con: Paul Walker, Cameron Bright
Dirigida por: Wayne Kramer
Clasificación: R
Chiles: 1

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