December 23, 2005

El espíritu de la Navidad está vivo en Tijuana

Por Pablo Jaime Sainz

En estas fechas, cuando caminas por las calles de Tijuana, puedes ver, escuchar, oler y sentir la Navidad.

Es en estos días cuando las calles del centro de la ciudad se llenan de gente que va de un lado a otro buscando el regalo perfecto para ese ser querido. Los aparadores de las tiendas se llenan de ofertas, tratando de llamar la atención de los clientes que están ansiosos por acaparar los mejores artículos.

Pero no todo es materialismo esta Navidad en Tijuana.

Quien diga que Tijuana, por estar tan cerca de Estados Unidos, ha perdido sus tradiciones mexicanas está muy equivocado. (No olvidemos que la ciudad está repleta de gente del Sur del país que mantiene vivo el espíritu navideño del mexicano.)


El Obispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, bendiciendo el Nacimiento.


El Norte, dicen los sureños, está muy agringado, muy lejano del centro del país y sus tradiciones. Mientras que en el Sur tienen a sus Reyes Magos, nosotros, los norteños, tenemos a Santa Claus; mientras que en el Sur decoran las tumbas de los muertos con altares y flores, los morritos norteños puro triki triki jalogüin toda la noche; mientras que en el Sur cenan mole y tamales, en el Norte devoramos hamburguesas, pizza y comida china.

El mejor ejemplo de esta época, que inició oficialmente el día 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, es la verbena que se lleva a cabo año con año frente a la Catedral, en el centro de la ciudad.

La verbena, que es tradicional en todos los rincones de México, incluye, además de puestos de comida, puestos de juguetes, cobijas, ropa para el invierno y juegos de feria, como la loteria.

La celebración decembrina se hace frente al templo, ubicado en la Avenida Niños Héroes, entre las calles Primera y Segunda. Las autoridades cierran el paso a los automoviles para que la gente pueda disfrutar con seguridad.

Los puestos de comida mexicana ofrecen tacos, pozole, menudo, quesadillas, champurrado, churros, dulces de piloncillo y calabaza, elotes preparados en vasitos con mayonesa, queso y chile, aguas frescas de todos sabores, así como algodones de azúcar y buñuelos.

Doña Amalia Ibarra, una señora de 80 años que tiene un puesto frente a Catedral donde vende veladoras e imágenes de diferentes santos, asegura que la verbena es muy concurrida por los católicos tijuanenses.

“Aquí viene mucha gente”, dice Doña Amalia. “Vienen a comprar comida, a subirse a los juegos, pero sobre todo, a celebrar la época navideña”.

En otros puntos de la ciudad, se están llevando a cabo las tradicionales posadas, donde los residentes de las colonias se unen para celebrar el nacimiento de Cristo.

Las posadas son, en muchas ocasiones, el centro de la celebración navideña en Tijuana: las empresas hacen cada año una posada donde se rifan regalos y se quiebran piñatas; las escuelas cancelan las clases para que los niños convivan y compartan su alegría; también se realizan intercambios de regalos; en los antros se realizan fiestas aunque no tienen el mismo calor que las posadas callejeras de las colonias.

También en estas fechas Tijuana se llena de pastorelas.

El Diccionario Larousse define pastorela como “música y canto sencillos y alegres”. Sin embargo, en Tijuana la definición se queda corta.

En Tijuana, así como en otras partes de México, las pastorelas son representaciones teatrales del nacimiento de Jesús, de la lucha entre el bien y el mal, de las tentaciones que pone el Diablo ante los pastorcillos.

La mayoría de las veces, los participantes de las pastorelas son niños que, apoyados por su escuela en algún festival navideño o por la iglesia de su colonia, toman el papel de la Virgen María, de San José, de los Tres Reyes Magos, de los angeles, de los demonios y de los pastores que vienen a adorar al Niño Dios.

Es de los pastores de donde estas pequeñas obras toman el nombre de “pastorelas”.

Un poco más al este de la ciudad, se encuentra el tradicional Nacimiento, patrocinado por la compañía constructora Urbi en el Parque Morelos.

Este Nacimiento, junto con el del Calimax a contra esquina de la Plaza Río, es quizá el más grande en Tijuana.

Pero en la ciudad hay cientos de nacimientos.

Algunos solamente incluyen al Niño Dios, a María y a José. Otros son más elaborados y hasta incluyen a varios pastores, a los Tres Reyes Magos -Melchor, Gaspar y Baltazar, angeles, vacas, caballos, cerdos, gallinas y el camello y el elefante de los Reyes Magos. Son los bellos Nacimientos, usados para representar el nacimiento de Jesús en Belem.

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