December 30, 2004

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Ricardo J. Galarza

Consejos para cumplir sus resoluciones de Año Nuevo

Una costumbre muy sajona que adoptan los hispanos al llegar a los Estados Unidos es la de hacer interminables listas de resoluciones de año nuevo, para luego verlas incumplidas una a una. No estamos solos en eso, lo mismo sucede con la población en general. Según un estudio de la revista American Psycologist, 25 por ciento de las resoluciones de año nuevo son abandonadas la primera semana. Dos meses después, sólo el 60 por ciento mantiene sus resoluciones. Y para el mes de junio, apenas el 38 por ciento continúa cumpliendo con las metas planteadas a principio de año.

Cualquiera podría concluir que resulta totalmente inefectivo confeccionar este tipo de listas, que no son otra cosa que una gran pérdida de tiempo. Pero el secreto está en plantearse objetivos realistas y proponerse sólo tres o, a lo sumo, cuatro resoluciones, en lugar de hacer largas listas, que terminan siendo una mera enumeración de deseos.

Seamos realistas...

Tomemos por ejemplo, el bajar de peso, la resolución de año nuevo más popular según una encuesta de la AT&T WorldNet Service. Seguramente si nos planteamos dejar de comer nuestro postre favorito, poco nos va a durar el cumplimiento de dicha resolución. A la primera que nos crucen ese Spumoni o ese Tartuffo por enfrente, se termina la cosa. Y según los psicólogos, en cualquier dieta o régimen de abstención, la primer trasgresión es la que cuenta, la caída de la estantería. A partir de entonces, lo podemos hacer mil veces y con ello, incumplir todas las demás metas que nos habíamos planteado. Conclusión: lo principal es proponernos resoluciones que podamos cumplir, no objetivos soñados pero inalcanzables.

Lo mismo sucede con el dejar de fumar (otra de las resoluciones más populares) o el comenzar a hacer ejercicios. Las metas que nos planteemos en ese sentido, deben ser lo más realistas posibles. De nada sirve escribir en la lista que vamos a ir dos horas por día al gimnasio, si terminamos haciéndolo sólo una vez, todavía con el agravante de quedar duros y adoloridos por una semana entera.

Planear contra la tentación

Otro método efectivo para fijarnos metas asequibles es planear cómo vamos a combatir los atajos a los que naturalmente apela la mente humana a la hora de quebrar un propósito que nos hemos planteado. Por caso, es importante decidir de qué manera vamos a luchar contra la tentación de fumar ese otro cigarrillo o tomar ese “último” trago.

En estos casos, suele ser eficaz hablarlo con alguien, o meditar, y para los religiosos, incluso, rezar. Según los expertos, otro método útil es el de los llamados sustitutos, que consiste en plantearse, por ejemplo, que cada vez que nos den ganas de fumar, nos tomemos un inofensivo té o nos comamos una manzana en lugar de fumarnos un cigarrillo.

Lo importante es definir cuál será nuestro método y aplicarlo.

Contar para vivirla

No mantenga sus resoluciones en secreto. Cuéntele a sus familiares y amigos sobre las metas que se ha planteado; ellos lo apoyarán para cumplirlas y cambiar su vida. Además, serán el primer muro de contención si usted deseara en un momento determinado romper con alguna de ellas. Al revés de la autobiografía de García Márquez, “Vivir para contarla”, la suya podría decir: “Contar para vivirla”.

Un día por vez

Según algunos expertos, las resoluciones de año nuevo deberían llamarse resoluciones de nuevo día. Y es que los cambios voluntarios son realmente una lucha día a día. Haga de sus metas un esfuerzo diario; dé lo mejor de sí cada día; propóngaselo al levantarse todas las mañanas y fíjese sus metas una vez por día. Lo demás viene sólo. 

Por último, en lo que refiere a las cosas pendientes que tenemos por hacer (ese trámite que nunca concretamos, esa visita al dentista o al médico que seguimos posponiendo), más importante que agregarlo a la lista de año nuevo es hacerlo. Cuando está en la lista es una simple línea, una diligencia inclusa más; pero cuando lo hacemos, cuando lo agendamos y lo hacemos, es real.

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