December 17, 2004

Comentario

Ataques Preventivos no Desarmarán a Irán

Por Dr. Humberto Caspa y Dr. Daniel Barkley

En 1981, Israel bombardeó el reactor nuclear iraqués Osirak cuando se pensó que Sadam Huseín estaba cerca de producir una bomba atómica. Con el asedio nuclear de Irán, se especula que Israel también actuaría de la misma manera; es decir lanzar otro ataque preventivo. Esto, de acuerdo a algunos intelectuales es una alternativa viable para el desarmamiento nuclear en esa región. Sin embargo, un ataque contra Irán reduciría el potencial de los Iraníes pero no lo detendría.

La destrucción de Osirak tuvo resultados imprevisibles. Por una parte, indujo a Irak y otros países islámicos a incrementar sus bodegas bélicas, especialmente en el terreno de las armas de destrucción masiva (ADM). Sadam Husein, por ejemplo, ordenó la construcción de armas químicas y misiles balísticos de alto alcance. Estos últimos fueron utilizados durante la Guerra del Golfo Pérsico de 1991. 93 misiles Scuds fueron lanzados contra blancos israelitas y tropas norteamericanas situadas en Darhan, Arabia Saudita. En uno de esos atentados, 28 soldados estadounidenses perecieron de un solo golpe.

Como resultado de Osirak, los Iraníes descentralizaron su programa nuclear. De acuerdo a la agencia Global Security. Org, “existe, por lo menos, una docena de plantas nucleares en Irán”. De manera que un ataque preventivo no sería suficiente para detener las pretensiones armamentistas de este país.

Asimismo, la supuesta capitulación del programa de ADMs de Irán no terminaría con su ambición de construir armas nucleares. Por el contrario, los resultados serían catastróficos para la región. Inicialmente obligaría a Irán a retirarse del Tratado de no-Proliferación, y le daría el campo libre para crear alianzas con enemigos de los EEUU, como Corea del Norte, por ejemplo. De darse esta situación, una alianza de este tipo no sería la primera. En el pasado los norcoreanos e iraníes ya tuvieron algunos nexos militares. Durante la guerra de Irak-Irán, Corea fue el principal abastecedor de tecnología balística. El misil Shahad-3 de Irán fue construido sobre la base de su similar coreano NoDong.

Por otra parte, un ataque a las plantas nucleares de Irán debilitaría el proceso de “reconstrucción” en Irak y empeoraría las relaciones con otros países, especialmente con “nuestros aliados” en el Medio Oriente.

Además, un posible ataque Israelí requeriría la utilización del espacio Iraquí, el cual está actualmente controlado por las tropas norteamericanos. Permitir el vuelo de aviones Israelitas y un eventual ataque contra Irán conllevaría al repudio casi generalizado de los grupos y países islámicos.

Asimismo, un ataque unilateral expondría el doble estándar mitológico de los Estados Unidos. Mientras se permite tener armas nucleares a Israel a otros países los condenan y los atacan.

Paradójicamente la guerra en Irak, en vez de ser un elemento disuasivo de armas nucleares en Irán, se ha convertido en el germen de su desarrollo. La invasión costó mucho al proceso de desarme en esa región. Scott Ritter, ex inspector de armas nucleares de las Naciones Unidas, subrayó que “la cuestión de las ADM en Irak y el concepto de desarme se ha convertido en una trivialidad”. El resultado de la guerra en Irak y la experiencia en Corea sugiere que los iraníes deben construir armas nucleares antes que la ONU los localice.

El problema de un ataque preventivo es que la acción no se lleva a cabo por expertos, sino por un gobierno altamente politizado y dominado por intereses más allá del control de ADMs. Sin un equipo de inteligencia creíble y una supervisión objetiva, la opción de la fuerza está llena de prejuicios, falsos de información y dominado por el capricho de sus líderes.

Si nos remontamos a la historia, Irak no hubiera tenido ADM sin la cooperación del Occidente. Las bases de Osirak fueron creadas con tecnología francesa; lo mismo que las armas nucleares de Israel. Entonces, la dependencia de los países en desarrollo a la tecnología de punta de los países desarrollados es indispensable. Una prohibición de venta, como sucedió contra Irak en 1990 con el programa “Operación de un Irak Libre”, puede ser más viable que la fuerza o un ataque preventivo.

De manera que un ataque contra Irán provocaría virtualmente la proliferación de armas nucleares y desestabilizaría aun más esa región. No nos olvidemos que Irán firmó un importante tratado internacional de no-proliferación auspiciado por los países Occidentales de Europa. Este es un elemento diplomático indispensable para aflojar sus intenciones de crear armas nucleares. Un ataque de Israel regresaría al uniteralismo que no funciona y rompería, tal vez para siempre, el camino idóneo de la diplomacia.

Dr. Humberto Caspa, especialista en temas políticos y económicos. Dr. Daniel Barkley, profesor de Economía de la Universidad Estatal de California Long Beach.

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