December 30, 2005

¿Dónde Están Los Inmigrantes en el Debate Migratorio?

Por Eduardo Stanley
Pacific News Service

El viernes 16 de diciembre, la Cámara de Diputados de Estados Unidos aprobó una radical propuesta de reforma a la ley de migración. Pero aún cuando el tema de la migración promete ser divisivo en las próximas elecciones legislativas del 2006, las voces de los propios inmigrantes están ausentes de este debate.

“No estamos participando”, dijo Claudia (no su verdadero nombre), una residente de Fresno y madre de un hijo. “No sabemos a quién decirle lo que pensamos”.

“Estamos preocupados por lo que va a pasar”, dice Rosa (no su nombre verdadero), de Madera, trabajadora del campo y madre de cuatro hijos. Para ella, otras propuestas para implementar un programa de trabajadores temporales que deje afuera a los casi 11 millones de indocumentados no tiene sentido.

“Sabemos que están hablando de traer trabajadores, que pasará entonces con nosotros?”, se pregunta.

Rosa, quien lleva 15 años en Estados Unidos, asegura que no participa en el debate sobre inmigración porque no sabe cómo o dónde expresar sus preocupaciones. Ella también critica a los activistas que apoyan a los inmigrantes. “Los que conocen las leyes deberían explicarnos las cosas”, dice. “Necesitamos más información”.

Ambas mujeres comparten un sentimiento de frustración. Durante años han trabajado duramente para mantener a sus familias, concientes de su rol en la economía de los dos países, y sin que nadie les pida su opinión aún durante la discusión de políticas que decidirán su suerte.

“Yo opino en el trabajo, con los amigos, y en la familia”, afirma José (no su nombre verdadero), de Madera, padre de cuatro hijos. “Pero en público es diferente porque uno le tiene miedo a la policía… Si pasa algo, te deportan”.

La propuesta recientemente aprobada por los diputados por 239 votos contra 182, refuerza los controles fronterizos, facilita las deportaciones y aumenta el control sobre las empresas que contratan indocumentados. Además, pide la construcción de una barrera de 700 millas a lo largo de la frontera con México.

Y drásticamente convertiría a los casi 11 millones de indocumentados en criminales. La propuesta, presentada por James Sensenbrenner (Republicano - Winscosin) y Peter King (Republicano - Nueva York), penalizará a quien asista a indocumentados—sean familiares, activistas religiosos u otros.

Esta propuesta generó fuertes críticas de numerosas organizaciones religiosas, grupos defensores de los derechos de los inmigrantes y sectores democráticos, mientras el presidente George W. Bush se limitaba en pedir que se incluya un programa de trabajadores temporales, sin consideración de una posible amnistía o regularización legal de quienes ya viven y trabajan en este país.

Observadores políticos aseguran que el Senado no aprobará esta propuesta, pero sin duda marcará el tono del debate que sobre inmigración veremos durante 2006.

Los inmigrantes entrevistados están de acuerdo en que una amnistía es la única forma en que podrían salir de las sombras en que viven, en permanente temor y con sentimientos de culpa. Ellos comprenden la importancia de expresar sus opiniones sobre el tema, pero como explica Claudia, “los que hacen las leyes tampoco se interesan por saber qué pensamos”.

Para José, el medio más importante para expresarse es el periodismo étnico. Ellos deberían hablar más con estos periodistas, “para que sepan lo que sentimos y que lo publiquen”.

Miguel Báez, editor del periódico en español “Noticieros Semanal”, de Porterville, publica la opinión de los inmigrantes en su sección Cartas al Editor.“Cuando preguntamos, la gente no está de acuerdo con el plan de trabajadores temporales, apoya una amnistía”, comenta. “Donde vayas, aparece esta opinión”.

“Nuestra audiencia participa muy poco en temas políticos, no sólo sobre inmigración”, dice Carlos Ortíz, de Radio Campesina en Bakersfield. “Venimos de una cultura de poca participación política y de sociedades donde los políticos le fallaron a la población”.

Y también critica a los medios en español, “Los medios tenemos responsabilidad en este proceso de información, pero la mayoría sólo se interesa en los ratings, en las ganancias y no informan ni promueven la participación social”, agrega, refieriéndose a las nuevas cadenas radiales en español que se están extendiendo por todo el país.

Varios inmigrantes consultados no responsabilizan tanto a los medios en español. “Muchos inmigrantes en el Valle Central de California son indígenas que no saben leer o escribir en español”, explica Claudia.

La mejor manera de estar informados, comentan algunos de los entrevistados, es por medio de reuniones comunitarias.

Pero Leonel Flores, activista de la Unión de Ex-Braceros e Inmigrantes del Valle, dice que muchas veces los inmigrantes ni siquiera tienen voz dentro de las organizaciones que pretenden representarlos.

“Muchas organizaciones no nos representan muy bien”, dice Claudia. “Pero nosotros deberíamos exigirles más”.

Para hacer que las voces de los inmigrantes sea escuchada, Flores afirma que los grupos defensores de los derechos de los inmigrantes establezcan una agenda común y presionen al Congreso, algo que aún no se ha logrado.

Algunos inmigrantes dicen que hay debilidades entre los activistas. “Pienso que este movimiento debería ser liderado por los propios inmigrantes”.

Aunque también hay autocríticas: “Muchos piensan que toda la responsabilidad es de las organizaciones y por lo tanto se desconectan, no participan”, dice Claudia, quien reconoce que deben hacer un esfuerzo para ser escuchados.

“La economía de este país no sería la misma sin nosotros”, dice. “Es hora de que nos escuchen”.

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