December 23, 2005

HABLA LUIS CASTILLO

Luis Castillo fue seleccionado en el vigésimo octavo turno global del Sorteo de 2005 por los San Diego Chargers. Fue tackle defensivo en la universidad de Northwestern, pero los Chargers lo insertaron como ala defensiva izquierda titular en su alineación 3-4, a partir del segundo partido de la temporada. El joven de extracción dominicana suma ya tres y media capturas de mariscal y es respetado por jugadores y entrenadores contrarios como uno de los novatos destacados de la NFL.

Qué les puedo decir, la victoria ante Indianápolis fue muy dulce. Los golpes y moretones duelen menos cuando ganas.

Durante la semana previa al partido en Indy, nuestro entrenador en jefe, Marty Schottenheimer, nos repetía su mantra: “trece y uno, trece y unio” que sería el registro de los Colts una vez les venciéramos. Pero lo que creo que inspiró al equipo, aparte de nuestra situación clasificatoria precaria, fue la falta de respeto que nos otorgó la prensa.

La prensa nacional hablaba en términos de que el único partido importante de los Colts restante sería el de esta jornada en Seattle. Es como si no existiéramos y no tuviésemos oportunidad de vencer a los Colts. Los Colts son un equipo sobresaliente, como somos los Chargers. Nos correspondía demostrarlo.

El partido en sí fue excelente. Nuestro coordinador defensivo Wade Phillips cambió un par de tácticas, porque así lo requiere la ofensiva de Indianápolis. Los Colts mantienen al mismo personal en el terreno en primera, segunda y tercera oportunidad, y usan la ofensiva sin interrupción (“no huddle”).

Nos pescaron en una jugada donde tratamos de sustituir personal y el árbitro cobró que teníamos doce jugadores en el terreno a inicios del segundo cuarto. Wade se dio cuenta que no podíamos contar con poder colocar nuestra formación “dime” con seis secundarios y que tendríamos que depender mucho más de la formación básica de tres linieros y cuatro apoyadores. Apenas sustituimos jugadores de ahí en adelante.

La clave para frenar la ofensiva de los Colts es mi-nimizar los estragos que causa el corredor Edgerrin James. Aún con la excelencia de su mariscal Peyton Manning, es James quien genera los fundamentos de esa ofensiva. En mi estudio de vídeo de los Colts esta semana, vi a un jugador que crea acarreos de cuatro o cinco yardas donde muchos otros no conseguirían ni media yarda. Es inteligente, corajudo y tenaz. Los limitamos a 1.6 yardas por acarreo, y 24 yardas por tierra en todo el partido – un verdadero logro.

Lo que nos aventajaba también es que tenemos tantos jugadores que pueden presionar al mariscal. Shawne Merriman, Shaun Phillips y yo estuvimos merodeando a Peyton Manning toda la tarde y lo incomodamos, sin duda.

Fue toda una experiencia para mí alinearme contra esta ofensiva. No alardean o hablan pestes (“trash talk”, en inglés). Ese cuadro posee un enfoque tremendo y nunca he visto a once jugadores ofensivos efectuar tantos ajustes en la línea de golpeo. No sólo Manning, sino sus linieros, corredores y receptores.

Para intentar confundirlos un poco, nos presentábamos a la línea con la alineación 3-4 clásica y luego cambiábamos a un frente 4-3 deslizándonos a un costado u otro. Pero no creo que eso contribuyó mucho a nuestro triunfo. Créanlo o no, no cargamos mucho contra Manning, aún si lo capturamos cuatro veces. Las órdenes de Wade y Marty eran de mantener a los Colts frente a nosotros y que nuestros compañeros nos vendrían a ayudar.

Nuestra ofensiva entregó el balón dos veces en el tercer cuarto dentro de las últimas 26 yardas propias y no pudimos evitar que Indy anotase touchdown. Pero al menos los limitamos en el último cuarto. Cuando parecía que iban a conseguir el gol de campo que le daría una ventaja de 20 a 19 con tres minutos y cuarto por jugar, obligamos un pase encallado ilegal de Manning y luego mi captura.

Acabé postrado en esa jugada, así que no pude celebrar como hubiese querido. Pero se podrán imaginar cómo me sentí logrando una jugada tan oportuna, con la ayuda de mis compañeros. No sólo capturamos a Manning cuatro veces, le hemos golpeado como quizás ningún otro equipo lo ha logrado.

Cuando arribé al vestuario la celebración fue eufórica. Marty nos dijo que celebrásemos por el próximo día y medio pero que el martes nos enfoquemos en la difícil tarea de vencer a Kansas City en Arrowhead.

Revise mis mensajes en el celular y tenía uno de mi madre, María, toda emocionada. Me dijo que cuando capturé a Manning, ella saltó y bailó como si hubiese sido ella misma quien lo capturó. Reconocía la alegría, emoción y orgullo en su voz. Luego hablé con ella 30 minutos después que terminó el partido. Es lindo ver como mi madre y muchos de mis familiares y amigos dominicanos y latinos se convierten en seguidores fieles de la NFL. No se pierden un programa dedicado a la liga.

Fue el viaje de cuatro horas más alegre que he tenido. En el aeropuerto, nos esperan autobuses que nos llevan al estacionamiento de la instalación de práctica de los Chargers. Imaginen la sorpresa cuando, a altas horas de la madrugada, nos esperan 150 aficionados para animarnos y felicitarnos por el triunfo.

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