February 15, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

"Corazón de mi vida"

"Más vale perder un minuto que perder la vida en un minuto", dice la frase que tan bien conocemos, pero cuando hay que ponerla en práctica, olvidamos la antigua sabiduría y sobre todo el sentido común. Eso pasa a menudo con el uso de los cinturones de seguridad.

Las cifras de fatalidades a causa de accidentes de tránsito son alarmantes. Dentro de nuestra comunidad hispana, los choques automovilísticos son la principal causa de muerte entre las edades de uno y 44 años.

Lo más terrible de estas cifras es que en muchos casos, el simple y sencillo hecho de haberse abrochado el cinturón de seguridad podría haber prevenido una desgracia. Según datos oficiales, los hispanos somos los menos propensos a utilizar el cinturón de seguridad. No en vano, el riesgo de morir en un choque automovilístico es mayor para los hispanos que para los blancos no hispanos.

Esas estadísticas son las que han incentivado el esfuerzo conjunto del Instituto Nacional de Niños Latinos (NLCI, por sus siglas en inglés) y la Administración Nacional de Seguridad de Tráfico en Carreteras (NHTSA, por sus siglas inglés). La campaña denominada "Corazón de mi vida" se basa en el amor de los padres hispanos por sus hijos para enseñarles la importancia de que sus hijos usen siempre el cinturón y el asiento de seguridad, precisamente para reducir el número de muertes.

No se trata únicamente de hacer correr la voz sobre el uso del cinturón de seguridad. Más bien, se trata de hacer de su uso un hábito, una costumbre que los padres inculquen a sus niños desde la más tierna edad, y la que los hijos asimilen como algo natural. En encuestas desarrolladas al respecto, más de la mitad de los jóvenes entre los 16 y 24 años dice utilizar el cinturón de seguridad porque sus padres insistieron en su uso cuando ellos eran niños.

Sin embargo, el problema persiste. Los choques automovilísticos son la causa principal de muerte de niños estadounidenses. De cada 10 niños que mueren en choques, seis no llevaban puesto el cinturón de seguridad. Pero si el conductor lleva puesto el cinturón, los niños en ese auto también lo llevarán puesto en 86 por ciento de los casos.

Cada edad, peso y tamaño del pasajero requiere precauciones singulares. Por ejemplo, los asientos de seguridad para bebés que pesen menos de 20 libras deben mirar hacia atrás. Por otro lado, se ha comprobado que los cinturones de seguridad para adultos no proveen protección adecuada a los niños entre 4 y 8 años de edad. Los asientos suplementarios elevados conocidos como "boosters" en inglés proveen la mejor protección para este grupo de edades. Una vez que tu hijo cumpla 8 años y mida por lo menos 4'9" puede usar los cinturones de seguridad de adultos. Eso sí, recuerda que todos los niños deben ir siempre en el asiento de atrás.

"Mis hijos son mi corazón", es otro refrán que fluye con facilidad y con mucha ternura. Pues éste es el mejor momento, además de ser el mes del amor, para demostrar nuestro cariño con hechos y abrochar los cinturones de seguridad. Esa es la mayor prueba de amor hacia los hijos: velar por su protección e inculcarles una costumbre que podría salvarles la vida.

¿Sabes qué tipo de cinturón o asiento de seguridad utilizar? ¿Estás seguro o segura de que tus hijos están debidamente protegidos? Este es el momento de aclarar tus dudas; se trata del bienestar de tus hijos y el tuyo propio. Llama gratis y en español al 1-800-473-3003.

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