December 12, 2003

Salvando la partida

Christina Milian destaca en ‘Love don’t cost a thing’

By Jose Daniel Bort

El genero de las películas para adolescentes, con algunas excepciones, se han caracterizado por ser “pastillitas” de goma de mascar graciosas y simplonas. Su objetivo es hacer gastar dos horas a los muchachos sin necesidad de distraerlos mucho de los arrumacos con su pareja de turno.

Del paquete de películas de los ochenta, “Can’t buy me love” es probablemente una de las insignificantes. Sin llegar a ser entretenida como “El primer año del resto de nuestras vidas” (St. Elmo’s Fire) o relevante como “El Club de los cinco” (The breakfast club), “Can’t buy my love” es un pigmalión al revés donde el “alumno” es un nerd y la “maestra” es una chica popular que le enseña a su conejillo de Indias como actuar “cool” en frente de los demás. La chica se divierte a expensas del tonto y (¡por supuesto!) se enamora al final. ¿Se acuerdan de Gerardo “Rico suave”? el ahora ejecutivo de EMI latin era uno de los muchachitos en el High School.

La pregunta de rigor es ¿por qué refritan malas películas? La necesidad de sacar productos al mercado es superior a la posibilidad de desarrollar una historia orgánica y coherente. De la mano de la directora/actriz Troy Beyer, el material es aún mucho más inocuo, generalmente diseñado para que los muchachos actores traten de ser graciosos sin capacidad para ello.

Solo hay una razón para ver esta película: Christina Milian.


Christina Milian y Nick Cannon, en “Love don’t cost a thing.”

En este refrito llamado “Love don’t cost a thing”, la actriz de ascendencia latina se encarga de dar vida a Paris Morgan. Al leer el nombre ya se sabe que personaje representa. Paris es sofisticada, admirada, deseada e idolatrada por sus compañeros, ademas de ser la novia de la estrella del basketball del colegio que acaba de conseguir un contrato millonario en la NFL. Lo tiene todo menos amor verdadero, ya que nuestra estrella deportiva se olvida de ella al momento que las cámaras lo señalan como la promesa de la nueva temporada.

Entra Alvin Johnson (Nick Cannon), el limpiador de piscinas, que trabaja extra para conseguir una beca con la Ford para convertirse en Ingeniero automotriz. El afro mal peinado de Alvin es el estandarte de su posición en la cadena alimenticia en el High School del barrio.

Cuando Paris roba el carro de su mamá sin permiso y lo choca, se mete en serios problemas. Alvin decide pagar la reparación con todos sus ahorros y arreglar el vehículo con la condición de que Paris lo ayude a ser “cool” y pase como su novia. Atrapada, Paris accede con la reserva de que sea solo por una semana.

Y el juego del amor se establece.

Milian asume su rol con gracia y sinceridad. La talentosa cantante se muestra fiel a la realidad de su personaje. Sus transiciones son honestas, su conflicto es real. Alrededor de ella, los demas jóvenes actores tratan de desarrollar personajes levemente escritos. Nick Cannon es una morisqueta tras otra. Juntos parecieran tener la misma química que Harrison Ford y Josh Hartnett en Hollywood Homicide (léase: ninguna. El actor maduro nunca soportó al galan cuarenta años menor que él).

Milian seguramente tendrá muchas y mejores oportunidades para demostrar su talento en futuras ocasiones. Love don’t cost a thing pasará rápidamente al cable más cercano a las tres de la tarde, o de la mañana.

Love don’t cost a thing
Con: Nick Cannon, Christina Milian.
Dirigida por: Troy Beyer
Clasificacion: PG-13
Chiles: 1 de 5

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