December 30, 2005

Organización Ciudadana Enfrenta Contaminación Ambiental

Ciudadanos organizados bloquean proyectos altamente contaminantes.

Por Eduardo Stanley
New America Media

Long Beach, CA — Aún hoy persiste la imagen romántica de los puertos. Los barcos traían y llevaban mercancías y noticias. Durante siglos, gran parte de la economía de muchas sociedades dependió de los puertos. La vida en alta mar, peligrosa y excitante, traía también relatos de hallazgos, riquezas y aventuras sin fin. La literatura universal lo refleja. ¿Quién no escuchó o leyó sobre la enamorada que espera, en el muelle, el arribo de ese amor que nunca regresará? Un barco en el horizonte trae inmigrantes con su carga de ilusiones. Otro, la pesca del día.

Pero el puerto es mucho más que esta imagen romántica. También mata. Lentamente. Por contaminación.

Esta realidad fue expuesta cuando un puñado de ciudadanos de Wilmington —población que integra el conglomerado del área sur de Los Angeles— se enfrentó en 2001 a los planes de expansión del puerto de Long Beach. Este puerto está unido al de Los Angeles, constituyendo la zona portuaria continental más grande del Pacífico.

Ese año, cuando las autoridades portuarias de Long Beach convocaron a una audiencia pública para explicar la construcción de una gran pared “para evitar al vecindario los ruidos” que generaría la expansión portuaria, a los vecinos se le hizo sospechosa tanta amabilidad. “Entonces no sabíamos nada de salud pública, pero todos tenemos algún familiar con asma”, dice Jesse Marquez. “Qué es el asma? De dónde viene? Nos pregunta-mos”. Y preguntando se llega a Roma.

“Es triste ver cuando llega un niño a la sala de emergencias porque no puede respirar debido a un ataque de asma”, dice el Dr. John Miller, de Kaiser Permanente, con 30 años de experiencia en salas de emergencias. “Asma, ataques al corazón, cáncer pulmonar, defectos de nacimiento, enfisema, daños cerebrales… son algunas de las enfermedades que podemos atribuir a la contaminación”.

En zonas portuarias, los altos niveles de contaminación provienen del diesel, combustible usado por barcos, trenes, trailers (o camiones), montacargas, generadores eléctricos, etc. Los productos derivados del petróleo, por ejemplo gasolina y diesel, al quemarse forman contaminantes como dioxinas, furanos, ácidos nítrico, sulfúrico, óxido de nitrógeno y muchos más. Estos contaminantes permanecen en el aire en forma de partículas microscópicas de hasta menos de 10 micrones (un micrón es la millonésima parte de un metro) y que al respirar se instalan en nuestras vías respiratorias y pulmones. En muchos casos, pasan después a la sangre. El viento lleva estas partículas, afectando amplias zonas alrededor de los puertos.

Algo similar ocurre en zonas agrícolas y carreteras muy circuladas.

Los vecinos de los puertos de Long Beach y Los Angeles comenzaron a organizarse, a estudiar estos temas. “Descubrimos muchas irregularidades, entre ellas querían justificarse usando estudios ambientales de 10 años de antigüedad”, comenta Márquez. El grupo pasó de unos 10 o 15 vecinos a más de 100. Decidieron demandar al puerto para impedir la nueva construcción. “En esa época no había abogados especializados”. Pero esto no los detuvo porque los abogados se especializaron en forma acelerada, con la ayuda de los vecinos. Aparte de las irregularidades legales, pudieron demostrar el riesgo a la salud que implicaba dicha expansión. Y ganaron.

Nació así la La Coalición por un Medio Ambiente Seguro, que asegura no busca impedir la creación de empleos sino un crecimiento controlado con atención a la salud colectiva. “En estos casos, los argumentos son siempre los mismos, que se crearán muchos empleos y la economía local aumentará”, dice Marquez. “Pero nosotros cuestionamos esos números con otros números”. Primeramente, los cálculos de las autoridades portuarias provenían de agencias partidarias del proyecto de ampliación. Y no contemplaban los costos del cuidado de la salud, que en esa zona es de $22.5 billones de dólares anuales, según Marquez.

“Además, hay que agregar el costo de la limpieza am-biental y otros de no menor importancia”. Marquez se refiere a la ampliación de las carreteras de la zona. “A un costo de $2.5 billones de dólares, significa que se deberían emitir bonos públicos—o sea que los ciudadanos financiarían, otra vez, a empresas privadas”.

“No es justo que los traba-jadores, la gente, pague con sus vidas el egoismo de las corporaciones”, afirma el Dr. Miller. “Quienes contaminan el ambiente deberían pagar los costos de limpieza y salud”. Pero sabe que esta idea sería difícil de implementar, especialmente bajo las condiciones políticas actuales. “Bush es el peor presidente desde este punto de vista” y agrega que la actual administración federal inclusive bloquea el trabajo de quienes deben controlar los excesos de contaminación.

El crecimiento de los puertos de Long Beach y Los Angeles forma parte del aumento del intercambio comercial con China. Sin embargo, muchas de las corporaciones implicadas en este tráfico estarían buscando otro puerto, más barato y con menos exigencias ambientalistas. Punta Colonet, 120 millas al sur de Tijuana, México, sería la opción. Su construcción se iniciaría en breve a un costo inicial de $2 billones de dólares. Para Jesse Marquez, esto significa llevar la contaminación a otra zona, con su secuela de enfer-medades y muerte. Por esta razón, su organización ya comenzó un trabajo con residentes de Colonet “para enseñarles a defenderse de los abusos”.

Las presentaciones de Marquez y del Dr. Miller fueron parte de un taller y entrenamiento destinado a periodistas latinos de California, realizado el 18 y 19 de noviembre en Long Beach. “Quisimos invitar a periodistas de medios en español porque consideramos que éstos dedican poca atención a los efectos de la salud generados por la contaminación ambien-tal”, dijo Rob Taylor, Director de Programas Científicos y Ambientalistas del Centro Internacional para Periodistas (ICJ), con base en Washington. “Los barrios latinos son los más afectados por este problema, y además los medios en inglés tienen más oportunidades de recibir entrenamientos”.

Colaboraron además New California Media, Periodismo para Elevar la Conciencia Ecológica y Health and Clean Air newsletter. El apoyo financiero provino de la Fundación Wiliam and Flora Hewlett.

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