February 7, 2003

Ira Por Las Viñas

La Crisis Agrícola de California

Por: Eduardo Stanley
PACIFIC NEWS SERVICE

Durante el verano en California, el viajero puede apreciar en sus valles infinidad de campos de uva cultivados por campesinos inmigrantes, mayoritariamente mexicanos. Sea para pasas, vinos o consumo de mesa, la uva representa un cultivo crucial para la economía estatal: casi un millón de acres que produjeron 6.6 millones de toneladas en 2002, 11% más que en el 2001. En dólares, la producción total de uvas representó la segunda fuente de ingresos agrícolas con $2.7 billones en 1999—el nueve por ciento de la producción agrícola de ese año, estimada en 29 billones de dólares.

Pero estos números, lejos de hacer feliz a los productores, les está creando dolores de cabeza. Por ejemplo, en todo EE.UU., la producción de uva para vinos aumentó 13% en los últimos 10 años. Al mismo tiempo, China aumentó el 62%, Chile 20% y Australia el 89%, aumentado la lucha por el mercado internacional. “Simplemente, hay más uvas de las que podemos vender”, dijo Vicki Filgas, una agricultora del sur de Fresno. “Y sobreproducción quiere decir bajos precios. Actualmente no compensamos los gastos de producción”.

A mediados del 2002, varios agricultores realizaron una manifestación frente a la empresa vitivinícola Gallo, en Fresno, protestando por el precio establecido para la uva de vino: $65 dólares por tonelada, $10 dólares menos que en 2001. Los especialistas estiman que cuesta entre $30 y $60 dólares por tonelada pizcar solamente.

Las uvas para pasas no corren mejor suerte. De sus 70 acres, Filgas cultivó 40 y sólo pudo vender 20. “Los pequeños productores como yo no podemos diversificar cultivos ni invertir en mecanización, por lo que los costos son muy altos, no podemos competir”. A principios de este año, 10 empacadoras de pasas establecieron el precio de $745 por tonelada para la producción del 2002 y $810 para la de este año. En 1999, el precio era de $1,425 por tonelada.

La crisis de la uva preocupa a todos los sectores sociales de California. Por su parte, el Comité Administrativo de Pasas (RAC por sus siglas en inglés) está implementando un programa de eliminación de cultivos. En conjunto, sectores agrícolas están presionando al gobierno estatal y federal para que la pasa de uva sea incorporada en los almuerzos estudiantiles. “Los subsidios agrícolas no cubren a la uva”, dijo Paul Betancourt, ex presidente del Buro Agrícola del Condado de Fresno. “Estamos buscando que el gobierno federal incluya uvas en las raciones militares, lo que podría significar un ingreso de $300 millones”. Betancourt dijo también que la importación de pasas está afectando a la industria.

El desplome de la industria de la uva empieza ya a generar una reacción en cadena que pudiera tener consecuencias imprevisibles, particularmente durante la presente crisis económica del país. El pasado viernes 17 de enero, el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) convocó a una conferencia de prensa en Fresno para pedir atención a los problemas que enfrentan los trabajadores campesinos ante la situación. Se estima que en el Valle Central de California laboran unos 60,000 oaxaqueños en campos agrícolas.

Según el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, un campesino trabaja 23 semanas por año. En 1996, el 55% de los campesinos del país tuvieron un ingreso promedio de $7,500—muy por debajo del límite de pobreza. “El verano pasado casi no trabajé en la uva”, dijo Antonio León, un campesino oaxaqueño del Valle Central de California. “He visto varios campos donde estaban quitando los cultivos, nos dijeron que el próximo año habrá menos todavía”. León dijo que muchos de sus compañeros están sin trabajo.

Leoncio Vásquez, representante del FIOB, dijo que su organización está pidiendo al gobierno federal una extensión de los beneficios de desempleo y estampillas de comida para los campesinos desempleados. “Cuando se habla de ayuda al campo se refiere a los agricultores, y ¿qué pasa con los trabajadores?”, se pregunta Rufino Dominguez, Coordinador del FIOB. Lo peor es que, según Domínguez, los indocumentados no califican para este tipo de ayuda federal, lo que es visto como una forma adicional de subsidiar la economía del país.

“Es irónico que los oaxaqueños y los mexicanos en general vienen escapando de la pobreza de sus tierras y ahora se encuentran en una situación similar en California”, dijo Salvador Meza, durante la conferencia de prensa del FIOB. Curiosamente, este año se abrió el mercado mexicano a los productos agrícolas norteamericanos en virtud del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Se estima que el ingreso de productos norteamericanos afectará a la agricultura mexicana. Según especialistas en asuntos migratorios, el colapso del campo mexicano significará más migrantes a Estados Unidos.

Aparentemente, este círculo vicioso es parte de un reacomodo económico mundial llamado “globalización”. Mientras en México los productores agrícolas cuentan con poco apoyo del gobierno, en Estados Unidos las presiones de los agricultores son escuchadas. “Ellos tienen fuerza política, pero se olvidan de los trabajadores”, dijo Nayamín Martínez, del FIOB. Más irónico resulta que los migrantes mexicanos vengan a producir bienes baratos que serán vendidos ventajosamente en México, manteniendo este círculo funcionando más rápidamente.

Por su parte, Antonio León se pregunta dónde trabajará el próximo verano… Mientras Vicki Filgas asegura que no volverá a cultivar.

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