February 3, 2006

Conferencia “El nuevo cine mexicano”

Por Luis Alonso Pérez

Durante los últimos 15 años el cine mexicano ha experimentado un auge en su producción y un éxito comercial a nivel nacional e internacional que lo han llevado a denominarlo como el “nuevo cine mexicano”, una nueva etapa que se ha caracterizado por una mayor calidad en su producción, así como un éxito en los festivales internacionales y en el mercado extranjero.

En este periodo los directores y productores mexicanos han desarrollado proyectos cinematográficos recurriendo al financiamiento privado y al apoyo gubernamental, que han resultado en las películas exitosas que han logrado “reposicionar al cine mexicano a nivel internacional, no como una industria, pero si como un productor de películas de calidad” comentó el cineasta Alejandro Pelayo en su plática “El nuevo cine mexicano”, la segunda conferencia del ciclo titulado “Los Rostros de México”, organizado por el Consulado General de México en San Diego, el Museo de Arte de San Diego y el Instituto Cultural Mexicano.

El conferencista ha formado una parte integral dentro de esta nueva corriente ya que ha sido productor de cintas como “Miroslava” (1992) y “Morir en el Golfo” (1990), así como un extenso trabajo como productor de documentales y series de televisión, además de haber fungido como director de la Cineteca Nacional y del Instituto Mexicano del Cine, dos cargos gubernamentales más importantes en el cine mexicano, por los que brindó información valiosa sobre la etapa más reciente de la historia del séptimo arte en México y una perspectiva integral de este fenómeno cinematográfico.

En su presentación Pelayo habló sobre los éxitos cinematográficos mexicanos que abrieron las puertas a toda una generación de cineastas. Tal es el caso de “Como agua para chocolate” que a principios de los noventa se volvió la película extranjera más taquillera en Estados Unidos. O “Danzón” que en 1991 hace que México regrese al festival de Cannes. Pero fue hasta el año 2000 que el éxito de “Amores Perros” en este prestigiado festival regresó al cine mexicano a competir a un nivel internacional.

Uno de los factores importantes que el conferencista considera que impulsaron el resurgimiento del cine mexicano fue que los realizadores comenzaron a apostar por prestar especial atención a lo que llama “valores de producción” e invertir en mejorar la calidad técnica de la imagen y audio, así como la iluminación y ambientación, una decisión que elevó la calidad en la producción, sin embargo elevó los costos significativamente, ya que en los 80’s el costo promedio de una película era de 200 a 300 mil dólares y en los 90’s subió a un promedio de 700 mil a 1.2 millones de dólares.

Este progreso llegó de la mano con la modernización de las salas de cines mexicanos y extranjeros.

Al mismo tiempo que el cine mexicano recibía buena crítica de la prensa internacional, Europa y Asia se convirtieron en mercados atractivos para estas producciones. “Su internacionalización coincide con la globalización” afirmó Alejandro Pelayo.

Actualmente el cine comercial de Hollywood se lleva el 90% de lo que el conferencista llamó el “gran pastel” del mercado del cine internacional y el 10% restante el resto del mundo. En los 90’s máximo 3 películas latinas entraban al “circuito internacional” y las mexicanas tenían que competir con las argentinas, cubanas y brasileñas. Ahora México logra posicionar un promedio de 4 o 5 películas anualmente.

Esta nueva entrada no ha logrado que surja de nueva cuenta una industria cinematográfica como en la “etapa de oro” del cine mexicano, pero si le ha dado oportunidad a muchos directores mexicanos a incursionar a las “grandes ligas” del cine estadounidense o europeo como el caso de Cuarón, Arau, Mandoki, Carrera o Del Toro.

Sin embargo quienes han tenido más impacto y más permanencia en el cine internacional han sido los fotógrafos. Como ejemplo se tiene a los mexicanos Emmanuel Lubezki y Rodrigo Prieto, dos de los cinco contendientes al Oscar de este año a la mejor cinematografía por las películas “The new world” y “Brokeback Mountain” respectivamente.

Los actores no habían gozado de la misma suerte en Hollywood que los fotógrafos o directores, hasta que en el año 2000 “Amores perros” lanzó a Gael García Bernal al circuito internacional y años después Diego Luna se uniría al grupo después del éxito de “Y tu mamá también”. “Su éxito se explica en gran medida a su excelente preparación profesional, combinado con un poco de suerte de estar en el lugar adecuado en el mo-mento adecuado” comentó Pelayo.

En los últimos 5 años el promedio de producción en México ha sido de alrededor de 30 películas anuales, pero en el 2005 se produjeron 53 películas. Sin embargo el 65% de estas películas fue realizado con apoyo económico de las instituciones culturales de gobierno, por lo que el conferencista exhortó a promover este tipo de apoyo, ya que de no contar con esta la producción bajaría a 15 películas al año.

Pelayo considera muy importante que el estado apoye al cine que busque fortalecer nuestros valores culturales y nuestra identidad, ya que es el tipo de películas que participa en los festivales y gana los premios internacionales. “Es importante preservar la cultura a través de nuestra cinematografía con un cine de valor universal” agregó.

Al final de la conferencia se exhibió el cortometraje “Silencio Profundo” del director mexicano Gustavo Loza, quien ha comenzado a llamar la atención con su película “Al otro lado”.

La serie de conferencias Los Rostros de México continuará con las conferencias: Las Voces del México Indígena por Eraclio Zepeda;  La actualidad del Laberinto de la Soledad por Alberto Ruy Sánchez;  La imagen de México por Gregorio Luke, así como Sigo siendo el rey, sobre José Alfredo Jiménez por Carlos Monsiváis y un Homenaje a Jaime Sabines a cargo de Germán Dehesa.

  Para mayores informes comuníquese a los teléfonos (619) 308-9950, (619) 308-9920 o consulte la página www.losrostrosdemexico.com.

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