December 23, 2005

La navidad para los migrantes

Por Luis Alonso Pérez

Mientras los niños encendían sus velas y el coro practicaba los villancicos, Rita García ayudaba a su amiga Gina Cazares a subirse a un burro –muy al estilo Tijuanense– para representar a Maria en una posada navideña.

Pero esta no era una posada convencional, ya que se trataba de la tradicional posada de los migrantes, que organizó la Casa del Migrante y el Centro Madre Asunta, el pasado jueves 15 de Diciembre en Tijuana. Una celebración que buscaba brindar a los migrantes una noche de paz y espíritu navideño, pero a la vez buscaba dar a conocer a la sociedad las dificultades e injusticias que llegan a sufrir aquellos que dejaron sus hogares en busca de una mejor vida.

Para muchos migrantes como Rita esta navidad será muy difícil, al encontrarse lejos de su familia y de su hogar, sin dinero para cruzar la frontera, ante el tremendo reto de brincar muros, cruzar el desierto y burlar a la patrulla fronteriza, para llegar a un país que considera su entrada indocumentada como un delito federal, pero que a la vez se beneficia económicamente por el bajo costo de su mano de obra.

Aunque solo por unas horas, la posada alejó a los migrantes de sus problemas y les brindó el añorado calor de hogar. Algunos rompieron piñatas y al final todos disfrutaron de la cena navideña y recibieron un regalo para aguantar el frío.


Rita Garcia mostrando tarjetas navideñas.

Para Rita García la posada le dio más que un rato de felicidad, le dio fuerza para emprender la aventura que la había traído desde El Salvador hasta la frontera norte: cruzar a Estados Unidos.

Dos días después de la posada salió de Tijuana hacia la ciudad de Nogales, Sonora, para encontrarse con una persona que le ayudaría a cruzar la frontera.

Rita había estado viviendo en el Centro Madre Asunta desde agosto, donde trabajaba como cocinera para ahorrar dinero para pagar su cruce. Pero el viaje de esta migrante comenzó desde abril, cuando dejó a su familia en San Salvador con destino a la frontera, pero su pollero tan solo logró llegar a la ciudad de Puebla, donde tuvo que encontrar la forma de trabajar y ahorrar suficiente dinero para llegar a Tijuana.

Al llegar a Nogales, Rita se contactó con el hombre que había acordado cruzarla, pero después de mucho esperar, ese hombre nunca llegó. El frío, el miedo y la gripe hicieron que decidiera regresarse a Tijuana, desorientada, sin dinero y con la esperanza de realizar su sueño, devastada.

Ahora Rita debe comenzar de nuevo. Gracias al apoyo recibido en el Centro Madre Asunta ha recobrado la fe y ahora recupera fuerzas para seguir el camino que ha decidido tomar.

Para distraerse de sus preocupaciones y expresar sus sentimientos encontrados de frustración y esperanza, Rita elabora tarjetas navideñas junto con sus compañeras migrantes, una actividad artesanal que comenzó hace unos meses bajo la dirección de la Hermana Luz Martínez.

A tres meses de que las migrantes comenzaron a elaborar las tarjetas se han podido cumplir varios de los objetivos por los que dio inicio este proyecto, ya que se logró reunir suficiente dinero para pagar el viaje en autobús a una mujer migrante que deseaba regresar a su hogar y no tenía suficiente dinero para el pasaje. También se han podido comprar medicinas y ayudar al sustento del Centro Madre Asunta. Las tarjetas se venden afuera de las iglesias cercanas al centro y afuera del palacio de gobierno de Tijuana.

Cada tarjeta es única y la mayoría de las veces narra la historia de la migrante que la elaboró. Rita muestra una tarjeta que ella elaboró, donde se pueden ver un par de huellas cruzando las dos líneas que equivalen a las fronteras que tiene que pasar para lograr su sueño, el cual plasmó al fondo con un sol brillando sobre un bello horizonte.

“Esta es la capacidad del ser humano de expresar algo bello a pesar de todo ese dolor que vienen cargando” comentó la hermana Luz, quien considera que esta actividad les ayuda a expresar sus sentimientos, su creatividad y su feminidad. “Esto me gustaría que lo viera la gente en Estados Unidos, para que vean lo que las migrantes son capaces de hacer. No son personas que van con la intención de quitarle sus trabajos a otros, sino que van a aportar parte de lo que saben” agregó.

Ahora Rita sólo espera el momento oportuno para continuar: cruzar la frontera, pero ese sólo es un paso más en el largo camino que tendrá que recorrer para hacer sus sueños realidad.

“Yo espero haber cruzado la frontera la primera semana de enero, para poder trabajar, mandarle dinero a mi hija y poder decirle que no se preocupe, que ya falta poco para que esté conmigo” comentó Rita “Ella me pide que me regrese y mi familia me dice que me puede mandar dinero para regresarme, pero yo no lo puedo aceptar, yo quiero que me cueste. Es algo muy doloroso, pero es algo que tengo que hacer”.

Return to the Frontpage