February 11, 2005

La realidad tijuanense según Yuri Manrique

Por Luis Alonso Pérez
Fotos por Yuri Manrique

“Mi foto es esa que está allá atrás. Esa es mi Queen”, grita Yuri Manrique, para poder ser escuchado entre las docenas de personas que asistieron a la exposición de fotografía en honor del segundo aniversario del cafégalería “La Casa de la 9”, la noche del pasado martes 1ero de febrero. Al ritmo de música folklórica y con “casa llena”, diez fotógrafos tijuanenses expusieron una pieza de su material con el tema común “Foto urbana”. La “Queen” en la foto de Yuri es en realidad un “king”. Se trata de un travestí desfilando en el cofre de un auto convertible por la avenida Revolución, fotografiado el verano pasado en el desfile anual de orgullo gay de Tijuana.

El 2005 está comenzando muy bien para Yuri Manrique, aunque un poco atareado. Hace menos de 5 días se inauguró la exposición de los ganadores de la cuarta edición de la Bienal de fotografía del Estado, en el Instituto de Cultura de Baja California. Al mismo tiempo, se expone en el Centro Cultural Tijuana su mayor orgullo del año pasado, una serie de fotografías en forma de carteles llamado “www.Tijuanarealities.com”, que le hizo acreedor de una mención honorífica en la Bienal de fotografía mexicana del 2004.

Esta noche Manrique luce feliz, pero un poco cansado. Su cabeza está ocupada pensando en las fotografías que debe preparar para una exposición al siguiente día, en esta ocasión lo hará en la Universidad Iberoamericana de Tijuana, la escuela que cuando era universitario lo preparó como licenciado y en donde ahora, como maestro de fotografía, transmite a las nuevas generaciones su cono-cimiento sobre la técnica y el arte que más le apasiona.

Tijuana para Yuri, es a simple vista muy sencilla. Es un ciudadano común, un buen amigo, un hombre de familia, un maestro comprometido. Pero en su cabeza existe una Tijuana muy diferente. Existe una realidad violenta, en ocasiones triste y en ocasiones cómica. En su cabeza reinan los grandes luchadores como El Santo, Blue Demon y El Rayo de Jalisco. Su obsesión por los titulares de periódicos sensacionalistas y sangrientos, mezclados con su particular sentido del humor, ácido y oscuro, lo ha llevado a desarrollar un estilo que para muchos puede ser muy fuerte o grotesco. “Yo no hago fotos bonitas”, exclamó el fotógrafo, “no hago fotos de paisajes o de mariposas. Para mí ésta es una realidad que estoy viviendo y si la gente se asusta con eso pues lo siento”.

Pero no todo su trabajo habla sobre la violencia, sin embargo, la temática de su fotografía está estrechamente relacionada con sus intereses o historias personales. Hace un año Yuri expuso en el CECUT una serie de autorretratos que narran su transformación de un simple fotógrafo a un titán de la lucha libre llamado “El Zoom” Manrique.

Por otro lado, una de sus fotografías se hizo acreedora de una mención honorífica en la bienal de fotografía de Yucatán. Esta foto forma parte de una serie que realizó, acerca de su padre, un hombre maduro que padece de Alzheimer, y la interpretación que pudiera tener de Dios. Yuri imaginó que su padre, un hombre de ideología izquierdista, alejado de la religión, interpretaba a Dios a través de una fotografía del Che Guevara y lo retrató con la imagen de guerrillero en el fondo. “Para mí ese era el Jesucristo de mi padre, un Cristo revolucionario”.

Manrique se siente muy contento con su desempeño, solo espera que el 2005 siga trayendo éxitos y premios como en años pasados. En estos primeros meses del año comienza a decidir sobre los proyectos fotográficos que quiere realizar. Su mente continúa construyendo fotografías basándose en los recortes de la realidad que pega y mezcla con los recortes del mundo fantástico en su cabeza.

“Antes yo me esperaba a poder salir a la calle a buscar una fotografía, pero ahora tengo que trabajar, tengo un horario que cumplir. El gran cambio en mi estilo se dio cuando decidí a no estar sujeto a lo que encontraba en la calle, sino comenzar a interpretar la realidad y construir mis fotografías. Creo que desde el 2001 para acá mis proyectos han sido de imagen construída”.

Retratos de luchadores, escusados o recibos de la luz y del agua inspiran al fotógrafo tijuanense a seguir trabajando con la ayuda de amigos, colegas y alumnos para lograr expresar sus inquietudes y mostrar su visión particular de la ciudad de Tijuana.

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