February 12, 1999


Asociación Médica Inicia Red de Investigación a Fin de Mejorar Atención a la Salud Para Hispanos de la Nación

Por la Dra. Elena Ríos

Soy una creyente firme en la investigación. En la Asociación Médica Nacional Hispana, estamos trabajando árduamente para llevar esa creencia a la acción, al iniciar una red nacional de investigación. Queremos trabajar con los Institutos Nacionales de la Salud, las empresas farmacéuticas y otras, para desarrollar proyectos de investigación que involucren a los hispanos y que mejoren su salud y ayuden a librarlos a ellos, así como a otros, de los estragos de las enfermedades devastadoras, tales como la Hepatitis C.

La Hepatitis C, que puede ocasionar daño permanente al hígado y también la muerte, es ahora la causa principal de hepatitis viral en los Estados Unidos. A menos que la investigación nos encamine hacia una curación o un tratamiento mejores, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades han proyectado que las muertes debidas solamente a la Hepatitis C se triplicarán con exceso hacia el año 2,010, hasta llegar a más de 25,000 por año.

La investigación es la clave para evitar, diagnosticar y curar la Hepatitis C y otras enfermedades. Pero consume tiempo, es costosa y a menudo puede ser desalentadora. Las curaciones con "balas de plata" rara vez salen de las probetas experimentales de los laboratorios. Los descubrimientos científicos importantes rara vez llegan en acontecimientos singulares. Se desarrollan paso a paso, gradualmente y algunas veces erráticamente. Tenemos que esperar por los resultados de las pruebas en animales, las pruebas con medicinas y los estudios epidemiológicos antes de conectar cuidadosamente a los efectos con las causas.

Pero la paciencia es una virtud cuando se trata de revelar las causas de las enfermedades y descubrir las medicinas y los tratamientos que pueden curarlas. Si hay alguna duda de que éste sea el enfoque correcto, la misma debería ser disipada por la controversia continua sobre los implantes mamarios de silicón y si están relacionados con las enfermedades graves, tales como la artritis reumatoide y la esclerodermia.

Es triste que el relato de los implantes mamarios de silicón sea algo en que los litigios vinieron primero y la investigación llegó después, muy tarde en demasiados casos. Sin una investigación científica sólida en la que fundar sus alegatos, un grupo pequeño de abogados de las demandantes empezó hace casi 10 años a presentar demandas judiciales, que atribuían problemas graves de salud a los implantes. Algunas mujeres y sus abogados ganaron millones de dólares otorgados por jurados compasivos.

Comenzando en 1994, sin embargo, instituciones médicas prestigiosas empezaron a publicar estudios que no mostraban ninguna relación causal entre los implantes y las enfermedades graves. El primer estudio procedió de la Clínica Mayo, de Minnesota. Otros que le siguieron fueron efectuados en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, la Universidad Johns Hopkins, la Universidad de Michigan y otras instituciones, tanto en los Estados Unidos como alrededor del mundo.

Los estudios no negaron que algunas mujeres que llevaban implantes se hallaban enfermas. Sí hallaron que en las mujeres con implantes no se desarrollaban ciertas enfermedades graves con mayor frecuencia que en las mujeres que no llevaban implantes.

A fines del año pasado, un grupo de científicos y médicos designado por los tribunales de justicia llegó a la conclusión, después de echar un vistazo a este volúmen de investigación impresionante, que los implantes no ocasionan enfermedades graves.

El grupo informó al Juez Federal Sam C. Pointer, en Birmingham, Alabama, que está coordinando todos los litigios relacionados con los implantes mamarios en los tribunales federales. El grupo nombrado por el Juez Pointer es una parte crítica de una nueva gestión por parte de la medicina, la ciencia y el derecho para asegurar el que las disputas científicas en las salas de justicia sean decididas por sus méritos, no basándose en un sensacionalismo infundado. En el espacio de tiempo desde que se presentaron las demandas por primera vez hasta que se publicó el informe del Grupo Pointer, decenas de miles de mujeres con implantes estuvieron dominadas innecesariamente por la ansiedad. Ellas no tenían el beneficio de las investigación que las orientara. Muchas de ellas se sometieron a cirugía innecesaria para extirparles sus implantes. Una mujer enloquecida trató de operarse ella misma.

Aunque hay otro estudio en preparación por parte del Instituto Nacional del Cáncer, la prisa infundada para llegar a conclusiones sobre los implantes y la enfermedad evitó que muchas mujeres buscaran la causa correcta de sus síntomas. En algunos casos, el hallar los diagnósticos acertados les habría restablecido la salud.

Las pacientes deben tener derecho a demandar a sus médicos, a las empresas farmacéuticas o a los prestadores de servicios de salud, cuando hayan sido perjudicadas o maltratadas. Pero ellas merecen también la oportunidad de beneficiarse de los adelantos que ocurren cuando se dedican tiempo, dinero y reflexión inspirada a la investigación que nos mueve a todos por el sendero hacia la buena salud.

Para evitar que vuelva a suceder cualquier cosa como la controversia sobre los implantes mamarios de silicón, debemos hacer que la investigación bien fundamentada sea la prioridad máxima en la búsqueda de curaciones y tratamientos para la Hepatitis C y otras enfermedades aún no dominadas. Hoy, 4 millones de estadounidenses se hallan infectados por la Hepatitis C. No hay vacuna para evitar esta enfermedad del hígado.

Los médicos y residentes miembros de minorías deben unir sus esfuerzos ahora para hacer su parte como investigadores y participantes principales de las pruebas de investigación, a fin de ayudar a combatir la Hepatitis C y otras enfermedades mortíferas.

Nosotros, los miembros de la Asociación Médica Nacional Hispana, estamos comprometidos a hacer todo lo que podamos para encontrar los recursos que apoyen a esta investigación que salva vidas, para beneficio de los hispanos y de todos los estadounidenses.

(La Dra. Elena Ríos es presidenta de la Asociación Médica Nacional Hispana (NHMA en inglés), una organización no lucrativa que representa a los médicos hispanos y a otras personas dedicadas a mejorar la atención de la salud para los hispanos. Los miembros de esta organización se reunirán en la convención anual de la NHMA, entre el viernes 19 y el domingo 21 de Marzo próximo en Washington, DC. Los lectores pueden comunicarse con la Dra. Ríos en la Asociación Médica Nacional Hispana, 1700 - 17th St. NW., Washington, DC., 20009 y por el teléfono (202) 265-4297).

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