December 30, 2005

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luisa Fernanda Montero

¡Año viejo…Sueños nuevos!

Minutos más, minutos menos, el 31 de diciembre cerraremos un ciclo y en la alborada del primero de enero le daremos la bienvenida a un nuevo año, a una nueva etapa que esperamos, imploramos, suplicamos sea mejor que este odioso, por no decir fatídico 2005.

El 2005 será recordado por grandes acontecimientos, muchos dejaron una marca indeleble en la historia de la humanidad.

El año comenzó con la sombra del maremoto que cobró la vida de más de 230 mil personas en 12 países incluyendo Indonesia, Tailandia y Sri Lanka y en octubre un terremoto arrasó con más de 88 mil almas en Pakistán.

A este lado del mar los vientos no fueron de gloria, Dennis, Katrina, Rita y Wilma, dejaron en claro que la furia de la naturaleza no se calma con pañitos de agua tibia y en el sur de México y Centroamérica se vivió un desastre humanitario sin precedentes tras la cólera del huracán Stan.

Los desórdenes climáticos que ha venido enfrentando el globo en los últimos tiempos no son casualidad, la capa de ozono y su constante agotamiento son la prueba fehaciente de que no hemos aprendido a convivir con el planeta; el resultado: una oleada de huracanes que superan toda expectativa, o por lo menos las de los más humildes, cuyos cuerpos flotaron por días en las calles inundadas de Nueva Orleáns.

Mucho fue lo que arrasó el agua del Mississipi, incluído el poco prestigio que conservaba George W. Bush entre sus connacionales, que aun no le perdonan la fragilidad y el absurdo que salieron a flote durante los días de crisis, mientras la Casa Blanca sigue capoteando la marea de una guerra que cada vez tiene menos razón de ser; nadie encontró las armas que nunca existieron, ríos de sangre corren aun en Irak, miles de civiles iraquíes continúan pagando con su vida el costo de su “liberación” y más de 2 mil solados americanos han regresado a casa convertidos en rígidos y honorables cadáveres.

Mientras tanto el afamado terrorismo sigue campeando en el mundo, hoteles, calles y trenes subterráneos son lo que son un día y al siguiente pueden ser una montaña de despojos.

El continente africano no sale bien librado en el balance 2005, Darfur atravesó las fronteras de la ignorancia universal para dejarse ver suntuosa en la tragedia total de su pobreza; decenas de miles muriendo de hambre conmovieron a un mundo aun ajeno e inconmensurablemente egoísta.

Habemus Papa

El 2005 se llevó a un hombre que cambio el curso del catolicismo, Juan Pablo II le entregó al nuevo pontífice, Benedicto XVI, una institución capaz de congregar a millones de jóvenes de todas las latitudes en un tiempo en el que la iglesia católica ha debido enfrentar los más desagradables escándalos de su historia reciente.

Unos vienen, otros van y algunos se van del todo; en el año que concluye el hombre pudo también escribir con letras blancas en nombre de la paz, la retirada israelí de la Franja de Gaza, tras 38 años de ocupación, dio inicio a un nuevo capítulo en la historia de una región que aun tiene muchas páginas por redactar.

A pesar de sí mismos, los sucesos de Asia, México y Centroamérica y la tragedia en Louisiana, Misisipí y Alabama, pusieron a prueba una vez más la fuerza de la solidaridad que se expresó de todas sus formas; y es que, entre las inundaciones, la aterradora lentitud de la respuesta gubernamental y el hacinamiento de los refugiados, el mundo descubrió que aquí también existe la pobreza.

Lo descubrió el mundo, nosotros ya lo sabíamos; a los hispanos nos ha tocado la peor parte del pastel y es bien sabido que tras los sucesos del 11 de septiembre ya no nos tocó ni pastel ni nada y el 2005 arrasó con las esperanzas de más de 11 millones de inmigrantes que aun esperan regularizar su situación legal en este país.

La comunidad hispana también fue víctima de Katrina, cientos de los nuestros se sumaron a la cuenta de los muertos, que superó el millón, y muchos de los que no se fueron y lo perdieron todo, no se lo pueden pedir a nadie, porque son inmigrantes indocu-mentados, están desprotegidos.

El 2005 se va dejando varias perlas para los ilusionados inmigrantes, en enero de este año comenzó la fiesta: el Departamento de Seguridad Nacional amplió el programa “US Visit” lo que implica que en adelante se tomará foto y huella digital a todo extranjero que entre a Estados Unidos.

Poco después La Cámara Baja del Congreso aprobó el llamado “Real ID”, que entre otras gracias, crea una licencia nacional de manejo, restringe el proceso de asilo, acelera las deportaciones, aumenta la vigilancia aérea y autoriza la construcción de un nuevo muro en la frontera con México. El controvertido proyecto de ley fue ratificado por el Presidente en mayo; Bush desoye las críticas que lo catalogan de injusto, improcedente e inaudito.

En la fiesta hay de todo, como si nada, los “Minutemen” suben a la palestra de la fama y se dedican a montar vigilancia en la frontera de Arizona, con el tiempo han ampliado su margen de acción amedrentando a inmigrantes y trabajadores en donde pueden y cuando quieren, mientras el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, anuncia la puesta en marcha de un plan de deportación acelerada y la Cámara de Representantes autoriza la construcción de un nuevo muro en la frontera con México.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, y los nuevos ciclos pueden venir cargados de fuerzas y energías positivas, los que aun queremos creer esperamos que pase algo, que nos inviten a la fiesta y que podamos celebrar en paz el sudor de nuestra frente que se va quedando impune en las carreteras, edificios y cons-trucciones de un país al que muchos le han dado más de lo que pueden dar.

Esperamos que el proyecto bipartidista Kennedy – McCain que aboga por la residencia temporal para los indocumentados que llevan al menos 5 años en el país, trabajan, pagan impuestos y carecen de antecedentes criminales, tenga eco y arrase con propuestas como las del Plan Cornyn-Kyl que pretende que todos los indocumentados salgan de Estados Unidos y desde sus países de origen pidan una visa de trabajo temporal. ¿Quien sale primero?

Esperamos que el Dream Act no sea solo un sueño y que nadie oiga lo que no hay que oír del Proyecto Sensenbrenner que pide, no sólo castigos ejemplares para los empleadores que ayuden a los trabajadores sin documentos, si no que pretende retirar la ciudadanía a los hijos de indocumentados nacidos en Estados Unidos.

El presidente Fox no pierde la esperanza de que el 2006 traiga consigo un acuerdo migratorio amplio y justo, yo tampoco.

La persistencia vence lo que la dicha no alcanza, Evo Morales lo sabe, Bolivia lo sabe, Latinoamérica lo sabe, el mundo sigue girando y no se ha dicho la última palabra.

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