December 17, 2004

Motos grandes, Corazones grandes.

Fotos y texto por Luis Alonso Pérez

A cuadras de distancia se escuchaban los motores de las Harley-Davidsons. Por toda Tijuana pasaban las caravanas de bikers, mostrando orgullosos el nombre de su club en la espalda de sus chamarras de piel. Algunos montaban solos, otros con sus esposas, pero todos se reunieron en la avenida Revolución para apoyar al festival infantil “Caravana de la felicidad”.

Más de 7,000 niños regresaron a sus casas felices con un juguete, gracias al apoyo de clubes de motociclistas del sur de California y Baja California, en especial el legendario club Solo Ángeles de Tijuana, el cual ha hecho posible este evento por 19 años seguidos.

Desde temprano comenzaron a llegar los Bikers a la avenida Revolución el pasado domingo 12. Todos estacionaban sus motos sobre la calles como una gran exhibición que comenzaba bajo el Arco y terminaba frente al Jai Alai. En las antenas colgaban banderines con los nombres de los clubes: Vagos, Jaguares, Aztec Riders, Unknown Locos, Weasels, entre muchos otros.


Alejandro Cardenas con su bicicleta nueva

Cientos de familias se reunieron frente a tres plata-formas ubicadas a lo largo de la avenida, en donde se llevaron a cabo rifas de bicicletas, carritos, muñecas, ositos y muchos otros juguetes. Docenas de rudos motociclistas anunciaban los números ganadores y entregaban los regalos a los pequeños.

“El Suzuki” uno de los organizadores del evento, comentó que al final casi todos los niños alcanzan juguetes. “Aunque sea uno chiquito se llevan” comentó mientras descansaba sentado en la caja de un pick up, viendo cómo su esfuerzo había hecho feliz a miles de niños tijuanenses y a cientos de motociclistas que paseaban por la avenida con sus amigos, sus esposas o sus familias. Todos comían en los restaurantes, se tomaban unas cervezas y fumaban puros cubanos que no pueden com-prar al norte de la frontera.

Según el motociclista este evento se creó para limpiar la imagen del club, pero después de 19 años de trabajo, los Solo Ángeles no solo se han ganado el respeto de la comunidad, también el cariño de miles de familias de escasos recursos que asisten cada año para recibir el regalo navideño que de otra forma no pudieran recibir.

El evento está por terminar, pero la señora Juana Ruiz sigue con los boletos de la rifa en su mano, escuchando los números ganadores. Tiene una sonrisa en la cara porque su hijo menor Alejandro se acaba de ganar una bicicleta. Juana viene con dos hijos y tres sobrinos desde la colonia independencia. Ya quiere regresarse a su casa, pero sigue viendo hacia la plataforma con la esperanza de que otro de sus números salga premiado.

La señora Ruiz dice que este tipo de festivales son muy buenos y está muy agradecida porque los regalos les dan mucha felicidad a los niños y a ella, “la felicidad de mis hijos también es felicidad mía” afirmó.

Durante el evento un biker vestido de Santa Claus repartió dulces que cargaba en una bolsa de piel colgada en los manubrios de su moto. Antes de dárselos les decía a los niños “les voy a dar dulces solo a los niños que se portan bien. ¿Tu te portas bien?”. Todos los niños decían que sí con la cabeza mientras levantaban sus manos para recibir las golosinas.

Pero Santa Claus no pertenece a ningún club. Es maestro de la preparatoria Lázaro Cárdenas, y da clases de química, física y matemáticas. Además de impartir las más difíciles, es el árbitro de los partidos de fútbol. “No me queda tiempo para estar en un club, tengo muchas clases, muchos partidos y además el club de ciencia”.

Aunque ha de ser el maestro más odiado de muchos alumnos de la preparatoria, en ese día los niños querían darle un abrazo. Cientos de familias tijuanenses caminaban felices por la avenida Revolución con sus niños mientras veían las motos y se tomaban fotografías antes de irse de regreso a sus casas.

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