February 17, 2006

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luisa Fernanda Montero

Inmigrantes: entre el optimismo y la incertidumbre

Nadie ha osado ser tan optimista, pero por si acaso, durante el discurso sobre el estado de la Unión el presidente George W. Bush dejó claro que de amnistías, nada.

El mandatario le dedicó tiempo al tema migratorio, no tanto como algunos esperaban, pero lo hizo y lo hizo en el marco de lo que implica sostener la competitividad de los Estados Unidos.

Según él sostener la competitividad del país comienza con el sostenimiento económico, que también según él, ha tenido la nación en los últimos años; sigue, entre otras cosas, con la urgencia de abrir más mercados internacionales y con la necesidad de tener un sistema migratorio que respete la ley, refleje los valores nacionales y sirva, por supuesto, a los intereses de la economía nacional.

Así que todo va ligado, ley, economía, inmigración.

Cabe preguntarse si con su labor diaria, extenuante y muchas veces extralimitada, los inmigrantes sirven, o no, cada día, al sostenimiento y desarrollo de la economía nacional.

El discurso sigue y el presidente asegura que esta nación, necesita fronteras seguras y ordenadas y que para alcanzar esa meta debemos aplicar más estrictamente las leyes migratorias y de protección de la frontera.

Está claro que ninguno de los terroristas que atacó el país el 11 de septiembre ingresó a los Estados Unidos por la frontera México-estadounidense, sin embargo las tendencias radicales que pretenden instalar muros interminables parecen seguir ganando adeptos porque el presidente debió interrumpir su discurso, una vez más, ante el aplauso ensordecedor que siguió inmediatamente a la palabra “frontera”.

Para terminar, lo que a inmigración se refiere, el presidente habló de la necesidad de “un programa sensato y humano de trabajadores invitados”.

No todo podía ser tan negro, la alusión a la sensatez y a la humanidad, pareció llenar el recinto de luz, pero la dicha duró poco. Bueno, la de algunos porque cuando se habló de sensatez y de humanidad nadie aplaudió.

La cosa es que acto seguido el presidente remató aclarando que dicho programa debía rechazar la amnistía y permitir a las personas que busquen sus trabajos legalmente, trabajar en este país.

Puede que la cuestión sea de retórica, pero la verdad es que quienes trabajan legalmente, no tienen mayor problema y al parecer, por suerte, no lo van a tener.

Pero, sin querer ser pesimista, lo cierto es que las intenciones presidenciales para con los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados no son muy claras.

El presidente habló también de reducir, a través de dicha reforma, el crimen y el contrabando en la frontera, por lo que también fue aplaudido; había que aplaudir, claro, no podemos olvidar que las mayores víctimas de ambos flagelos son los inmigrantes.

Como era de esperarse, la democracia, la libertad y los valores nacionales no se quedaron por fuera del discurso presidencial, en el que por demás no hubo demasiadas sorpresas.

El presidente comenzó apelando al corazón y a la dignidad nacional de los presentes, refiriéndose a la muerte de Coretta Scott King y abrió la puerta de la conciliación aclarando que en un sistema bipartidista, las diferencias siempre han de estar presentes, pero que el debate puede conducirse con cordura, actuando con un espíritu conciliador y de respeto.

“El estado de nuestra unión es fuerte y juntos lo vamos a hacer más fuerte aseguró Bush” tras lo cual hizo las acotaciones acostumbradas al estado del terrorismo en el mundo y a la importancia de la lucha para arrasarlo de la faz de la tierra y, entre otras cosas, defendió una vez más su política de espionaje internacional y aseguró que gracias a ella se han prevenido nuevos ataques terroristas.

En cuanto a Irak el presidente recalcó que la ofensiva continúa con “un claro plan de Victoria” así como los esfuerzos de reconstrucción.

¿Cuando vuelven los soldados? No se sabe; se sabe de su honor y de su capacidad de sacrificio y se sabe que en la medida en que “se hagan progresos en el campo de Guerra” las tropas empezarán a regresar. La decisión será del cuerpo militar, no de los políticos en Washington, eso quedó claro.

Como quedó claro que Estados Unidos no desistirá en su “misión histórica” de acabar con la tiranía, porque según Bush “la única forma de proteger a nuestra gente, la única forma de asegurar la paz, la única forma de controlar nuestro destino es con liderazgo y los Estados Unidos de América van a continuar ejerciendo ese liderazgo”.

No sería de extrañar que la misión histórica continúe en Irán, en donde según reiteró el mandatario, se está desafiando al mundo entero.

“El gobierno iraní está desafiando al mundo entero con sus ambiciones nucleares, las naciones del mundo no deben permitir al régimen iraní construir armas nucleares y Estados Unidos continuará liderando al mundo en la confrontación de esas amenazas”, aseguró Bush.

Por lo pronto, creo que los inmigrantes salimos mejor librados que los iraníes, por lo menos, si la lucha es contra la tiranía y la injusticia nos tendrá que beneficiar, porque nosotros si sabemos de tiranías, hemos escapado a muchas, a las del hambre, a las del miedo y a las de la pobreza y eso no es justo.

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