December 28, 2001

Reflexión....

Después de la Navidad

Por Paco Zavala

¿Qué es lo que pasa después de esta fecha tan memorable para la grey católica de todo el mundo?

Queda una cauda de dicha gozada, de tristeza por los acontecimientos que se disfrutaron, de alegría confusa, de frustración, de recuerdos inolvidables, en algunos seres humanos de amargura, en fin, quedan muchas emociones envueltas en un celofán inolvidable, queda también un reflejo de consternación, queda un arco iris matizado de notas musicales de diversos cromatismo e intensidad; cuantas cosas quedan, realmente son muchas, como para recordarlas todas.

Esta fecha que se celebra desde hace muchísimos años, que se espera con emoción y alegría inusitada, para la cual los pobladores de todo el mundo católico preparan una serie de festividades y arreglos.

Los niños esperan con ansiedad que suenen las 10:00 p.m. para esperar el advenimiento de Santa Claus, para así poder abrir los regalos solicitados en el famoso sobrecito dejado en la ventana o en el zapato, aunque en la actualidad algunos niños ya saben que no es el famoso Santa Claus quien trae los regalos. Estos niños saben muy bien quienes son quienes les traen los regalitos, pero de todas maneras lo disfrutan, según se pudo constatar con algunos niños residentes de Tijuana, B.C.

Los adultos aprovechan para disfrutar de una espléndida cena en unión de sus familiares, compadres, amigos e invitados. Se preparan para esta noche especial: tamales de todos tamaños y sabores; buñuelos, pavo puesto a la mesa con infinidad de preparaciones y cocimientos, ponches preparados de una y mil maneras, pierna de puerco al horno, jamón ahumado, también servido de mil maneras, ensaladas de diversa contextura y aderesos; pasteles decorados de un sin fin de formas y maneras; se ingieren sodas, cervezas de todas las marcas comerciales, vinos y licores, etc.

Bueno, pero esto es el aspecto comercial, material, físico. Nos abordamos con salida en tropel desenfrenado a todas las necesidades viscerales habidad y por haber y olvidamos casi completamente el motivo de esta celebración tan emotiva, hermosa, religosa y humana.

¿Qué queda después de esta celebración? Posiblemente un malestar estomacal, una cruda espantosa, un aumento de peso indiscutible, algún mal momento, tal vez, pero lo fundamental, ¿qué de ello? Nada.

De hecho no asistimos a las celebraciones religiosas, no cambiamos de actitud ante la vida, continuamos adoleciendo una ceguera y una terquedad que raya en la inhumano, no cambiamos, seguimos siendo igual que antes de esta fecha o en algunos casos, peores.

Esta fecha es una ocasión que hay que aprovechar para hacer muchas promesas y además cumplirlas, para mejorar nuestra condición de mortales residentes en este planeta, hay que aprovechar esta fecha para tomarnos unas pastillitas de "humanicidina" de efecto prolongado para que nos dure hasta la próxima Navidad y renovar la dosis y así continuar mejorando cada año hasta lograr la excelencia humana.

El mundo indudablemente que ha cambiado después del pasado 11 de septiembre. Entonces, qué necesitamos para cambiar también nosotros en nuestra actitud ante la humanidad. ¿Necesitamos esperar a que suceda otro 11 de septiembre? Yo creo que no, iniciemos ahora "después de la Navidad".

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