February 3, 2006

“Ya Basta” a los secuestros y a la violencia en Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

La tarde del miércoles 7 de diciembre, la joven Sara Benazir Chagolla fue secuestrada y momentos después lanzada al pavimento desde un auto en marcha, con las manos atadas a la espalda. Sara tenía tan solo 15 años y estudiaba el primer semestre de preparatoria.

El incidente horrorizó a toda la ciudad.

Hasta la fecha no saben cuáles fueron las causas ni los autores de este crimen.

“Nosotros no somos los únicos agredidos por esta canallada, con el asesinato de nuestra hija, fueron agredidas todas las familias de esta ciudad que quieren vivir en paz” exclamó Manuel Chagolla –padre de la joven Sara– frente a una multitud de alrededor de mil tijuanenses congregada en la explanada del centro de gobierno municipal para exigir a sus autoridades que pongan un alto inmediato a la ola de secuestros y asesinatos que han azotado a esta ciudad fronteriza.

Desde las 11 de la mañana cientos de familias con sus hijos comenzaron a reunirse a los pies del monumento a Benito Juárez, en su mayoría vestidos de blanco para que el color de su ropa no indicara afiliación partidista. Al llegar fueron invitados a expresar su inconformidad ante las autoridades mediante boletas que depositaban en una urna, de manera que las diversas opiniones de los asistentes –comerciantes, industriales, empresarios, etc.– fueran escuchadas, ya que éste es el sector de la comunidad que se ha visto más afectado por la ola de secuestros.

Grandes mantas sostenidas por los mismos asistentes reflejaban el coraje, la desesperación y la impotencia que siente la sociedad tijuanense hacia la inseguridad que se vive en la ciudad. Su mensaje era sencillo “Ya Basta”; “Cero tolerancia a asesinos”; “No más corrupción”; “Exigimos respuestas de las autoridades”; “Funcionario que no cumpla, que se vaya”.


“Sr. Gobernador, ¿pasaré el resto de mi juventud protestando conta la violencia?”.

Al fondo pendía una manta dedicada a la memoria de la joven Sara Benazir con la frase: “Sarita… no te olvidamos”.

Rafael Liceaga Campos –presidente del Consejo Coor-dinador Ciudadano– fue uno de los primeros oradores del evento y en su mensaje exhortó a la sociedad la participación electoral diciendo “Los que no están de acuerdo con el gobierno estatal o municipal debe recordar que fueron electos por la mayoría o por no votar”, debido al gran nivel de abstencionismo electoral. Además invitó a la sociedad civil a participar en la mejora de su sociedad mediante una participación ciudadana que implique voluntad, solidaridad, acción, reflexión y organización. “Peor que la delincuencia organizada es la ciudadanía desorganizada” agregó Liceaga.

El evento continuó con la participación de Manuel Chagolla, padre de Sara Benazir, quien relató la aterradora experiencia del secuestro y la muerte de su hija, así como el difícil proceso de encontrar a los culpables, ya que a pesar de que días después del incidente las autoridades responsables de la investigación declararon ante los medios que el caso estaba casi resuelto, hasta la fecha no se ha resuelto nada.

“La investigación iba muy bien y parecía que el crimen llevaba un 80% de avance, incluso se nos permitió –no sé si por error o a propósito– cremar el cuerpo de Sara. Según las autoridades se tenían hasta el nombre y rostro del culpable. Pero no contábamos con la impunidad” comentó el padre de la víctima, mientras su voz se resquebrajaba ante el llanto. “Animo Manuel” gritaban los asistentes, motivándolo a seguir adelante.

“Repentinamente la investigación paró, a la semana nos reunimos con el Procurador y nos dijo que ya solamente se tenía el caso al 50%. Pasó el tiempo y nada. Conforme pasaron los días el caso se fue contaminando con todo tipo de rumores de corrupción. Por ahí nos dijeron que se está protegiendo al principal sospechoso por ser sobrino de un juez de Tecate. Los únicos que pueden aclarar o desmentir estos rumores no han dicho nada” comentó enfurecido Manuel Chagolla.

