December 23, 2004

La Obsesión de Almodovar

La Mala Educación no supera las expectativas creadas por el director

Por Jose Daniel Bort

La nueva película del director español Pedro Almodovar, La mala educación, es la pieza más indulgente de toda su filmografía. El que fuese una vez conocido por los excesos y las obsesiones en muchas de sus primeras obras vuelve a consentirse en una pieza hermética, presumida, con ribetes grandilocuentes de cine negro americano de los cuarenta pero confusa a la hora de establecer la entereza temática que las grandes películas de aquella época poseían.

La maduración del director como creador ha sido plena y evidente. Desde Matador (1988) su obra de transición y quizá la más fiera de toda su filmografía, Almodovar ha sabido combinar de forma magistral estilo con estética, no importa si iba al melodrama como con Tacones Lejanos o la flor de mi secreto, a la comedia con Kika o las Mujeres al borde… o al cine negro con Carne Trémula. Lo cierto es que hasta Todo sobre mi madre, su obra maestra, cada pieza se percibía como un paso hacia adelante.

Pero desde ahí todo ha sido un “bumpy ride”, parafraseando a Bette Davis. Aunque haya ganado el Oscar por mejor guión por Hablé con ella, en esa película se siente a un creador girando como un trompo y dando vueltas sobre si mismo. En peor forma se ve con esta nueva La Mala Educación, ya que se siente como uno de esos pensamientos encrustados en la cabeza y que al salir se han pensado tanto que ya pierden el sentido.

La película narra la historia de cuatro hombres que en diferentes momentos de su vida se entremezclan usándose para satisfacer los placeres por encima y por debajo de la pelvis. Ya estén en una escuela católica para preadolescentes, en las calles de Madrid o en el plato cinematográfico de una cinta de rodaje, estos personajes solo quieren lo peor del otro, su miseria, para apoderarse de ella y reclamar lo que nunca pudieron tener para si.

Sonaria a la vida misma si la historia no respetara a sus personajes con más credibilidad. Gael García Bernal como Angel utiliza su charm para conseguir escalar posiciones entre las personas a su alrededor, pero sinceramente no hay ningún trabajo actoral que merezca ser llamado a la atención. Almodovar está acostumbrado a sacar lo mejor de sus actores, pero aquí, con la excepción de unos momentos inteligentes de Daniel Giménez Cacho como el pederasta Padre Manolo, no hay nada exquisito o digno de mención.

Quizá la vara con que se mide a este creador esté mucho más alta que al resto de cinematografía mundial. Almodovar está allá arriba en el panteón de los grandes creadores europeos de todos los tiempos, junto a Hitchcock o Truffaut. No ha habido ningún director español con el cuerpo laboral que el director Manchego ha puesto en marcha. Quizá Almodovar tenga el derecho, muy bien ganado, de experimentar algo diferente con una película “difícil”. Lo que no se puede permitir Almodovar, es creer que puede sacar adelante un proyecto que lo que grita a los cuatro vientos en el tono del mismo es indulgencia y arrogancia. Eso no se lo puede permitir nadie.

La Mala Educación
Con: Gael García Bernal, Fele Martinez, Daniel Giménez Cacho
Dirigida por: Almodovar.
Clasificación: R
Chiles: 3 ½ de 5

Return to the Frontpage