December 30, 2005

Comentario:

Lo bueno, lo malo y lo feo de Bush

Por Humberto Caspa, Ph.D

“Yo no olvido al año viejo porque me ha dejao (ibid) cosas muy buenas”, dice una cumbia popular latinoamericana. A mí en el 2004 me fue bien y supongo que a Ud. también. Me pregunto si el año viejo fue positivo para el presidente George W. Bush o no fue tan placentero como a él le gustaría pintarlo. Yo creo que, como a todos nosotros, al Presidente le fue bien y mal, aunque el balance general se inclina más por el primero que por el segundo. Veamos por qué.

“Me dejó una vaca...una burra...”, prosigue la canción pachanguera, enalteciendo los parabienes del año pasado. Quiero pensar que al presidente Bush, el año 2004 le deparó más de una vaca y más de un semental holandés, tomando en cuenta que su familia es acreedora de uno de los ranchos más pintorescos de la comarca tejana.

Ahora bien, en cuestiones de burros, yo no vi que tenga alguno. Ni la televisión ni la prensa escrita o los “paparazzis” fueron capaces de tomarle unos “close-ups” junto a uno de estos dóciles cuadrúpedos, aunque muchos sabemos que Bush es un ávido colector de este tipo de animales. Los tiene de todas las razas, colores y tamaños: Güeros, morenos, amarillos, pequeños y grandes; incluso uno que camina maltrecho, con el corazón reconstruido, semicalvo y una sonrisa macabra que irrita al propio Presidente. ¿Será que los tiene enjaulados en la Casa Blanca?

“Quiere más gasolina, dale más gasolina...”, dice otra canción popular de raíces puertorri-queñas que contagió a chicos y grandes durante los últimos meses de Año Viejo. “La gasolina” de Daddy Yankee hace alusión al morbo humano, en particular a las debilidades sexuales del hombre. La consagración de esta canción se debe a la hecatombe que produjo la crisis del petróleo y a la capacidad del cantautor de saber interpretar –como un sociólogo experimentado— la coyuntura social del país.

El presidente Bush es uno de los principales “fans” de Daddy Yankee y estará celebrando la llegada del Año Nuevo al ritmo del reguetón. Las razones son obvias. Debido al incremento exorbitante del precio de la gasolina, los activos del Presidente y los de una cúpula de empresarios petrolíferos aumentó como nunca durante el año 2005.

En consecuencia, al Presidente no le fue tan mal como muchos piensan. Por lo menos sus negocios le produjeron muchos dividendos.

Sin embargo, en cuestiones de política, George W. Bush empezó mal el 2005 y terminó peor. Y tal parece que el próximo año no le depara nada bueno.

Inicialmente, la administración Bush perdió la brújula de la Guerra en Irak. En este momento no existe un plan concreto y estratégico que repare un conflicto militar que se ha convertido en una guerra de guerrillas. Lamentablemente para el Departamento de Defensa, concretamente para el Pentágono, no existe un precedente oficial en torno a la insurgencia guerrillera. Los países subdesarrollados en África y otros en América Latina saben más, o por lo menos tienen más experiencia, en este tipo de conflictos. Los Estados Unidos no tiene nada tangible.

Así, la victoria en Irak está cuesta arriba. Mientras este conflicto militar subsista, la democracia y las propuestas del buen gobierno sirven muy poco.

Por otra parte, la economía del país nunca llegó a recuperarse totalmente del ataque terrorista de Septiembre 11. Los indicadores económicos del país son prueba clara de la actual situación. Recientemente los negocios de “retail” han empezado a dar a conocer las ventas de fin de año. Con relación al año anterior, las ganancias han sido menores, lo cual es muestra conspicua que la situación económica del país no mejora. Por el contrario, pareciera que empieza nuevamente a contraerse.

Tal parece que las vicisitudes se apropian del futuro del presidente Bush. En el plano internacional, no existe una meta clara en torno a la guerra en Irak; y en el plano doméstico, la economía empieza a mostrarle la espalda de nuevo. La situación puede empeorar si persiste su habitual animosidad contra el partido Demócrata y una mayoría de la población norteamericana.

Es tiempo que el Presidente empiece a escuchar a la gente y deje de hacerse llevar por su necedad política y por una cúpula de políticos que le han llevado por el camino radical de la derecha.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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