February 11, 2005

Cuadernos de Hollywood

Asalto en el precinto 13

Cuando las versiones no tienen el mismo sentido que las originales

Por Jose Daniel Bort

Este es un ‘remake’ de la película del mismo nombre que el director John Carpenter hizo a mediados de los setenta, justo antes de hacer su obra maestra del Horror “Halloween”. La historia se puede trazar en otra película con fondo social completamente diferente, el Western “Río Bravo” del clásico director Howard Hawks, producido en 1959.

La premisa de trasladar una historia del lejano oeste dentro de un ambiente urbano es bastante prometedora, sobre todo cuando los temas circundantes (la supremacía masculina, la presión por controlar el poder en pequeña escala dentro de una sociedad) se trasladan sin esfuerzo de un ambiente a otro.

Es precisamente por eso que el Western funciono durante su tiempo, ya que sublevaba los temas que preocupaban al hombre del siglo XX entre guerras mundiales y la guerra fría y convertía la época de la fiebre del Oro en el perfecto escenario para esta sublevación. Saliendo de la guerra de Vietnam, los dramas urbanos o las películas de terror cumplían con la misma función durante los setenta.

Esta “traducción” se pierde en la premisa de la película del 2005. Este nuevo “Asalto” está más preocupado en presentar armas y “jevas” (personajes representados por actrices con algún grado de platinacion en el pelo que sirve para explotar el lado femenino de la agresividad) en vez de aferrarse a ningún comentario social. Esta versión “apolítica” termina por embeberse en su irreparable premisa de entretener por si.

Ethan Hawke es Jake Roenic, cumpliendo su último día de trabajo un 31 de diciembre en un precinto olvidado de Detroit, cuando de la nada aparece un escuadrón atascado en el camino por la nieve custodiando a Marion Phillips (Laurence Fishburne) un mafioso querido por la policía y la mafia. Cuando una horda ataca el precinto para acabar con Phillips, los lados de la ley y la mafia se confunden y Jake tiene que decidir entre proteger el estado de derecho del prisionero ya condenado o dejar que la mafia cumpla con su rencilla personal.

La tensión dramática se presenta en esta película a través de la sucesión de muertes. Quien recibe la bala primero y quien muere a consecuencia es el argumento a seguir. Un compendio de actores secundarios (entre los que están Ja Rule, Drea de Matteo de Los Sopranos, Maria Bello y John Leguizamo) hace sus respectivos guiños a la cámara para luego caer en las manos de la acción. Hawke y Fishburne saben en donde están metidos y tratan de disfrutar sus propios personajes, el problema es que la acción por la acción se come cualquier opción que tienen los actores de presentar unos personajes coherentes. Este asalto es altamente recomendable para los amantes de la violencia por si misma que disfrutan como un grupo de seres humanos se masacran a diferentes lados de la ley.

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