December 9, 2005

¿Cómo será esta navidad?

Por Doctora Luz

Las tiendas llenas de gente, los rateros en su apogeo, y las especiales son productos que no te interesan y sientes sofoco cuando viene la familia de visita por la navidad. Das regalos y no sabes si van a ser bien recibidos, escuchas a padres confusos que no entienden por qué los hijos no aprecian los regalos, siendo que ellos -cuando recibían uno sólo-, eran felices.

Después, aparece uno de los miembros de la familia -que es el más rico y que necesita menos, pero que siempre se le da el mejor regalo-, o el tío tacaño, que siempre da cualquier cosa, y no faltan aquellos que tienen problemas de alcoholismo y que aprovechan esta época para ponerse “hasta las chanclas” y peor aún, siguen la borrachera hasta no poder más. También aparecen las mujeres que se quieren ver delgadas y que no se pueden resistir a la comida y terminan bulímicas: comiendo y vomitando.

Luego, la mamá neurótica preparando la cena navideña y con un genio insoportable; otro, enfadado porque no le gusta participar en las reuniones familiares y termina peleando con su pareja; y te sientes malhumorado/a porque todos parecen divertirse menos tú. El tío que se pasa quejándose del comercialismo, el papá enojado con la esposa por la deuda económica que va a dejar los gastos de la navidad.

La tía compra los mejores regalos para que los demás la acepten. La abuela, preocupada por el tiradero que se hace en la casa; y sin saber que todos se irán contentos y ella se quedará con todo el que-hacer; otro, se siente triste y achicado por no tener el dinero para poder darles a sus seres queridos ese regalo que se merecen; y uno más, que se siente solo y abandonado.

Pero, para otros, la navidad se espera con alegría viviendo cada momento, desde preparar y disfrutar los antojitos navideños —con el espíritu de dar a los demás—, hasta ir con gusto a las tiendas a comprar regalos para la familia (como si se fuera a obsequiar a organizaciones enteras), celebrando la navidad, recordando que es el nacimiento del niño Jesús y esperar con ansias por recibir a miembros de la familia que hace mucho tiempo no se ven.

¿A qué se debe la diferencia? A que se nos olvidó el verdadero propósito de la navidad: Aquél que poseen los del verdadero espíritu navideño, cuyo enfoque va destinado a disfrutar la conexión con los demás y la satisfacción de “dar”, así como de preservar el vínculo con nuestro pasado, presente, y futuro, la celebración de la unión familiar, el gusto de existir y el nacimiento del niño Jesús.

Pero, ¿por qué antes era menos complicado? Porque no había tantas opciones y existía una tradición que te conectaba con los demás de una forma natural (así como asistir a una boda).

La navidad empezaba con sus posadas donde todo el vecindario lo celebraba, creando una conexión con los demás. Los niños disfrutaban los dulces de la piñata, cantaban y rezaban, unidos en familia, con todo el vecindario.

Los regalos se recibían el día de los Reyes Magos y esto era —por lo general—, sólo dentro del núcleo familiar. Las tiendas no tenían tantas opciones: menos confusión. Antes, era una costumbre obsequiarles regalos a los hijos sólo en sus cumpleaños y en la llegada de los reyes magos, así que el día en que llegaba un presente era muy apreciado.

Se entiende que muchos padres, por la misma pobreza que vivieron, no quieren que a sus hijos les falte nada, especialmente en lo económico y, a la vez, se les olvida darles lo bueno que ellos recibieron y aprendieron: ese empuje, ese eje interno que se desarrolla cuando tienes ganas de algo y aprendes a esperar y a cómo ganártelo.

Los regalos representan —para unos—, que ya no existe la pobreza y que viven en abundancia. Es como demostrarse a sí mismo, y a la familia, que han salido de ese pasado de tristeza y de miseria. Se reviven los sentimientos del pasado y se curan a través de bañar con regalos a los hijos, haciendo una conexión con el pasado.

Lo que podemos hacer es adoptar una actitud positiva, recordando que el propósito es de crear una conexión con los demás y si bien, lo único que tenemos que ofrecer es una sonrisa, eso es lo que nos corresponde dar y crear: un ambiente de alegría y gratitud por estar llenos de vida y unidos con las personas que nos rodean y, te aseguro, que ésa puede ser la navidad más inolvidable.

Cuando des algo, dalo con afición. Si te preocupa que el regalo sea de satisfacción para la persona, averigua qué es lo que le gusta. Guisa con amor, si no tienes tiempo de cocinar cinco platillos sólo prepara lo más importante para ti, y lo demás, cómpralo o que otra persona lo prepare. ¡Ah! Pero no critiques si no le sale tan sabroso como tú lo sabes preparar.

Sal a recibir los rayos del sol.

La navidad es un momento cuando detenemos el tiempo para crear una conexión con nosotros mismos, la comunidad; pero especialmente, nuestra familia. La navidad es una vivencia de tradición que nos enlaza con nuestros antepasados, nuestra historia familiar y quienes somos. Obsérvate y aprenderás mucho de ti esta Navidad.

You can contact Doctora Luz Maria Villanueva Gonzalez, M.A., at VCS Seminars 619-434-7779.

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