December 23, 2004

Todavía hay un lugar en el corazón para el “Nacimiento”

Por Pablo Jaime Sainz

Delia Ortiz necesita una sola cosa más en esta Navidad: ella necesita comprar una figurilla de una ovejita para el Nacimiento que puso en su casa.

Por esta razón ella ha venido al Mercado Miguel Hidalgo en la Zona Río de Tijuana. Ella sabe que ahí puede conseguir todas las figurillas de yeso que necesita para su Nacimiento, una tradición mexicana donde la gente recrea el nacimiento de Cristo en un pesebre de Belén.

Las figurillas, que se venden en mercados fuera de las iglesias de Tijuana, son coloridas, y pueden ser pequeñas o grandes, dependiendo de cuánto dinero uno pueda gastar.

Ortiz indicó que ella puso un Nacimiento de tamaño mediano, donde uno puede ver a la Virgen María, San José, los Tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar, como son conocidos en México), burros, caballos, gallinas, ángeles y pastores.

“Recuerdo cuando estaba en casa cuando era pequeña toda la familia participaba en colocar el Nacimiento”, recordó Ortiz, quien nació en el estado de Guanajuato y se mudó a Tijuana hace 20 años.

“Ahora yo continúo ésta tradición con mis hijos y mis nietos. Y para decirte la verdad, aunque a los niños de hoy tienen todos esos lujosos juegos de Nintendo y los monitos de Power Rangers, ellos todavía tienen un pequeño espacio para los tradicionales Nacimientos mexicanos porque saben que ahí fue donde nació nuestro Señor”.

Desde la perspectiva de los dueños del mercado, los Nacimientos representan un buen negocio durante la temporada navideña.

Al menos eso es lo que dijo Santiago Tiscareño. Él es dueño de un puesto de figurillas y alcancías de yeso en el Mercado Hidalgo, y señaló que es durante esta temporada que tiene las mejores ventas.

“La gente viene aquí y compra de todo desde las figurillas para el Nacimiento hasta el pasto y los corralitos que se usan para los altares que hacen”, dijo.

Los precios varían, desde las figurillas de yeso que pueden costar cerca de un dólar cada una, hasta las caras y elaboradas figuras de madera que se venden hasta por 30 dólares.

Pero la figura más popular en un Nacimiento es la del Niño Dios, la cual, según la tradición, no se coloca en el Nacimiento hasta la Noche Buena, cuando toda la familia se reúne para tener una posada, la tradicional fiesta de Navidad.

Rosita Prado es otra persona que mantiene viva la tradición viva en Tijuana, a pesar que sus nietos pre-fieren a Santa Claus.

“El año pasado puse un Nacimiento grande, con to-das las figuritas que lleva, pero mis nietos apenas le pusieron atención. Este año voy a poner otro, con más luces y más figuras y a ver si así se interesan en esto”, señaló.

Aunque mucha gente piensa que las figurillas vienen del sur de México, la mayoría de éstas en verdad se hacen en Tijuana.

Oscar Ramírez es propietario de una pequeña fábrica de figurillas y alcancías de yeso en el patio de su casa. Él dijo que muchas de las alcancías que se venden en la frontera, y muchas de las figurillas que se usan en los Nacimientos en Tijuana, fueron hechas en su fábrica, la cual empezó hace más de 10 años.

“Aprendí el oficio de mi padre, quien vino del estado de Oaxaca. Pero los tiempos han cambiado y ahora usamos yeso para hacer la mayoría del producto. Nos ahorramos dinero y tiempo, y de esa manera podemos vender las figuras más ba-ratas”, señaló Ramírez.

Si uno da un paseo por Tijuana, uno puede ver los Nacimientos públicos afuera del Ayuntamiento, en los mercados, en los centros comerciales, en los swapmeets y afuera de las casas.

Y aunque es considerada una tradición mexicana, los Nacimientos tienen sus orígenes en el 1233, en el pueblo de Grecio, Italia. Según la historia católica, fue San Francisco de Asís quien los inició como una forma de recrear el nacimiento de Jesucristo.

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