December 20, 2002

¡Feliz Navidad!

Gilberto E. Chavez
Obispo Auxiliar de San Diego

En estos tiempos de preparación para la Navidad vemos en la vida diaria momentos de luz y de oscuridad. La luz de día y de los brillantes focos que decoran las casas y los arbolitos nos traen gratos recuerdos. Esas luces sirven para iluminar la noche y resplandecen en el ambiente y sus alrededores llenando de alegría.

Las lucecitas son símbolo de alegría y de esperanza que la vida puede ser mejor y nos invitan a luchar para superar los obstáculos que todos tenemos. Hace algunos años vivía un hombre que deseaba de todo corazón vencer los obstáculos de la vida pero siempre al vencer uno a la vuelta salía otro. Por fin el hombre concluyó que los obstáculos son parte de la vida y siempre hay que luchar para vencerlos. Nunca debemos perder la esperanza.

Hay una anécdota de un príncipe Ruso que desea ayudar a los pobres y enfermos que rodearon su palacio. El príncipe desea de todo corazón ayudar a su gente. El pueblo respeta al príncipe pero más bien le tienen miedo. Por lo tanto la gente del pueblo rehusa cooperar con el príncipe. Este queda totalmente frustrado y elevando su voz al cielo gritaba: no entiendo a esta gente empedernida pues no desean cambiar o mejorar su vida.

Después de un año llega al pueblo un doctor de medicina. El comienza a servir y atender las necesidades de los pobres. Poco a poco el doctor comienza a ganarse la confianza de los pobres. Después de dos años el doctor se ha ganado la confianza de todos y lo aceptan como parte del pueblo.

Lo extraño de esta anécdota es que el príncipe era nada menos que el mismo doctor. El médico se encarnó en su pueblo y lo recibieron. El príncipe como tal no podía encarnarse en el pueblo.

Esta anécdota nos enseña claramente el mensaje de Cristo. El se hace pobre y vive exactamente como pobre. El toma las tragedias, el sufrimiento y las penas de los pobres para que desde ese sitio cambiar y mejorar su estado. En otras palabras, Dios se encarna totalmente en un niño pobre que nace en una cueva en Belén. Se hace hombre para unirnos a la Divinidad. El toma nuestras debilidades y limitaciones para transformar nuestra vidas y formar una nueva humanidad.

Hace poco hablaba con un hombre alcohólico, adicto al alcohol pero él no quiere cambiar, dejar el alcohol ni mejorar su vida y lo peor no escucha consejos. Cristo igualmente nos invita a conquistar nuestras debilidades con la ayuda de su fuerza y vida. A nosotros se nos brinda la oportunidad de crecer, de madurar y de llenarnos del amor, paz, fortaleza y de Cristo.

Cristo representa muchos oficios para ayudarnos con nuestra humanidad. Cristo es la luz del mundo, es el buen Pastor, él es nuestro consejero, nuestro camino, es la estrella que ilumina nuestro caminar, es el amigo que siempre está a nuestro lado. El es en otras palabras la vida total y completa.

El niño Jesús nos invita a unirnos estos días a través de las piñatas, las pastorelas, la comida de navidad, las decoraciones, las flores como la flor roja y brillante de noche buena. Las tarjetas, los pesebres, el niñito jesús. Todo esto es una invitación a ser positivos y aceptar el cariño y el amor de Jesús que viene con su plan de amor y transformación.

Contemplemos esta maravilla y digamos con fe y fervor, creemos en el milagro de su nacimiento y en el milagro de nuestra transformación. Que nuestra vida sea de cooperar con Jesús por todo nuestro caminar de milagro en milagro. Feliz Navidad! Aceptemos el don de la vida y que el año nuevo nos encuentre luchando por una vida nueva.

Return to the Frontpage