December 5, 2003

Relaciones California-México

Por Jorge A. Bustamante
Milenio Diario, 24 de noviembre de 2003

La destitución de Adolfo Aguilar Zinser como embajador de México en la ONU sugiere una razón más de fondo que la que se dio como explicación de la decisión presidencial. Puede entenderse que la declaración del embajador de México en la ONU no le haya gustado al presidente Fox y que le hubiera parecido impropia o de lesa diplomacia. Lo que no es entendible es que lo haya despedido por ese desliz, a la luz de cómo se han expresado sobre México varios embajadores de Estados Unidos. El más irrespetuoso de los que han ocupado ese puesto en las últimas décadas ha sido sin duda John Gavin. La prudencia del ex presidente Miguel de la Madrid evitó en su tiempo que se hicieran públicos algunos mensajes escritos que le mandó dicho embajador que hubieran sido las pruebas más fehacientes de que en los más altos círculos del gobierno estadunidense les gusta que el gobierno de México adopte actitudes informales de subordinación equivalentes a algo que nos haga “tragar camote”.

Menos grave, pero también irrespetuosa fue la referencia que hizo el embajador Joseph John Jova cuando equiparó la actuación del presidente Echeverría a la de un “emperador” de México. En todo caso, las declaraciones del embajador Aguilar Zinser hechas en el DF fueron expresiones inocentes si se les compara con las de aquella dama del gabinete del primer ministro alemán, Schöereder que a principio de este año comparó al presidente Bush con los del gobierno nazi. O, lo que le pasó a otra dama de nombre Francoise Ducros, directora de Comunicación del primer ministro Chretiene, de Canadá, que con referencia al presidente Bush comentó “what a moron” (qué imbécil), a ambas damas, su irreverencia les costó la chamba y ambas declararon posteriormente a su renuncia que ésta había sido en respuesta a presiones de parte del gobierno de Estados Unidos. Esto es algo que se sabe ocurrió en el caso del embajador Aguilar Zinser, mucho antes de sus declaraciones en la Ciudad de México; mas no como consecuencia de éstas, sino por su independencia en el Consejo de Seguridad, como lo acaba de reconocer indirectamente el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania en su reciente visita a México. Sin mencionar por nombre a Aguilar Zinser, expresó una muy precisa felicitación al gobierno de México por su papel como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. Tan efusiva felicitación por venir de quien vino, es un testimonio elocuente de que el embajador Aguilar Zinser se desempeñó con dignidad. Juicio difícil de ganar en las relaciones bilaterales. Lo que nos queda claro a muchos mexicanos es que la destitución del embajador de México en la ONU se debió a una petición informal pero muy clara, tanto del propio presidente Bush como de su secretario de Estado, a la que el presidente Fox ha accedido en un gesto que no lo hará pasar como ejemplo a la historia de las relaciones bilaterales. Paradójicamente, esta destitución es una clara confirmación del grado de verdad que hubo en las declaraciones de Aguilar Zinser con las que el presidente Fox se mostró tan conspicuamente en desacuerdo la semana pasada. Sólo nos falta que quien suceda a Aguilar Zinser en el puesto, entienda su destitución como una virtual “instrucción” de cómo debe comportarse frente al gobierno de Estados Unidos.

Cambiando de tema pero no totalmente, quisiera expresar una opinión crítica respecto de la oportunidad de la decisión de cambiar a los cinco cónsules generales de México en California. Si bien, el Presidente de la República tiene la facultad constitucional de cambiar y de nombrar sustitutos de quienes ocupan cargos del Servicio Exterior de México, el Senado de la República tiene la facultad de ratificar esos nombramientos. En mi opinión, éste es un mal momento para retirar a quienes han jugado un papel de iniciadores de la gestión en favor de las “matrículas consulares”. Cuando comenté en este espacio la ratificación de la decisión de que los bancos estadunidenses pudieran continuar aceptando como válidos para abrir cuentas bancarias los documentos de identidad expedidos por gobiernos extranjeros, opiné que esto podría considerarse como el mayor logro de la actual administración del presidente Fox a favor de los mexicanos en el extranjero. Ese logro se debió principalmente a las gestiones de varios de los cónsules generales de México en California, ante cadenas de bancos y ante cuerpos policiales locales y estatales, mismos que han apoyado el uso de las matrículas consulares. Muchas corporaciones policiales de California y de otras partes de Estados Unidos han apoyado expresamente el uso de las matrículas consulares como documentos de identidad para los casos en que la ley estadunidense obliga a portar tal documento, como para entrar a edificios públicos. Sin embargo, el ataque contra esos documentos expedidos por gobiernos extranjeros está aumentando muy considerablemente. Estos éxitos parciales sobre el uso de las matrículas consulares se debió inicialmente a gestiones de los cónsules ahora removidos. La mayor amenaza de destrucción de ese logro la constituyen legisladores y funcionarios del Partido Republicano entre ellos Arnold Schwarzenegger quien buscará la manera de culpar a los inmigrantes mexicanos cuando se dé cuenta que puede hacer muy poco para resolver la crisis presupuestal por la que corrieron a su antecesor. Para hacer nuevamente a los inmigrantes mexicanos los chivos expiatorios de la crisis presupuestal de California, cuenta Schwarzenegger con la asesoría de quien lo hizo con éxito para reelegirse como gobernador en 1994, nada menos que Pete Wilson. El peor enemigo que han tenido los mexicanos en la historia de las relaciones entre California y México. Campeonato que ganó Pete Wilson con su apoyo a la “Propuesta 187”. Si el presidente Fox y su canciller el doctor Derbez actúan sin partidismos y por el bien de nuestra gente en California, deberían de retrasar lo más posible (un año) la substitución de los cónsules generales de California. Éste es un momento de transición, no solamente marcado por el cambio de gobernador en Sacramento sino por la peor amenaza que se cierne sobre los migrantes indocumentados como lo es el proyecto de Ley conocido como “Clear Act” que someterá a los inmigrantes indocumentados —toda proporción guardada— a persecuciones policiales análogas a las que tuvieron lugar contra los judíos en la Alemania nazi después de que fueran aprobadas las “leyes de Nuremberg”. El jueves de la semana pasada fue presentada la versión de la Clear Act del Senado estadunidense firmada por senadores de ambos partidos; el senador Jeff Session de Alabama y, el senador Zell Miller de Georgia. Estos son datos concretos que deberían motivar al Ejecutivo, tanto como al Senado de México para no sustituir a quienes han demostrado un papel de liderazgo en las comunidades de origen de los mexicanos en California, que no pueden ser sustituídos de la noche a la mañana.

Se está organizando una campaña para hacer un paro de labores de un día (el próximo 12 de diciembre) para mostrar el desacuerdo de la comunidad latina con las promesas de campaña del nuevo gobernador cuyos afectados en mayor número serán los inmigrantes indocumentados mexicanos en California. Si bien, los cónsules mexicanos no tienen nada que ver con la organización de ese paro, tanto si tiene éxito como si no lo tiene, nuestras comunidades tendrán una mayor necesidad de los liderazgos que de facto ejercen los cónsules mexicanos en esas comunidades. Si esto no lo entiende el Poder Ejecutivo mexicano lo debería entender el Senado de la República, haciendo lo necesario para no ratificar a los substitutos de esos cónsules.

Bustamante recibió los premios nacionales de ciencias en 1988 y de demografía en 1994 por sus trabajos de investigación sobre las migraciones de México a Estados Unidos. En enero de 2003, recibió el nombramiento de investigador Nacional Emérito del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt. mailto:jorgeb@telnor.net

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