December 8, 2000


Súplica a la Virgen de Guadalupe

Por: Obispo Gilberto Chavez

En este año especial del Jubileo 2000, levantamos nuestras voces al cielo por medio de la Virgen de Guadalupe. Ella es nuestra Madre muy querida. Sabemos que no es Dios, pero la reconocemos como Nuestra Madre y abogada que nos defiende y protege en esta vida.

El día primero de diciembre el Presidente Fox fue a visitar a la Virgen de Guadalupe y se hincó delante de la Madre espiritual de los mexicanos para pedirle su apoyo. Fue un acto de humildad para comenzar a construir un México nuevo y democrático lleno de esperanza y futuro.

Aquí también en E.U.A. necesitamos arrodillarnos delante de la Virgen para pedir por el pueblo Hispano. Pedimos que nos ayude a renovar a nuestras familias para que reine la fraternidad, la confianza, la ayuda mutua, la paz, el deseo de trabajar fuertemente y de superación. Y que Cristo humilde guíe nuestras familias. Que Cristo nos ayude a superar nuestros grandes pecados que en realidad es falta de amor. Todos podemos aceptar el amor de Cristo para no sentirnos atraídos por tanta maldad que destruye a la familia.

Los obispos de E.U.A. también han proclamado al pueblo grandes propuestas. Ellos, en este mes de diciembre han declarado la necesidad de grandes reformas en las siguientes áreas: en las leyes de Inmigración, en los derechos humanos en la frontera y especialmente de los que la cruzan sin documentos y que las cárceles no sean solamente para castigar sino para rehabilitar a la persona.

Estas buenas ideas hay que presentárselas a la Virgen Morena y también a los representantes políticos. Por favor escriban a sus representantes políticos sobre la importancia de estas propuestas. Alcen sus voces hispanas no para gritar tonterías o malas palabras, sino para luchar por los hispanos, por nuestras familias que necesitan hablar español e inglés, para que los padres de familia luchen por la educación y formación de sus hijos que son el Tesoro de Dios.

Trabajemos por un México de justicia y de progreso; luchemos para que nuestros hijos tengan grandes ideales y no sean esclavos de los grandes placeres como son las drogas, el alcohol y el materialismo desordenado.

Que viva la Virgen de Guadalupe en nuestros corazones, familia, trabajo, comunidad e ideales.

+Gilberto E. Chávez
Obispo Auxiliar de San Diego

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