December 10, 2004

PREGUNTE A LA DOCTORA ALICE

Centros Comunitarios de Salud: Donde la Comunicación Cuenta

Acabo de decidir aceptar un nuevo trabajo en un hospital en San Francisco. Lo más difícil de la decisón ha sido decirles a mis pacientes que ya no voy a trabajar en la clínica comunitaria de salud en Oakland donde he trabajado por muchos años.

“¿Adónde va a ir?” es normalmente la primera pregunta, aunque algunos adivinan: “¿Va a abrir su propia oficina?” “¿Va a casarse? ¿Tener un bebé?” Muchos me preguntan si pueden cambiar al hospital para continuar viéndome.

He desarrollado buenas relaciones con muchos de mis pacientes durante los años, la mayoría de quienes no hablan mucho inglés. Hablo mandarín, por eso me puedo comunicar directamente con los pacientes que hablan mandarín.

Y gracias a intérpretes médicos profesionales, tengo buenas relaciones con pacientes que hablan español, cantonés, coreano, vietnamita, tagalog, mien, camboyano y árabe. Me acordé de eso cuando vi a uno de mis pacientes que habla cantonés en la calle. Ella se animó cuando me vio, me tomó por la mano y empezó a hablar rapidamente. Yo respondí con la única frase que sé decir en cantonés: “¡No hablo cantonés!” y reímos.

Cuando mis pacientes me dicen que quieren cambiar sus servicios de salud a mi nuevo lugar de trabajo, siento una mezcla de emociones. Por un lado, me encantaría continuar siendo su doctora. Por el otro lado, yo sé que los buenos servicios de salud requieren mucho más que sólo tener un doctor en quien usted confía.

Los buenos servicios de salud significan que usted es un participante activo en toda la experiencia médica: desde hacer una cita con la recepcionista por teléfono, hasta entender al enfermero quien le pregunta si necesita una inyección para la gripe, hasta discutir su dieta con el dietista, y preguntar al farmacéutico cómo tomar sus medicaciones. Los buenos servicios de salud significan que puede entender su diagnóstico y tratamiento, y puede abogar por sí mismo.

Muchos hospitales están dedicados a servir a sus pacientes que hablan poco inglés. Emplean intérpretes médicos, traducen documentos escritos, y tienen carteles en diferentes idiomas. Pero porque sirven a una población grande y diversa con muchas distintas necesidades, muchas veces no pueden dar a una población específica el acceso fácil a servicios de salud que un centro comunitario de salud puede ofrecer.

Asian Health Services, la clínica comunitaria de salud donde trabajo, se estableció hace 30 años con la misión específica de servir a la comunidad inmigrante. Para asegurar que los servicios de salud son adecuados culturalmente y lingüísticamente, la clínica trata de emplear a personas de la comunidad. Casi todos los empleados – desde recepcionistas hasta doctores – hablan un idioma asiático, y algunos hablan hasta seis diferentes idiomas y dialectos. Además, la clínica tiene intérpretes y médicos profesionales para los idiomas más comunes, por eso normalmente no hay que esperar más de unos minutos para ver al intérprete.

Por toda California, las clínicas comunitarias de salud ofrecen servicios de salud a más de tres millones de pacientes, según un estudio realizado en 2002 por la Oficina de Planificación y Desarrollo Estatal de Salud (Office of Statewide Health Planning & Development). Una encuesta reciente de las clínicas comunitarias de salud en el estado reveló que se ofrecen los servicios de salud en 32 diferentes idiomas. Se habla español, el idioma más común, en 90 por ciento de las clínicas. Entre los idiomas asiáticos, se habla tagalog en un 23 por ciento, vietnamita en 20 por ciento, mandarín en 13 por ciento y cantonés en un 11 por ciento de las clínicas.

En toda la nación, el 95 por ciento de los pacientes en las clínicas comunitarias de salud dicen que su doctor habla el mismo idioma que ellos hablan. Para los que no hablan el mismo idioma, más de la mitad dicen que hay un empleado en el centro de salud que interpreta. Por su tamaño pequeño y su filosofía basada en el cuidado de la comunidad, las clínicas comunitarias de salud han tenido más éxito en adaptar sus servicios a las necesidades culturales y lin-güísticas de las comunidades que sirven.

Un informe realizado en el 2004 por la Asociación de Organizaciones Comunitarias para Reforma Ahora (Association of Community Organizations for Reform Now, o ACORN por sus siglas en inglés) pinta una realidad muy diferente para hospitales. En su estudio, los encuestadores llamaron a 70 diferentes hospitales y visitaron a 15 diferentes hospitales en ciudades por todo el país para ver si un paciente que habla español podía obtener acceso a los servicios de salud con facilidad.

En más del 50 por ciento de las llamadas, no encontraron a nadie que hablara español. En un caso, dijeron a la persona que llamó que por una falta de intérpretes, el paciente debía buscar tratamiento en otro hospital. Cuando visitaron a hospitales, encontraron aún menos servicios de interpretación. En casi 60 por ciento de las visitas, no pudieron encontrar a nadie que hablara español. Pidieron a muchos de los encuestadores que usaran sus niños como intérpretes, mientras que pidieron a otros que volvieran a llamar más tarde.

Los hospitales de California están conscientes de este problema. Muchos están trabajando para mejorar el acceso lingüístico para sus pacientes, incluso el empleo aumentado de personal bilingüe y el uso de tecnología innovadora para aumentar el acceso a los servicios de interpretación.

Pero cuando mis pacientes me dicen que quieren cambiar a mi nueva práctica, discutimos lo que significaría para ellos cambiar de Asian Health Services a un sistema de salud donde el idioma puede ser un obstáculo. Aunque quisiera continuar viendo a mis pacientes, les recomiendo que se queden en la clínica comunitaria de salud, porque la comunicación clara es la base de toda buena medicina.

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