December 19, 2003

VAMOS AL CINE

El Pacifísta

Viggo Mortessen usa su estrellato para su agenda política

Por Jose Daniel Bort

Viggo pone su energía donde están sus ideas. Acérrimo promotor de la paz mundial, se apareció en la Premiere de su última película: Lord of the Rings: The return of the king, con una camisa azul celeste con el signo de la ONU predominantemente estampado, aprovechando su momento ante los ojos de todos para expresar sus ideas de forma original.

Con una carrera media marcada con personajes más o menos interesantes, esta trilogía de películas le han otorgado al actor el rango de estrella de cine.

Lo que muy pocos saben es que este actor, nacido en los Estados Unidos, vivió un año en Venezuela y se crió en la Argentina, por lo que habla un perfecto español con acento porteño. No sólo eso, Viggo recibe a los periodistas con un potecito de mate y fumando tabaquitos, con una imagen de morocho que resulta difícil juntar con la que proyecta en la pantalla gigante.

“El mejor regalo que podría recibir es que en los Estados Unidos, país al que pertenezco, se abra el diálogo público con respecto a lo que pasó en el medio oriente, concretamente en Irak y Afghanistán”, aseguró Viggo. “En el caso concreto de Irak, son más de once años de bombardeos a gente civil inocente, con una cantidad de muertos escalofriante”.

El actor no está sólo en su deseo, son muchos los artistas que se han manifestado en contra de la política de guerra que dicta el presidente Bush.

“Lo peor es que cuando quieres establecer un diálogo aquí te llaman ‘traidor’, y lo que no se sientan a pensar es que nuestra conducta como país inevitablemente va a traer consecuencias”, explicó consternado el actor.

Su declaración concuerda con su trabajo cinematagráfico, pues una de las razones del éxito del Señor de los anillos, es que ha imitado la realidad con respecto a la guerra de Irak. La primera se basaba en la preparación para una guerra, que era donde estaba el mundo en 2001. La segunda habla de una inminente confrontación (2002) y la tercera explica las consecuencias finales del conflicto.

A pesar de sus secuencias artísticas en donde se de-sarrollan encarnizadas batallas, en el alma de este film, hay un profundo sentimiento antibélico.

“Yo llegué tarde al set de filmación. De todos los actores principales, yo fui el último que se incorporó a la producción. Tuve pues, que ajustarme más rápidamente a todos los aspectos de realización”, explicó Viggo, dándole una bocanada a su tabaco, con bajo volúmen de voz pero rico en intensidad. “No te puedo explicar cómo fue este proceso de filmación, no hay nada que se le pueda comparar. Tan sólo la batalla de esta película tomó tres meses y medio en hacerse. Todas las noches, entre la lluvia y el barro, el cansancio se hacía i-guantable.

“Gracias a Dios que tuvimos un equipo humano como el que teníamos. A lo largo de las noches que no se acababan nunca, nos fuimos forjando una relación de familia, un vínculo maravilloso que se siente hasta ahora”, explicó el actor.

“Ver la energía de los demás, de donde la sacaban cuando ya no tenían más fuerzas, fue lo que te motivaba a seguir. Como se dice: ‘pa’ lante sin volante’”, dijo Mortensen, con respecto al intenso horario de filmaciones.

Las puertas de Hollywood se abrieron al actor gracias a esta película. A pesar de tener una sólida carrera con más de veinte personajes en cintas importantes, basta una sola superproducción para convertir al actor criado en Sudamérica, en uno de los “dioses” en la meca del cine.

Sin embargo, Viggo no olvida su agenda. Sin ínfulas ni deseos de una carrera en la política, destaca el valor humano que tiene su petición. “Me gustaría que al menos se abra un diálogo. Y si se hacen preguntas, como me las hago yo, exista la suficiente madurez como para aceptar las consecuencias de nuestros actos.”

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