December 21, 2001

Feliz Navidad!

Por Gilberto E. Chávez
Obispo Auxiliar de San Diego

En estos días tenemos la oportunidad de reflexionar seriamente sobre el significado de estos festejos. El motivo de este artículo es comprender la importancia de este evento Navideño, especialmente en este mundo moderno.

Hace algún tiempo leí este cuento que quiero compartir. Se cuenta que hubo una reunión del odio que es el rey de los malos pensamientos, los malos sentimientos, defectos y malos hábitos. Ellos se reunieron con la curiosidad de saber cual era el fin de esta asamblea. Cuando todos estaban presentes, les dijo que los había reunido para hacer un plan para acabar con el amor. Y algunos se medio burlaban porque todos querían destruir ese amor.

El primer voluntario fue el mal carácter. "Al fin de un año voy a destruir el amor por medio de la discordia y la rabia". Lo intentó pero cada vez que sembraba la discordia, el amor lo superaba y seguía adelante.

El segundo voluntario para acabar con el amor fue la ambición, diciendo que iba a desviar el amor hacia la riqueza y el poder. Y efectivamente el amor cayó herido. Pero después de luchar salió adelante y renunció su falso y desbordado deseo de demasiado poder y triunfo.

El odio se puso furioso por el fracaso de la ambición. Envió entonces a los celos y los celos querían lastimar al amor con dudas y sospechas infundadas. Pero el amor confundido superó con valentía y fortaleza los ataques.

Después de esto, el odio siguió luchando invitando al egoismo, a la flojera, la enfermedad, la pobreza, la corrupción, las drogas. Y el odio después de muchos años decidió que el amor era invencible. Por fin llegó otro mal sentimiento y dijo que él podía acabar con el amor. Y entonces todos los malos sentimientos no podían creer que este sentimiento pudiera acabar con el amor.

Por fin parecía que alguien podía dar fin al amor. Se reunieron todos para festejar el fin del amor. Y el nombre de este mal sentimiento que parecía dar muerte al amor fue la rutina.

Conociendo este gran defecto de la humanidad que la rutina puede acabar con el amor, la Iglesia nos invita a festejar el nacimiento de Jesús, su vida, su pasión, su muerte, su resurrección y vida nueva. Y el propósito de estas celebraciones es romper con ese gran enemigo invisible que es la rutina. Todos podemos caer víctimas de este asesino en la familia, el matrimonio, el trabajo y la comunidad.

Hace como tres años un periodista preguntó a la Madre Teresa: ¿Usted qué piensa del mundo moderno? Ella respondió, "El mundo moderno tiene las mismas tentaciones de hace 2000 años. Queremos formar un dios de la ciencia, un dios de la técnica, un dios del cuerpo y del placer". Y la Historia nos dice que el ser humano es imperfecto. Y queremos que algo imperfecto soluciones nuestros grandes problemas. La psicología moderna nos dice "Tu estás bien y yo estoy bien". Y la historia nos dice "Yo estoy mal y tu estás mal y necesitamos un salvador".

Toda la Biblia nos invita a tener esperanza en formar el reino de Dios con paz, justicia, y fraternidad. Dios es amor para impulsarnos hacia el amor divino. La Navidad no se puede celebrar con alegrías pasajeras, con fiestas de unos momentos de regalos superficiales. Todo lo pasajero nos alegra en un momento y después viene un vacío en nuestro espíritu. Solamente tomando en serio que nuestro corazón desea una paz y amor profundo que perdure todo el año.

Este artículo es para invitarlos por medio de la Biblia y la Iglesia para que tengamos una paz y amor profundo en nuestro espíritu. Que no seamos egoístas sino más bien busquemos el bien de todo ser humano. Esta visión solamente Dios nos la da y también nos da la fortaleza para luchar contra este mundo de malos sentimientos o alegrías pasajeras, de tal manera que llenemos este mundo, no de cosas o triunfos materiales, sino de amor, de fraternidad y de paz que es vida.

Que los eventos del 11 de Septiembre, que fueron de terror, no destruyan nuestro ánimo. Sino que nuestro amor supere el temor de la muerte y decepción.

Feliz Navidad!

Regresar a la Portada