February 24, 2006

Comentario:

Política Migratoria Acrecenta Polémico Debate

Por: Manuel R. Villacorta O.

Durante los últimos meses han surgido varias propuestas para la implementación de una nueva política migratoria en Estados Unidos, curiosamente las tres más importantes han ido evidenciando posiciones más radicalizadas en el orden de su aparición.

La primera —presentada en mayo por los senadores John McCain (republicano de Arizona) y Edward Kennedy (demócrata de Massachusets)— sugiere  crear una visa de residencia temporal para inmigrantes indocumentados que lleven viviendo al menos un quinquenio en Estados Unidos, pagan impuestos, tienen trabajo y familia y carecen de récord criminal. Al término de una probatoria (un quinquenio), el inmigrante podrá solicitar la residencia permanente con el auspicio de su empleador. De no hacerlo o lograrlo, deberá salir en definitiva del país.

La segunda fue expuesta por  el presidente George W. Bush que consta de tres ejes: A) Fortalecer la frontera sur con todos los recursos técnicos y humanos disponibles para frenar la inmigración ilegal. B) Fortalecimiento de la legislación migratoria para acelerar las deportaciones y evitar el abuso en el recurso de apelación. C) Descartar la amnistía, pero favorecer a la población indocumentada que cumpla con los requisitos estipulados para la obtención de visas de trabajo temporal por un trienio con posibilidad de renovación por un periodo similar.

La tercera proveniente de un  grupo de republicanos encabezados por el legislador James Sensenbrenner, presentada como el  proyecto de ley “Border and Immigration Enforcement Act of 2005” (H.R. 4437), que en su parte medular contiene aspectos radicales como reforzar las fronteras, negar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados radicados en Estados Unidos, impulsar las deportaciones, sancionar a los empleadores que contraten trabajadores carentes de permiso laboral y criminalizar a los inmigrantes que no posean un estatus legal.

Esta última propuesta ha sido aprobada por la Cámara de Representantes, generándose con ello un fuerte debate que trascendió a nivel internacional, particularmente al haberse aprobado la construcción de un muro en la frontera sur que buscaría evitar la inmigración ilegal. A pesar de que esta aprobación no es el fin del proceso judicial —antes es necesaria la aceptación del Senado y la certificación presidencial para que la propuesta se formalice como legislación vigente— diversas organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han manifestado al interior de Estados Unidos su total desacuerdo con la misma, considerando que es  una propuesta aberrante, discriminatoria e injusta.

Asimismo, diversos gobiernos latinoa-mericanos han condenado categóricamente estas medidas, acusando a los congresistas de manejar un doble discurso, por solicitar  la integración regional a través del tratado de libre comercio, pero impidiendo simultáneamente el libre tránsito de los seres humanos en el continente. Sin embargo, las organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes radicadas en Estados Unidos y los gobiernos de toda la región, tratan de evitar que el proceso sea finalmente aprobado, ejerciendo simultáneamente todo tipo de presiones para denunciar su desacuerdo.

Los únicos que pueden definir finalmente las políticas migratorias propuestas son los senadores estadounidenses, dado que será en el Senado en donde el debate realmente defina sus características finales. Al respecto Luis Gutiérrez, diputado demócrata por Illinois expresó: “ Los republicanos siguieron con su ataque constante contra la comunidad inmigrante. Lo hicieron con uno de los proyectos de ley antiinmigrante más viles y viciosos que jamás se haya debatido en el Congreso, es un ataque sin precedentes contra los inmigrantes documentados e indocumentados”.  La posición de Gutiérrez anticipa el criterio que inminentemente habrá de adoptar el resto de miembros del partido demócrata.

Otros actores que se han opuesto a la propuesta republicana han sido diversos empresarios estadounidenses. Thomas J. Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, que agrupa a tres millones de empresarios, 850 asociaciones comerciales y opera en 91 países expresó que el proyecto es “inviable, descabellado e injusto, amenaza a los empresarios con convertirlos en delincuentes y a los trabajadores en criminales”. Y luego agregó: “Estados Unidos no puede estar pensando en construer un muro de Berlín alrededor de su territorio y dedicar todo un ejército para vigilarlo”.

Donohue comentó además  que a partir de 2010, unos 77 millones de estadounidenses que nacieron en la época de posguerra empezarán a jubilarse y  que la ausencia de esa fuerza laboral sólo puede sustituirse con inmigrantes, por lo cual es absurdo que Estados Unidos continúe poniendo limitaciones a la llegada de trabajadores calificados y estudiantes extranjeros.

El polémico debate ha ido ubicando a los diversos actores en posiciones diferentes. Por lo tanto es posible identificar a quienes apoyan la propuesta  HR 4437: la mayoría de Congresistas y senadores republicanos, un significativo sector de la población

estadounidense que considera el fenómeno migratorio como una constante competencia, particularmente en el ámbito laboral y los grupos sociales organizados más reaccionarios como por ejemplo los Minuteman.

Opuestos a éstos se encuentran los defensores de los derechos civiles de los inmigrantes, influyentes empresarios estadounidenses, la mayoría de los congresistas y senadores demócratas y a partir de ahora, los gobernantes de la región latinoamericana. Pero un aspecto de vital importancia en este debate son los medios de comunicación. Especialmente los medios hispanos que operan al interior de Estados Unidos.

Estamos a las puertas de uno de los más trascendentales debates que habrán de fijar el carácter demográfico, cultural y político de Estados Unidos. Al crecimiento cuantitativo de la población hispana en Estados Unidos se suma el crecimiento cualitativo de los medios de comunicación orientados a este importante sector poblacional; la divulgación de información noticiosa y  la formación de opinión por medio de las secciones editoriales, han ido consolidando el criterio de los hispanos lo que ha permitido defender significativamente los intereses de 40 millones de inmigrantes radicados en Estados Unidos. Si este debate habrá de fijar el carácter de la sociedad estadounidense del futuro, serán los medios de comunicación los vehículos en donde se defina a través de la información y la discusión este transcendental fenómeno.

“Que los medios lo divulguen, —dijo un sacerdote mexicano que ayuda a inmigrantes en la frontera sur— todo gobierno tiene derecho a cuidar sus fronteras, pero todo ser humano tiene el derecho a cruzarlas cuando en su propio país no encuentra el sustento para vivir con dignidad”.

Manuel R Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta at manuelvillacorta@yahoo.com

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