February 10, 2006

Comentario:

El Presupuesto y la Gasolina

Por Humberto Caspa, Ph.D

A fines del año pasado, debido a los gastos que ocasiona la Navidad y el Año Nuevo, la demanda de la gasolina decreció, afectando la productividad y los precios de consumo de dicho producto. Ahora, nuevamente la gasolina está por las nubes. A pesar de que el Presidente George W. Bush subrayó en su discurso anual del Congreso de la Unión, que nuestro país iba a coordinar su esfuerzo para reemplazar la dependencia a los hidrocarburos, el programa económico que presentó en ese recinto brilla por la falta de un planteamiento alternativo a la gasolina.

La memoria del Presidente Bush es tan mala que se olvida lo que dice de un día para el otro. Durante su mensaje de esta semana, el Presidente se robó el corazón de la gente de su partido y de otros seguidores centristas. “Buscaremos otras fuentes de energía para movilizar nuestros automóviles y maquinaria de combustión”, dijo. En este sentido, Bush se refirió exactamente al reencuentro del gobierno con los organismos de investigación para solucionar el problema de los hidrocarburos.

Sin embargo, el sector público, especialmente las universidades y organizaciones de investi-gación, no recibieron el apoyo necesario en el presupuesto que presentó esta semana. Por el contrario, a los científicos universitarios Bush los abandonó, y los dejó como un capitán que abandona a sus soldados en un momento de crisis. Los salarios de los investigadores están prácticamente congelados. No han tenido los incentivos necesarios que les permitan demostrar su sabiduría científica y llevar al país por el sendero del descubrimiento.

Como siempre, los que se beneficiarían de este presupuesto de Bush son los militares del Pentágono. De los 2,770 mil millones (2.77 trillones) un porcentaje muy alto está destinado a los gastos de armamento y pagos por costos de la guerra en Irak. La propuesta del presidente aumenta con un 5%, es decir $430,000 millones, destinados a esa infundada guerra que ya ha costado la vida de 2,200 de soldados Americanos y miles de Iraquíes inocentes.

Dudo mucho que esta gente en Irak haya querido gestar un conflicto bélico que hasta ahora ha puesto a su país postrado a los pies del Presidente Bush, por un lado, y al de los terroristas radicales de un sector pequeño de los musulmanes, por el otro

Asimismo, la guerra en Irak ha tenido consecuencias negativas en la oferta de la gasolina. A pesar de que el presidente George W. Bush descartó de que la guerra haya afectado las tasas de altas de los precios del petróleo, la falta de fluidez de los recursos energéticos en este país ha causado problemas “sicológicos” en el mercado.

Los países miembros de la Organización Países Exportadores de Petróleo (OPEC, en inglés), especialmente Arabia Saudita, no han estado en condiciones de aumentar sus tasas de barriles por cuestiones políticas y económicas por capricho y por estrategia económica.

Por el contrario, todos los miembros de la OPEC, incluyendo el presidente de Venezuela Hugo Chávez, han sido explícitos en seguir sus tratados internos. Es decir, abastecer con el flujo necesario de los barriles en el mercado mundial para mantener constantes los precios por barril. Las cuotas de salida de los barriles por día no hacen más que restringir el mercado y elevar los precios debido a la exorbitante demanda.

Así, parte del problema del incremento del precio de los hidrocarburos está completamente relacionado a un control nefasto de los grupos oligopólicos del capital empresarial, la OPEC y a la falta de alternativa de productos energéticos en el mercado.

El Presidente Bush tiene toda la capacidad de solucionar el problema de los hidrocarburos. Durante el discurso de la Unión señaló que va a fomentar la creación de otras formas de energía. Empero, su plegaria desapareció en el aire. Nos prometió y nos mintió. Al final, nosotros, los consumidores, somos los que pagamos por los platos rotos.

Mientras la solución desde el gobierno algún día se haga presente, nosotros –aunque en forma mínima— podríamos tener alguna influencia sobre los precios de la gasolina si ponemos algo de conciencia. En vez de comprar SUVs y “trocas” de ocho cilindros, cómprate un auto pequeño que disminuye el consumo de gasolina.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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