February 13, 2004

Comentario

Un Aviso Oportuno Para Bush

Por Andrés Lozano

Sin importar el origen, los americanos respetan y apoyan las reglas del juego. De cualquier juego, ya sean deportes, contiendas políticas o competencia comercial. El fútbol, el béisbol y el baloncesto son deportes y pasatiempos nacionales favoritos porque tienen reglas sencillas, comprensibles, justas, que reducen a casi nada o a nada, de plano, la discrecionalidad de los árbitros. Como efecto de esta disposición natural a las reglas claras, los americanos detestan los etiquetados fraudulentos. Les molesta el contenido de un empaque que sea distinto a la descripción del marbete. No aceptan que se modifiquen las reglas del juego durante el desenlace; vaya: ¡no cambian de caballo a la mitad del río! Estos rasgos podrían calificarse como derecho de primogenitura americana; su éxito y prosperidad están íntimamente vinculados con esta virtud, con esta adherencia a las reglas. Aunque estas características son compartidas en algunas pocas naciones, lo común de la mayoría es la opuesto: Se cambian las reglas en forma caprichosa conforme se desarrollan los sucesos. Una regla de oro para medir la prosperidad de los inmigrantes es qué tan rápido se sintonizan con el respeto americano a las reglas.

Por ahora, toda información disponible sugiere que John Forbes Kerry será el próximo candidato del partido Demócrata por la presidencia de EU en las elecciones de otoño. JFK es un demócrata típico liberal que cree y fomenta la participación del gobierno en todo, apoya aumentos de impuestos como forma de redistribuir el ingreso, etc. John F. Kerry es un candidato demócrata congruente. Su éxito o fracaso en las elecciones de noviembre depende de cuántos electores compartan su visión. Sus posibilidades de éxito dependen en gran medida de que no se aparte de su línea. Es mi opinión estos rasgos son insuficientes para ganar las elecciones. El electorado americano es cada día más individualista y suspicaz de las soluciones de Papá Gobierno.

George W. Bush es un republicano típico en proceso de cambio. Es decir, a últimas fechas muestra signos de incongruencia como promover grandes programas de gobierno, descuidar el equilibrio del presupuesto y, en suma, en lo económico, gobernar como demócrata. GWB, está cambiando las reglas del juego de su partido, reetiquetándose y cambiando montura a la mitad del río. Esto no va a atraerle votos de demócratas, pero sí puede provocarle pérdida de votos con-servadores, independientes y libertarios. Conservadores y libertarios no van a salir a votar por Kerry. No. Pero bien pueden dejar de salir a votar por Bush y, por carambola, darle la victoria a Kerry. Los independientes pueden votar por Kerry sobre un argumento irrebatible: Entre el original y la imitación, optarían por el original. En suma, improbablemente Kerry derrotaría a Bush, ¡mas, irónicamente, Bush sí puede derrotarse! Tres ejemplos:

1. Herbert H. Hoover fue un presidente republicano que creía era función de gobierno manipular la economía. Franklin D. Roosevelt lo venció en 1932, porque era el original, no la imitación. De hecho Roosevelt siguió aplicando las medidas intervencionistas iniciadas por Hoover durante toda su administración. Hoover perdió por incongruente y Roosevelt ganó cuatro elecciones sucesivas sin precedente gracias a su consistencia.

2. Richard M. Nixon tuvo que renunciar a la presidencia en 1974 a causa del escándalo de Watergate, no porque la insuficiente mayoría demócrata en el Congreso pudiera impugnarlo. No. Sino porque un número suficiente de congresistas republicanos hubieran votado a favor de la impugnación. Nixon cambió las reglas del juego político y extraños y propios lo expulsaron del partido.

3. George H. Bush, perdió su re-eleccion en 1992 frente a Bill Clinton, porque su lema de campaña en 1988, con el que ganó esas elecciones fue: “Lean mis labios, no habrá nuevos impuestos”. En 1991, se cambió la etiqueta, aumentó impuestos y su electorado lo abandonó en 1992.

De cara a noviembre, GWB y otros candidatos republicanos deben revisar y meditar sobre estos tres ejemplos, pues la suma de buscadores del original, demócratas leales y la deserción de conservadores y libertarios pueden mandar a uno a Crawford, TX y a los otros a la minoría legislativa. Bush y muchos congresistas republicanos juegan con fuego al apostarle a programas populistas para atraer demócratas y electores indecisos. Con toda congruencia los candidatos demócratas pueden revirar apuestas populistas republicanas, conservar a sus fieles y decidir a su favor a los indecisos. Si GWB y los republicanos no tienen claro este escenario pueden arrancar una derrota de las quijadas de la victoria. Hoover y Bush I cometieron el error de creer su base electoral no tenía otra alternativa aparte de refrendarlos y se aventuraron a sonsacar indecisos y opositores ofreciéndoles carnadas, finalmente, insuficientes. Ambos fallaron por la misma razón y Bush II se encamina a repetir, por tercera vez, el mismo error.

Andrés Lozano can be reached at alozanoh@msn.com

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