December 30, 2004

Esperando por un buen trabajo

Por Pablo Jaime Sainz

A pesar del frío que hace a las 6:00 horas, docenas de jornaleros se reúnen a diario en una esquina sobre el Bulevar San Ysidro, cerca del puente de la Interestatal 805 y del Bank of America, para conseguir empleo.

Estos jornaleros, en su mayoría residentes permanentes que viven en Tijuana, acuden a este lugar, denominado Las Palmas, a esperar que alguien los contrate –como albañil, como pintor, como plomero, no importa.

“Lo importante es que salga la ‘papa’”, comenta Francisco, un jornalero que tiene seis hijos.

Muchos de los hombres que vienen a buscar trabajo aquí han perdido sus empleos estables debido a recortes de personal. A diferencia de lo que se piensa, la mayoría tiene permiso para trabajar legalmente en Estados Unidos.

En promedio, en un día “bueno”, un jornalero puede llegar a ganar hasta 60 dólares. Francisco asegura que los mejores días son los miércoles y los fines de semana, que es cuando la gente se muda de casa y los contratan para la mudanza.

“Yo la verdad prefiero venir a buscar ‘jale’ aquí porque con lo que me pagarían en una fábrica no la ‘armaría’”, dice José Luis, un hombre que lleva años viniendo a esta esquina. “Con el (salario) mínimo no la hago”.

Muchos de los jornaleros se quejan del trato que reciben del Departamento de Policía de San Diego.

“Nos insultan, nos arrestan, nos esposan, nos humillan”, indica Carlos, otro jornalero. “Para mí, la verdad se trata de racismo. Ya la traen con nosotros nada más por ser mexicanos y porque no hablamos inglés”.

José Luis, uno de los jornaleros que tiene más tiempo consiguiendo empleos aquí, asegura que él, junto con los demás hombres, ha sido victima de hostigamiento por parte del oficial José Pérez, del Departamento de Policía de San Diego.

Sin embargo, Pérez, encargado de relaciones comunitarias del Departamento de Policía de San Diego en San Ysidro, asegura que él sólo cumple con su trabajo.

“Si necesitan empleo para eso está la oficina de desempleo”, indica. “Yo los multo por tirar basura, por violar las leyes”.

Pérez añade que antes, los jornaleros se reunían en la esquina frente a la gasolinera Arco, sobre el Bulevar San Ysidro. Pero debido a que los dueños de la gasolinera y otros negocios en el área se quejaban de que los jornaleros tiraban basura y “espantaban” a los clientes.

Más que nada, el oficial dice que a él le preocupa la buena imagen de San Ysidro.

“Muchos residentes de San Ysidro, en especial mujeres, se quejan de que los jornaleros los molestan verbalmente. Eso no está bien”, afirma Pérez.

Y es que no solamente a los negocios cercanos son los que han emitido quejas al Departamento de Policía, ya que los residentes del Mobile Village Park, ubicado atrás del área donde se reúnen los jornaleros, enviaron una carta al gobierno de la ciudad de San Diego donde alegan que los jornaleros afectan la calidad de vida de las personas que viven en el parque móvil.

Pérez le dio una copia de esa carta, que incluye más de 40 firmas de residentes del Mobile Village Park, a La Prensa.

“Nuestras razones son que nos molestan con sus actitudes de agresión verbal”, indica la carta. “Por ejemplo, ellos desde muy temprano están gritando, golpeando el cerco con palos para despertar a todos desde las 5:30 de la mañana, hablando palabras grotescas hacia las trailas, y además las mujeres que vivimos aquí no podemos salir tranquilamente porque ellos nos acosan sexualmente. Así también están afectando a nuestros niños psicológicamente, ya que ellos escuchan toda (la agresión de los jornaleros) hacía nosotros. Aparte de sus agresiones verbales, ellos tiran basura y se orinan hacia las trailas que están junto al cerco. Le pedimos que por favor nos ayude a mover a estas personas de esta área para poder vivir mejor. Gracias”.

Sin embargo, los jornaleros indican que ellos respetan a todas las familias que habitan en el Mobile Village Park. Añaden que también respetan a los peatones que pasan por la calle.

“Nosotros sólo venimos a buscar trabajo, no venimos a hacer desastre o a andar molestando a nadie”, afirma José Luis.

Varios jornaleros entrevistados aseguran que mientras haya personas interesadas en contratarlos para ‘chambitas’, ellos seguirán esperando en la esquina.

“Aunque venga la patrulla, aquí estamos”, asegura José Luis. “Aunque nos la hagan de tos sólo por querer sacar adelante a nuestros hijos, aquí seguiremos”.

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