“Aparte del profundo dolor de vivir la pérdida de mi hija, tenemos que vivir con la impotencia y la rabia de ver que las autoridades dejan pasar el tiempo para que nos cansemos y se nos olvide. ¿Ustedes creen que podemos olvidar?” preguntó Chagolla “Si todos nos olvidamos y dejamos que esto quede impune, va a seguir pasando” agregó enfáticamente.

Al terminar, la multitud aplaudió el valor del padre de la víctima y de pronto sus voces comenzaron a exclamar una y otra vez: “¡justicia, justicia, justicia!”.

Durante el evento se dio lectura a un “Manifiesto ciudadano” escrito por miembros de asociaciones de la sociedad civil, dirigido al Presidente de la república, al Gobernador de Baja California y al Presidente Municipal de Tijuana Jorge Hank Rhon.

De nueva cuenta la multitud irrumpió después de escuchar el nombre Jorge Hank Rhon, con un intenso abucheo que rápidamente se convirtió en un coro que exclamaba “¡fuera, fuera, fuera!”.

El texto mostraba la inconformidad de las agrupaciones ciudadanas ante lo que consideran un incumplimiento a su derecho constitucional de la seguridad y su frustración ante la reciente ola delictiva ha infundido temor entre la sociedad tijuanense. Exigieron actuación eficaz y firme de parte de las autoridades de seguridad pública, así como procuración e impartición de justicia, además de exigir un verdadero combate a la corrupción y la impunidad, tanto a los que violan las leyes, como a los que los protegen.

La última participación corrió a cargo de Alberto Capella Ibarra –presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública en el Estado– quién subió al podio a expresar que comparte el hartazgo, la indignación y el profundo temor de los bajacalifornianos por el clima de inseguridad y de criminalidad en la región. “Estamos convencidos que nuestras instituciones públicas de los diferentes órdenes de gobierno están fallando en combatir los crímenes de alto impacto que tanto dañan a la sociedad, que generan un ambiente paranoico y de temor social”.

Agregó que le parece absurdo que algunos gobiernos municipales eludan su responsabilidad de prevenir el delito afirmando públicamente que no es su responsabilidad y deslinden su obligación al gobierno estatal o federal. También dijo sentirse engañado cuando un candidato a la alcaldía de Tijuana prometió que “no le temblaría la mano para combatir la delincuencia”, pero ya que fue electo sim-plemente no la mueve.

Nuevamente la multitud interrumpió el discurso con sus gritos “¡fuera, fuera, fuera!”.

Por último Capella recordó el ambiente de tranquilidad que caracterizaba a Tijuana que cuando el era niño, cuando gozaba de la tranquilidad de vivir con un patio sin reja, en el que podía dejar su bicicleta en la acera de la calle y dormir con la seguridad de que al otro día ahí la iba a encontrar. Cuando podía despedirse de sus padres por la mañana y tener la plena seguridad de que los volvería a ver por la tarde.

“Esos días han quedado muy lejos” comentó Alberto Capella, quien prometió “luchar hasta el último respiro de su vida” para que sus hijos tengan esa ciudad que el tanto llegó a disfrutar. ¡Ni una victima mas del crimen en Baja California!; ¡Ya Basta! exclamó.

Al finalizar el evento, los organizadores invitaron a los participantes a firmar una manta grande que tenía el siguiente mensaje dirigido a las autoridades federales, estatales y municipales: “Ya basta. ¿Cuántos más? Exigimos aclaración y justicia a los muchos crímenes en nuestra ciudad. ¡Queremos vivir en paz!

Cientos de participantes, se reunieron alrededor de la manta para escribir su nombre. Resaltó una frase firmada por una mujer de nombre Karina Gálvez que decía:

“Yo voté por usted, creyendo en usted. Yo no tengo guardaespaldas, (delincuentes) me han seguido, han saqueado la casa de mi made y han robado y golpeado a mi hermana. Por favor actúe ¿O lo hará hasta que le suceda a alguien de su familia? Que Dios le de sabiduría y valor para actuar como debe, porque esto ya es demasiado”.

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