December 12, 2003

De: Fernando Suarez del Solar en Iraq

Hola a todos,

Todo marcha como debiera. Finalmente pude estar en el lugar en que mi hijo Jesús tuvo su accidente, un lugar desterrado, cerca de donde se encontraba la base de la Guardia Nacional Iraquí. Tuve la oportunidad de estar en el punto exacto donde mi hijo cayó. Coloqué en ese lugar un crucifijo que mi esposa me dió y recé preguntándo que donde quiera que se encuentre, nos ayude a encontrar la paz. Recogí un poco de tierra, la que quizás todavía este impregnada con la sangre de Jesús, la llevaré conmigo en mi viaje de regreso y la usaré para sembrar un rosal blanco en el parque de Escondido y colocaré un letrero que diga: “Por la paz y hermandad entre dos naciones fraternales—USA e IRAK, en memoria de Jesús Suarez del Solar Navarro y todos los caídos en la Operación Liberación Iraquí.

Fue una experiencia muy dolorosa. Lloré, si lloré sin cesar y le he pedido perdón a mi hijo por todas la veces que fuí un mal padre, por todas la veces que lo castigué injustamente y sé que desde ese lugar tan maravilloso donde se encuentra, me responde que me quiere mucho. He perdido fuerzas y amigos que están conmigo, han venido a mi auxilio y me han ayudado a levantarme. Todos han llorado a mi lado. A los medios quienes han apagado sus cámaras por llorar y rezar por el eterno descanso de mi hijo.

Finalmente un pedacito de mi alma descansa. Ahora tengo más fuerzas que nunca, ya que estoy convencido de que son las fuerzas que mi hijo dejó en ese lugar, se transfirieron en mi cuerpo y que estará conmigo ahora más cerca que nunca siempre protegiéndome.

Los mantendré después al tanto de otras actividades. Gracias por el apoyo invaluable, gracias y reciban un agradecimiento de parte del equipo que me acompaña.

Paz

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