February 11, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

A patadas voladoras

Marisol Luna vivía en Pilsen, corazón mexicano de Chicago, pero ya se fue a los suburbios, ante lo peligroso del barrio. Esta es la peligrosa historia de una muñeca.

Marisol Luna, la muñeca latina de American Girl, nació el 27 de diciembre del 2004, a tiempo para engolosinar a los Reyes Magos. Tiene ojos y pelo café, y es terriblemente sofisticada para los diez años que supuestamente tiene. Puede que sea indocumentada y mintió al decir su edad, porque más bien parece quinceañera.

Baila desde jazz hasta música folklórica mexicana, pasando por el tap y se inclina definitivamente por el ballet, gracias a la influencia de su vecina, la señora Mendoza, ex bailarina profesional, no de table dancing sino de las “Rockettes”. Pero Marisol se mudó a los suburbios “por lo peligroso del barrio”. Su estudio de baile cerró, “ya no hay tap ni danzas folklóricas ni ballet”, dice su historia oficial.

“Pilsen es tan peligroso que a la mejor Marisol tiene que tomar lecciones de karate”.

American Girl vende muñecas que se pueden vestir igual que sus dueñas. O sus dueñas igual que sus muñecas. Por una sustanciosa cantidad de dólares, hay la misma ropa en tallas apropiadas para la muñeca y para la dueña. Marisol cuesta 84 dólares, con todo y el libro que narra la tragedia de Marisol de tener que mudarse porque Pilsen es muy peligroso. Su bolsa para los vestidos de baile cuesta 24 dólares (con todo y un gato de angora que nadie sabe por qué entró en la historia), el vestido de ballet cuesta 22 dólares más, y si a ustéd le entra lo ahorrativo puede comprar el paquete completo por 150 bolas.

Claro, el baúl con el vestido de jazz vale otros 48 dólares. Vestir a la dueña es más carito. Los pantalones cuestan 36 dólares, la playera 22, y la chamarra 38. Póngale unos 250 morlacos para que su hija parezca muñeca. Como una semana de salarios para cualquier vecino de Pilsen que trabaje tiempo completo con sueldo mínimo. El baúl extra es como trabajar el sábado.

“Usté disculpe. no quisimos ofender”

La trágica historia de Marisol la escribió Gary Soto, nacido y criado en Fresno, California, autor y poeta con varios premios en su haber, entre ellos el Premio de Literatura de la Fundación de la Herencia Hispana en 1999, y el de Derechos Civiles de la Asociación Nacional de Educación.

Es asesor del Sindicato de Trabajadores Campesinos que formó César Chávez, pero parece no tener idea de qué es ni donde queda Pilsen. Su historia de Marisol fue calificada como “insultante” por la Vice Directora del Museo de Bellas Artes mexicanas en Pilsen, Juana Guzmán. Hasta el comandante de policía Ronald Sodini se sintió ofendido y dijo que la historia no reflejaba los avances y el trabajo de la comunidad. El vocero de la policía David Bayless recordó que el crimen en Pilsen bajó un 6 por ciento el año pasado, y el regidor Danny Solis pidió a American Girl que mejor festeje la riqueza cultural de los inmigrantes.

Pero la historia ya estaba en la calle (y en las tiendas del centro de Chicago), y American Girl respondió diciendo que “De ninguna manera intenta-mos insultar a nadie”, dijo Stephanie Spanos, vocera de las muñecas. O de las American Girl. “Nos referíamos al peligro del tráfico, no a la violencia”, agregó. No explicó por qué Marisol tendría que tomar clases de karate, a menos que fuera para entrarle con patadas voladoras a los indocumentados sin licencia de manejo.

No es la primera vez que American Girl saca una muñeca mexicana. En 1997 vendieron a Josefina Montoya, quien “vivía en Santa Fé, Nuevo México, en 1824”. Pero en vez de tener, como las cinco muñecas anteriores, un libro a todo color con ilustraciones de su vida en la granja, se quedó solita como huerfanita. Su libro ya estaba hecho pero decidieron no publicarlo, a la mejor porque Josefina no podía ser una American Girl: en 1824 Nuevo México era parte de México, no de Estados Unidos. Eso sí, la acompañaban “Sombrita”, su cabrita de 16 dólares, su vestido para la “Fiesta de San José”, de 22 dólares, y su rebozo de 20. A falta del libro, el paquete de Josefina ofrecía una membresía anual al Club de American Girl por otros 20 dólares.

Email Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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