December 23, 2004

Humanizando al Pederasta

Daniel Giménez Cacho se siente más mexicano que nunca, a pesar de haber actuado en La Mala Educación

Por Jose Daniel Bort

Daniel Giménez Cacho es uno de los poquísimos actores latinos a los que las luces de Hollywood y la seguridad económica de las telenovelas no lo ciegan. Poco a poco, a punta de esmerarse en lo que le gusta, el actor ha sabido calar en el gusto del publico que lo ha visto en más de veintitrés películas, la gran mayoría mexicanas. Ahora tiene en cartelera La Mala Educación de Almodovar y Voces Inocentes de Luis Mandoki.

“Trato de entender claramente las cosas que me hacen feliz en mi carrera, y éstas son las que pongo a la cabeza de mis prioridades. Estoy muy contento, porque a pesar de que ha habido momentos difíciles y que tengo a una familia que alimentar, siento que me he mantenido integro en mi profesión”, dijo Cacho.

Además de la actuación en películas de cine (de las cuales ha ganado nada menos que Cuatro Arieles, los Oscares mexicanos, en cinco postulaciones), los otros grandes amores de Giménez Cacho son el teatro y la literatura. Por eso, entre sus objetivos más concretos, está en sacar adelante la pequeña editorial con la que publica obras y poesía, y establecer su compañía teatral físicamente en un teatro del distrito federal en México.

“Yo nací en España, pero me vine a los dos meses a México, y me siento completamente mexicano. Me fui a España a probar por un tiempo e hice cinco películas, pero allá me di cuenta que donde quiero vivir y criar a mis hijos es en México. No me cierro las posibilidades en otras partes, de hecho cuando Almodovar me contactó al final ya me había venido de vuelta, pero es aquí donde me voy a establecer definitivamente por el resto de mi vida”, dijo Cacho.

Trabajando con el Genio

A Daniel le pareció única la experiencia con el afamado director manchego. “Trabajar con Almodovar es diferente. Todo es muy misterioso. Desde el mismo proceso de selección, por el que llama a sus actores y los hace pasar por varias pruebas, sin decirles nada concreto. Nadie sabe nada en concreto, el lo domina todo. El ambiente es igual para los actores como para los maquilladores, técnicos, todo el mundo. A él le gusta llenarse de ésta aura de misterio para crear una atmósfera específica en el set”, dijo Daniel.

Daniel hace al padre Manolo en su primera etapa, quien es una de las puntas del triángulo en una enrevesada situación entre cuatro hombres que se reúnen en diferentes momentos de su vida, y en el que se define claramente una relación de abuso físico y sexual. “Era un personaje sumamente complejo ya que debía humanizarlo de forma tal que se entendiera el profundo amor que sentía por aquel niño. No era una conducta establecida, era algo excepcional en su vida que luego prueba al buscarle y tratar de empezar la relación otra vez, de mayor”, dijo el actor.

Aunque es nacido en España, Giménez Cacho tuvo que aprender el cantado de los españoles para representar a su personaje. “Fue mucho más difícil que actuar en otro lenguaje, ya que la proximidad te dificulta entender las sutilezas. Estuve un mes con una especialista que me enseñó, no solo las cadencias, sino también las razones históricas y geográficas de por qué la gente habla de una determinada manera, aprendí muchísimo” añadió Daniel.

También la meticulosidad con la que el director enfrentó el trabajo impresionó a Giménez Cacho. “Tu pensarías que con tantas grandes películas Almodovar estaría tranquilo en el set de filmación. Pero se sentía como si estuviese en su opera prima. Escudriñaba cada detalle con la atención del primerizo, la silla en su lugar, el gesto de las manos, el foco de luz. Todo es importantísimo y trascendental. Por eso es que hace el cine que hace”, dijo Daniel.

Su máxima prioridad

Su tono de voz cambia completamente al ser preguntado por las personas importantes en su vida. “Mira, Maria tiene nueve y Lucio tiene seis. El apellido de mi esposa Maria es Goded, así G,o,d y luego una e y otra d…”, es obvio que el actor siente un orgullo incesante por su familia, por la que está dispuesto a renunciar a las mejores producciones.

“Mira, no me pareció que valía la pena estar separado por cinco meses de mi familia y mis proyectos aquí para hacer un personaje en la nueva versión de “El Zorro” con Antonio Banderas. Estábamos muy adelantados en las conversaciones pero al final decidí quedarme aquí. Tampoco considero que hacer televisión en este momento sea una buena idea. Claro que estaría mejor pagado haciéndola que ahora, pero cuando pones las cosas en una balanza, eres tú y tu trabajo el que sale perdiendo. Pero que conste que no es por el melodrama de la telenovela, de hecho ésta forma de actuar es muy específica y podría ser muy divertida de realizar, pero no bajo las condiciones actuales”, dijo Giménez Cacho.

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